Qué estuve leyendo

¡Hola a todes! ¿Qué tal va este viernes bárbaro? Yo estoy acá tratando de terminar entera esta semana intensa pero llena de misiones cumplidas. Hoy les traigo un post cortito, de esos que se leen en el colectivo o en el lunch break, contándoles un poco qué vengo leyendo.

Como a muchos de ustedes les había gustado la reseña que hice de la Feria del libro y a mí me gustó escribirla, también varios de ustedes me pidieron que vaya reseñando un poco a medida que fuera ingiriendo los libros que había comprado. Como, además, pocas cosas me gustan más que tener, leer y hablar de libros, les traje estas letritas.

El elegido en su soledad – Liliana Bodoc

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A este lo puse en mis favoritos de mayo ya que fue, básicamente, el libro del mes pasado. Es el segundo de la saga Tiempo de dragones y, como todo lo que hace Liliana, tiene todo mi amor. Liliana Bodoc, para los que no la conocen, es una escritora mendocina que escribe todo lo que yo hubiera querido escribir, como yo quisiera y sé que nunca escribiré.

Cuando leí La saga de los confines se me partió el cerebro en dos. A cualquier lector con ganas de leer se la recomiendo. A los que quieren empezar a leer y buscan algo “que los atrape”, a los que les gusta mucho leer y quieren una nueva saga “que los enamore”, a los que están desencontrados con la lectura y se la quieren llevar a la playa. A los que aman las frases hermosas. A los que les gusta el realismo mágico, y la épica, y el Señor de los Anillos o Game of thrones . A todos les insisto y les pido que la lean.

Después leí otras cosas de la misma autora y siempre tengo una sensación de conmoción, de apasionamiento, de relación gastronómica y táctil con lo que estoy leyendo. Es una literatura que me envuelve y me sensibiliza. Tiempo de dragones es dura. Tiene todo lo que tiene que tener una saga de alto vuelo: pueblos enfrentados, magia, personajes increíbles, dragones pero también tejedoras, y dioses diminutos. Todo lo que toca Liliana es chispeante pero también profundo.

El elegido en su soledad es la segunda entrega, que no puede ser sin la primera pero que también necesita continuación y no me hubiera quedado del lado de afuera esta vez. Es una historia dinámica, intensa y tensa, áspera pero bella. Y también están esas frases de tejido precioso que caracterizan a Liliana, y que siempre me gusta dibujar. Les dejo algunas.

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American Gods – Neil Gaiman

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Conozco a Neil Gaiman hace tiempo pero no lo había leído nunca hasta que una tarde me quedé en Cúspide con un café y me leí las primeras cincuenta páginas de Neverwhere. Apenas pude me la compré y la devoré entre mudanzas y siestas calurosas en verano. Les hablo un poquito de esa novelita maravillosa, con todo lo otro que leí en verano, en este post.

Hace mucho que quería comprarme American Gods pero uno tiene siempre otros libros que todavía no leyó, y siempre encuentra lecturas más urgentes o baratas. Así que con los descuentos de la feria del libro le hinqué el colmillo y desde que terminé el de Bodoc y arrancó junio que no se lo saco.

Si bien voy por las primeras doscientas páginas, interrumpo un poquito el ritmo cuando llega un examen y lo leo en salas de espera y transportes públicos (lo cual es del todo acertado, porque es la versión libro de una road movie, pero sin película, pero cinematográfico), ya puedo contarles un poquito de qué va, y si les interesa más adelante puedo hacer una reseñita más completa.

Aunque a mí no me gusta reseñar libros, primero porque no sé hacerlo, y segundo porque quiero contarles cosas que les den muchas ganas de leerlos, no reemplazar su lectura.

Primero, les cuento que esta edición es algo así como el retomar el original previo a los recortes de la editora, sumándole todos los cambios y mejoras que hizo el autor de esta obra a lo largo de los años. La primera edición fue en 2001 y ganó muchos muchos premios, todos a géneros distintos, porque no saben dónde encasillarla. Los genios de los críticos, siempre pasándola mal.

American Gods es una locura. Podría ser literatura de viajes, ciencia ficción, fantástica, mitología, quizá una de esas historias de mafia. Es de todos los géneros pero aún así sólida y fluida, no hay saltos o baches entre este lado y el de allá, todo va siguiendo el camino del sueño pero mejor, porque todo es perfectamente verosímil y sabemos que por eso, real en un mundo posible.

Con un narrador que oscila entre la conciencia del protagonista y el narrador que-todo-lo-ve y que transmite las leyendas, todo lo que pasa en la novela es veloz, áspero y duro. Unas descripciones agrias, el paisaje del sur de los Estados Unidos, los dioses de los antepasados y los dioses del futuro. No quiero decir más y tampoco puedo porque siento que estoy sobre la cornisa de la lectura y en cualquier momento la novela pega un salto a otro mundo igual o más imposible que el que está transitando ahora.

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Bueno, espero que les haya parecido interesante el post de hoy, que les guste hablar de libros y que lean estos, o que me cuenten sobre qué están leyendo y les gusta leer.

Que tengan un viernes de fiesta y el más lindo de los fines de semana invernales. Si es con lluvia y frío, dos veces bello, ya saben qué hacer.

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¿Leyeron alguno de estos libros, o alguna otra obra de sus autores?

¿Qué están leyendo? ¿Qué les gusta leer?

Psst! Hoy es un buen día para seguir el blog y que te llegue un mail cada vez que hay post nuevo, o encontrarnos en Instagram o Facebook y ver fotitos y saludos a horarios delirantes. Además, a veces aparece mi cara. Nos veamos y nos charlemos por ahí.

la grieta del bullet journal

Hola a todes, espero que estén disfrutando este domingo desde la comodidad de sus hogares con gatito y chai latte en la falda, o desde una playa paradisíaca, o en París.

Hoy les traigo un post que hace mucho quería escribir pero no me animaba por lo altamente polémico de su contenido. No, de verdad, recuerdo haber mencionado la punta del iceberg de este tema en uno de los grupos de los que participo cuando escribí el post sobre lo que, para mí, es el corazón del bullet journal, y en ese momento se generó un bardo increíble con gente ofendida y amenazas de cisma y generación de nuevo grupo.

Si quieren pueden ir a leer ese post, que para mí es re lindo y me encantó escribir, como para darse cuenta por dónde podía venir el asunto. Pero antes, si hasta acá no sabés de qué cuernos estoy hablando, te cuento que el bullet journal es un método analógico de organización que creó Ryder Carroll y que si te interesa, lo mejor que podés hacer es ir a la página, que se llama bulletjournal.com.

Acá en el blog yo ya escribí bastante al respecto, también te puede interesar este post como punto de partida, o alguno de los que están en la pestaña Bullet Journal.

qué divide la grieta

La grieta podría declararse que está entre minimalistas, o puristas del método, y decoradores, o defensores del libre albedrío. Les cuento las posturas típicas de cada facción, y al finalizar les dejo mi parecer, que a esta altura no les interesará porque serán fervorosos partidarios de alguna opinión extrema.

Los minimalistas, o puristas del método, recomiendan siempre y como respuesta a todo, volver a las fuentes, al método creado por Ryder Caroll tal cual lo inició él, o como mucho a las variantes publicadas en su página, donde participan otros bulletjournalers. Para ellos, sólo es bullet journal aquello que se mantenga dentro de los parámetros del método, particularmente cumpliendo sí o sí con el índice y las claves diarias.

Las variantes de registros futuros, las colecciones decoradas, los bujos llenos de papeles, lettering y washitapes son, para ellos, una aberración y en general lo que encuentran peor que todo, es la creación por adelantado de la semana completa, puesto que en la guía fundacional del método se aclara que hay que escribir día por día.

Creo que la falla que tiene esta facción no está en sus fundamentos -sus argumentos son buenos- si no en la práctica. Suelen ser señalones de lo que hacen los demás y distinguir todo el tiempo lo clásico como lo que está bien, y lo innovador o vistoso como lo que está mal.

Por otro lado, en cuanto a los decoradores o defensores del libre albedrío, básicamente su mejor arma son sus hermosas fotos. Siempre preguntando por el mejor marcador que no traspase sus libretas carísimas, hoarders absolutos de toda nueva herramienta de librería que aparezca por ahí, buscadores de ofertas, gente con armarios o habitaciones enteras para su colección de washitapes, llenan las redes de creaciones increíbles, rebosantes de talentos sin límites.

El problema no es que la mayoría de ellos de hecho, no hagan bullet journal, porque flexibilizan tanto el método que no siguen usando ninguna de sus propuestas-ni la notación rápida, ni el índice, ni las claves diarias, en ninguna versión-, de hecho muchas veces ni siquiera lo utilizan para planificar u organizar su vida, y tampoco la verdad me importa que consideren a eso bulletjournear, después de todo es una cuestión de términos. Tampoco me molesta que realmente tarden más en hacer su bujo que en hacer las cosas que escriben en él, es su hobby y su placer, y eso siempre es genial.

Lo que sí me preocupa sobremanera (?) es que, en general, al mínimo intento de intentar limitar las discusiones sobre insumos para bullet journal e insistir en poner el foco en asuntos organizativos, suelen enojarse muchísimo, y realmente lo hacen, increpando con violencia a los puristas del método, que además pueden ser muy duros con sus palabras, y proponiendo guerras civiles y manifiestos, defendiéndose y negando todo como adictos a drogas duras.

Un argumento que esgrimen habitualmente es “hacer mi bujo más bonito realmente me ayuda a ser más productivo porque su belleza me motiva”. Y el otro es “en la misma página de bullet journal Carroll dice que el método es flexible, así que hago lo que me da la gana y eso es más bullet journal que ninguna otra cosa”.

Voy a empezar por discutir estas frases. Creo que si vos querés hacer lo que te da la gana con tu propio bullet journal, y pasar horas decorándolo, no hay forma de sostener la afirmación. Si no lo podés sacar de casa porque sólo usando todas tus plumas te convence de cumplir con tus tareas diarias, no hace falta que le des explicaciones a nadie, pero creo que la productividad no es excusa.

Ni hablar que muchas de los objetivos que tenemos implican ser balanceados y objetivos con nuestros gastos, para establecer prioridades y gastar en lo que creemos que vale más la pena -proyectos a largo plazo, experiencias significativas, viajes-. Y el hecho de la admisión del vicio y el porcentaje de gasto que se realiza en él muchas veces nos aleja de las metas que nosotros mismos nos proponemos en ese bujo.

Esto tampoco importa mucho, ya que cada quien hace con su cuenta lo que le place, pero muchas veces se transmite y reproduce un mensaje de consumismo e insatisfacción perpetua “necesito eso”, “me creaste una necesidad”, “sí, ya sé, tengo un problema de adicción a las washitapes”, con el cual NUNCA voy a estar de acuerdo y contra el que siento que siempre es importante plantarse. Porque si somos víctimas de todo eso, ganan los malos.

Finalmente, sí creo que el aspecto de flexibilidad del bullet journal es central, pero creo que más central es que sea analógico y de planificación para ayudarnos a cumplir objetivos. Cuando toman tanto protagonismo las colecciones decoradas, los trackers de todo y, sobre todo, los gastos en adornos, bueno, creo que eso es artesanía, arte, creatividad, muchas cosas hermosas, pero no lo central del bullet journal.

Yo estoy en un grupo de yanquis muy grande donde hay varios que trackean todo, el otro día alguien preguntó quién tenía una colección para marcar sus relaciones sexuales. Y eran muchos. De hecho el otro día una señorita admitió que se había acostado con su esposo para que le quede parejo el tracker. Ok, cualquier excusa es buena pero KE.

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mi conclusión

Yo soy la purista del método que se pelea con todos ellos y hace lettering y flores en su bullet journal. Soy una recontra lectora e interpretadora y defensora del método, sobre todo en cuanto al registro diario, las claves, la notación rápida. Y además no encuentro nada más bello que una página muy minimalista.

Pero eso a nadie le importa. No le importa a los que hacemos lettering cada día en nuestro bujo, sabiendo que no hace falta más que una sola lapicera. No les importa a los que convierten su bujo en un diario íntimo, en un espacio para meditar, en una obra de virtuosismo y arte.

A un montón de molestos señalando y retando a la gente y repitiendo reglas, nadie los va a escuchar porque por sobre la utilización del método está la necesidad de una manga de locos de sentarse un rato, apartados de las pantallas, y crear algo que antes no estaba ahí.

Eso es lo que siento cuando cada mes elijo los colores y las washitapes que quedan bien juntas y paso una mañana entera diseñando las colecciones mensuales. Y lo sigo sintiendo cuando evalúo el funcionamiento de mis estructuras y mi capacidad de alcanzar y registrar mis objetivos. Por eso diseñar el mes me lleva bastante tiempo, una sola vez al mes, como un rito, pero luego el registro diario es tan simple que no me quita más de cinco minutos de mi rutina diaria, y no me desvía de hacer cumplir aquello que me propongo.

Pero esta es la forma que yo encontré para tener periódicamente un momento placentero de creación y paz mental y, a la vez, en mi de vida de verdad llena de compromisos, poder mantener mi trabajo, mis estudios y mi hogar en relativo orden. Esta es mi forma, no la única. Y de hecho todos los días veo bujos que me gustaría que sean el mío. Lo único que tengo claro en todo este lío es que no vuelvo nunca más a la agenda.

get-shit-done o “hacé que las cosas pasen”

Creo que la joya de la corona del mundo bulletjourneril es esa frase que leí en alguna parte del blog de Carroll que dice que el bullet journal es para get shit done, no para que la shit se vea bonita. Y esto para mí es fundamental porque en tiempos de procrastinación, lo que todos necesitamos es sacarnos cosas de encima, terminarlas, ponernos a resolver, cumplir con nuestra palabra, cambiar el mundo, GET-SHIT-DONE.

Pero la shit para cada uno es el nombre para un conjunto de cosas muy distintas. Y la sorpresa para todos, los de ambas facciones, es que todos tenemos vidas diferentes. Y expectativas acerca de en lo que esas vidas se van a convertir, locamente diversas. Y que cuando opinamos no necesitamos juzgar lo que el otro está haciendo con su shit, pero sobre todo que el debate es válido porque fundamenta lo que nosotros hacemos, sin necesariamente declarar que nos molesta que el otro esté haciendo algo diferente.

En el momento en que alguien pone “bueno pero dejen que cada uno haga lo que quiera, qué les molesta”, en general se anula todo tipo de intercambio que nos puede enriquecer a todos. Y ahora ya no estoy hablando de bullet journal, estoy hablando de muchas otras cosas, ¿no?

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dos cositas más para tener en cuenta

Quiero aportar otras dos observaciones para tener en cuenta en este debatecito. La primera, es la amplitud y diversidad de gente haciendo bullet journal. Si buscamos el hashtag #bulletjournal en Instagram, hay tanta cantidad y riqueza que es imparable. Incluso el mismo Ryder Caroll habla de esto en su charla Ted. Hablé sobre esa charla en este post, por si lo quieren leer.

Esta comunidad enorme y solidaria de gente usando todos los días este invento es la que genera que no se pueda contener, encasillar, limitar las posibilidades del bullet journal. Gente que, además, se anima a compartir algo tan personal como sus tareas y objetivos, como sus propias creaciones y, algo no menor, algo tan personal como la propia letra en un mundo de ceros y unos.

Por eso los sommeliers de bullet journals me rompen tanto. La neutralidad y la homogeneidad son imposibles en un mundo vibrante y de tanto cambio. Aguanten la riqueza del compartir cosas distintas, y el diálogo genial que se generan entre tantas páginas.

Y el otro tema que quiero agregar es uno que repito siempre, y que un poco contradice a lo anterior. Posta, no olvidemos nunca para qué hacemos lo que hacemos. No bulletjourneamos para sacarle una foto si no para lograr hacer lo que queremos, no nos maquillamos para una selfie si no para sonreír más seguros, o para vernos un toque más despiertos, no trabajamos para que nos feliciten. No estamos en un reality show. No dejemos que nos hagan creer eso.

Que nunca sintamos, pero sobre todo que no lo sientan los que recién empiezan, que para hacer bullet journal ES NECESARIO Y HACE FALTA elegir dos colores por mes que combinen, tener linda letra, querer escribir los propios sentimientos (!), tener amor por la papelería o por lo menos saber dibujar, decorar todo con washitapes y fotos. Esta noción errada, y que es la misma que yo sentí cuando empecé a ver fotos de bullet journals antes de conocer el método, es la que siento que puede llegar a alejar a muchos varones -lamentablemente, en general, obviamente no todos, más desconectados de todo lo manual y artesanal que tanto disfrutábamos todos cuando éramos más chicos-.

No, no hace falta. Podés elegir hacer eso. O lo otro, hay alternativas. Es la libertad y el miedo de la página en blanco. Y también la libertad de elegir cómo registrar lo que queremos hacer y lo que vamos haciendo. No de hacer más, de hacer porque sí, no de hacer cosas para poder anotarlo en el bullet journal.

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que a todos en alguna parte de este post les quepa la bota, se sientan tocados, se indignen un poco pero sobre todo se rían conmigo para disfrutar que somos increíblemente variados, que además cambiamos, que compartimos nuestros bujos porque aprendemos de los demás y que, finalmente, todos tenemos una página que aportar a este invento genial.

¿de qué lado de la grieta sentís que estás más cerca?

¿cómo descubriste el bullet journal?

Si no quieren perderse ningún post, sugiero con intensidad e insistencia que me sigan en Instagram y en Facebook, y nos vemos las caritas y las letras más seguido.

PD: Las imágenes que acompañan este post son de mi bullet journal, al que siempre ven, y el de mi novio, que le da un uso bastante diferente, y usa materiales muy distintos. Además, las estructuras que usa reflejan  su personalidad y necesidades. Sólo para ilustrar los diferentes bujos que pueden aparecer en el mundo. Ah, y además café.

cómo crear un hábito

y sostenerlo en el tiempo.

Hola a todes! ¿Qué tal va este domingo? Yo sinceramente tengo un deseo doméstico: Tengo muchas ganas de que haya todo un fin de semana de buen clima para poder lavar la ropa. En casa de eso no me encargo yo, pero igual quiero tener toda mi ropa limpia y disponible, los últimos días me estuve poniendo cualquier cosa. Además, tengo unas tres o cuatro prendas que lavo a mano y que tardan más en secarse así que a menos que tenga un día de sol, se quedan ahí en la pilita.

Después de esta historia mínima quiero contarles que hay grandes planes de mi vida que fueron frustrados por no poder realizar efectivamente las cosas que tenía planeadas. Si bien soy poco disciplinada, también soy muy activa, así que aunque no siempre hice lo que debía, siempre terminé haciendo lo que quería.

Pasa que llega un momento de la vida en que quiero tener algunas cosas resueltas y defino que es hora de poner todo en su lugar, y es así que voy buscando la manera de cumplir con lo que hay que hacer dejando mucho tiempo libre para no dejar de disfrutar las actividades que posta me mantienen el corazón saltando. No puedo vivir sin esa sensación, mezclada con mariposas en la panza -porque muchas cosas me enamoran-, y aunque venga con cansancio la prefiero al aburrimiento de sólo cumplir horarios y deberes.

En fin, cuestión que para que las cosas pasen, la planificación es una buena manera NO PERDÓN, “LA” manera, de tomar el tiempo en las manos y crear futuro. Ojo que no hablo de una productividad mecánica, de mercado, de tener que estar siempre haciendo cosas, si no de darle a cada actividad su lugar y su momento, hacer rituales y generar hábitos sanos que nos sirvan. Para mí, eso es lo más anti marketinero que hay, no está de moda y nos tendría más felices para que consumamos en menos giladas, sobre todo en menos cosas malignas.

Les voy a tirar tres o cuatro técnicas que yo conozco, algunas las escuché por ahí, otras las leí. No podría citar fuentes porque ya ni sé cuáles son, pero si ustedes ven lugares donde las hayan visto u oído, cuéntenme. Digamos que no son idea mía, sólo que acá se las compilo y les cuento mi experiencia.

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no planifiques, hacélo

Una buena manera de que esté hecho algo que tiene que ser hecho, es hacerlo en el momento en que el pedido o la necesidad surgen. Sobre todo si es de corta resolución. Básicamente, sólo funciona para asuntos de cortísima resolución. Estos pequeños pasos en general se pueden terminar en un minuto, pero llenan gran parte de la carga mental de nuestras cabezas, y quedan como ventanitas abiertas o post its en un panel.

Pedir un turno,  pagar un impuesto, responder un mail, descolgar la ropa, transmitir un mensaje del trabajo. No hace falta que lo anotes, no hace falta que lo recuerdes. Si debe ser hecho, hacélo ya. Y olvidáte.

Con los hábitos diarios o periódicos, hay una relación cercana con este método, pero un poquito más compleja. Si dejaste platos para lavar de anoche, hacélo apenas llegues a casa. Si querés ir al gimnasio, andá directo del trabajo. Si querés leer todos los días algo de literatura, dejá este post y ponéte a leer, ahora. Y llevá el libro siempre en la mochila.

Se trata de ir cerrando las ventanas de las cosas simples para poder enfocarnos en lo importante. Es probable que si siempre se resuelven en el momento, no se acumulen y no termines necesitando un tiempo significativo para ocuparte de ellas.

Como un fin de semana completo. Ouch.

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hasta que termines

Para mí, el más difícil y más perfecto método de productividad es empezar algo ya, pero sobre todo, no dejarlo hasta terminarlo. No estoy hablando de grandes proyectos a largo plazo, que deben ser desplegados en pequeños objetivos. Si no de tareas de corta resolución, digamos media o una hora. Para tareas que requieran más tiempo, harán falta descansos para que los resultados no sean cualquiera y el proceso no sea un castigo.

Focus, dejá el celular lejos, cerrá las otras ventanas de la compu. Ponéte offline si hace falta. A mí esto me sirve para escribir los posts, para estudiar apunte por apunte y para corregir por ejemplo, los treinta trabajos de un curso. Y luego lo tacho con gran satisfacción en mi bujo.

Sé que no todos pueden permitirse este método. Hay trabajos, como el mío, en que parte del trabajo es ser interrumpido permanentemente. Y por ejemplo, los padres de niños pequeños o medianos, probablemente no tengan más de cinco minutos de corrido para hacer algo así. Sin embargo, una horita con la laptop en un bar mientras están en el jardín/escuela o en un cumpleaños, o al cuidado de un tío copado, pueden terminar siendo de una productividad asombrosa con este método.

Y tampoco está mal si decidís tirarte a ver una serie en esa horita libre. Sólo está bueno tener opciones.

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no cortes nunca la línea

Mejor conocido como método Seinfeld. Sí, Jerry Seinfeld, el cómico de la serie. Consiste en simplemente pensar en un sólo hábito que debe ser repetido todos los días, no dejarlo de hacer nunca. Porque cuando uno lo deja de hacer, es más fácil omitirlo al día siguiente.

Una manera para realizarlo es tener un calendario anual o mensual sólo para ese hábito, y hacer una marca cada vez que lo resolvamos. Dicen que para establecer un hábito hacen falta cuarenta días. Yo no dejaría de registrarlo por menos de dos meses. Cuando ese hábito esté incorporado naturalmente, podrías dejar de registrarlo.

En mi caso, cuando logré crear el hábito de la rutina de limpieza facial a la mañana y a la noche, nunca más la abandoné. Más allá de los resultados conseguidos, no se trata de sensaciones, todo está en la mente. No necesito registrarlo en ningún lado, lo hago siempre, aún en las etapas más complicadas. Eso es un hábito real.

uno o dos por mes

En relación al punto anterior. Más allá de los habit trackers, que ayudan a registrar cosas que queremos hacer y que muchas veces son desafiantes, está bueno pensar en unos poquitísimos hábitos, pequeños, que queremos hacer todos los días o periódicamente, digamos una o tres veces por semana. Los hábitos periódicos a veces son más difíciles que los diarios.

Para mí es la actividad física, que todavía no logro incorporar, y la práctica de lettering, que sí puedo hacer periódicamente sin tener que registrar cuándo lo hago ni durante cuánto tiempo. Por lo menos una vez por semana tengo una sesión de lettering, es decir, escribo frase tras frase durante una hora o hasta dos, probando algunas técnicas, y diferentes materiales como marcador, lápiz y acuarela.

Entonces, haciendo un registro semanal o mensual, elegí dos hábitos máximo, pueden ser de diferente índole, uno relacionado con la salud y otro con las finanzas. Preferentemente no prohibitivos si no productivos. Registrálo, motiváte, insistíte en hacerlo, y una vez que consigas incorporarlos, le dejás de hacer el seguimiento.

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no asocies el hábito con recompensas contradictorias

Pff, esto es de una importancia clavísima. Un clásico es el desayuno con facturas después de una sesión especial en el gim, o el delivery volviendo de correr porque ya no nos queda tiempo de cocinar. No se trata de prohibir nada, si querés comer, dormir la siesta o jugar videojuegos obvio hacélo, pero porque tenés ganas, no como compensación o recompensa por haber cumplido con una parte menos satisfactoria, como si fuera un castigo.

Para mí es muy claro cuando después de un día muy difícil, desactivo todo y me tiro a dormir una siesta. No es que no la necesite, pero muchas veces hace que se me acumulen cosas que también tengo que hacer y me despierte más cansada y segura de que el día de mañana va a ser más difícil todavía, porque tengo las cosas de mañana y las que quedaron de hoy.

Intentá enfocarte en lo que está buenísimo del hábito en sí mismo. Anotálo justo después si hace falta. Siempre me siento saciada y liviana después de una buena y sabrosa ensalada, en cambio algunas veces me siento muy pesada y adormecida después de una comida riquísima. El buen humor al terminar de hacer actividad física, esa sensación de estar más fuerte y activo, o el alivio al responder o eliminar todos tus correos electrónicos. Registrá la satisfacción de tener las cosas resueltas, no las recompensas que, muchas veces, boicotean tus esfuerzos en vez de equilibrarte.

Bueno hasta acá. Me encanta este tema y este post me parece que resume unas cuantas de mis ideas y de mi experiencia. Si bien muchas veces me dicen que no pueden creer cómo tengo tiempo para todo, también sé que soy muy indisciplinada y desorganizada, no soy fan de la vida sana ni de la casa organizada, ni maniática de nada de eso. Todos los hábitos que conseguí no tienen nada de natural o innato para mí, los voy tratando de incorporar con mucho esfuerzo y por eso siempre busco maneras de crearlos y sostenerlos, y por eso tengo tan claro mediante qué procedimientos, que pueden servir a otros, se pueden lograr estos cambios.

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Finalmente, creo que cambiar un hábito es transformar hoy algo que quiero que sea diferente en mi vida del futuro, que es tomar la iniciativa con respecto a nuestros deseos y expectativas, y que son los primeros pasos para sacarnos de encima lo que no sirve y poner toda nuestra energía en proyectos grandes que nos hagan sentir más plenos y libres.

¿qué te parecieron estas técnicas para crear, mejorar y mantener hábitos?

¿cómo incorporás nuevos hábitos?

PD: Si te gustó el lettering de este post, el miércoles va a haber uno sobre cómo acuarelar todo con el pincel con depósito de agua. Para no perdértelo, podés seguir el blog para que te llegue un mail cada vez que se publica un post nuevo, o seguir a Té de Flor en Instagram y Facebook.

transformando (mis) espacios

¡Hola a todos! Luego de otros doce días sin post, pónganle refresh a la página que hay un poquito más de té de Flor para cada uno. Hoy les traigo un post mostrándoles unos lugarcitos claves de una casa que por fin está encontrando su configuración, muy paso a paso y rincón por rincón.

Si recién llegás, este es el blog personal de una chica del conurbano bonaerense, que se mudó hace poco. Trabajo en un colegio secundario y estudio profesorado de Lengua y literatura. Y justamente, la razón principal de mi incumplimiento consistió en la resurección de una carrera que estaba un poco marchita. Volver a estudiar para por fin terminar me tiene muy entusiasmada.

Pero este inicio vino con viajes larguísimos, paros de transporte y ausencias de docentes. Y mientras, duermo cada vez menos y todavía no me organizo para llevarme el almuerzo, por lo que termino comiendo por primera vez en el día a las cinco de la tarde medio litro de café del día y un roll de canela.

Sin embargo, ahí vamos con el blog una vez más. Si quieren ver mis derroteros cotidianos pueden seguirme en Instagram y/o darle megusta a mi página de Facebook. Ahí van mis bujos diarios, un montón de frases de lettering semanales y algunas otras actividades que frecuento. Además ahí anuncio cuando hay nuevo post aquí, pero para eso no hay nada más infalible que seguir el blog para que te llegue un mail cada vez que hay novedades por aquí.

Como habíamos hablado en la última reunión (?), de a poco voy a estar mostrándoles contenido un poco más variado. Cuando haya post los viernes, serán de un tema random. Cómo voy habitando mi nuevo hogar, DIY (como le dicen ahora a las manualidades), nuevos lugares que conozco, algo de maquillaje, algo de ropa (fansísima ahora mismo del método cápsule wardrobe) o los resultados recientes de mi lectura de Marie Kondo.

Por eso, ahora les traigo un post más corto que esta introducción. Se trata de algunos rincones de mi nuevo hogar que  pude organizar de un nueva manera, una que me hace feliz.

Soy una chica de 27 años que entra a trabajar a las 7 am, toma el colectivo a las 6 y se levanta a las 5. Por eso, el momento más importante de mi día es la rutina matinal. Enseguida noté que tenía que diseñar mi casa para que ese momento sea lo más ágil y disfrutable posible.

Por eso, la prioridad estuvo en darles lugares especiales a las cosas que más me gustan y que necesito que estén más fácilmente al alcance de la mano cuando me levanto: el café, la ropa y el maquillaje. Mientras les muestro, les voy contando lo que voy haciendo para arrancar el día.

El mueble de las cafeteras

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Té de Flor no es un nombre arbitrario para mi blog. Mi alimentación e hidratación tiene su fundamento en las infusiones. Soy Lorelai Gilmore con el café, tengo más gustos de té que zapatos, mis encuentros verdaderos son con mate y considero una excelente merienda a un buen cappuccino.

Dos cafeteras y una pava eléctrica. Cuando mudé mi cocina supe que tenían que tener un lugar especial. Compramos dos estanterías en Easy de estilo industrial. No son de madera pero sí de hierro y tienen ruedas con freno. La más baja es el hogar de mis herramientas para infusionar.

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Cuando me levanto, muy dormida voy hasta el baño, limpio mi rostro con un gel de limpieza, masajeo un tónico, una hidratante y pongo hacer café. Es parte de mis primeros pasos del día. Recién después viene el protector solar.

El otro mueble es una estantería alta donde tengo a mano y a la vista el resto de la vajilla. Como ven, obviamente fan de las tazas, y tengo unas cuantas más de Monoblock con dibujos de Liniers y Tute. Y otras tantas almacenadas para ocasiones especiales (veinte personas que quieran  café a la vez).

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También adquirimos un escritorio (vivo con novio, en su hogar de la infancia) y otras cosas que todavía no armamos ni instalamos. Sí, pasito a pasito.

El perchero que la piba siempre quiso

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Lo siguiente que hago es volver a la habitación a vestirme. En un día perfecto tengo decidido desde la noche anterior lo que me voy a poner. Pero cuando eso no pasa, este invento me soluciona gran parte del problema.

Chequeo el pronóstico para ver si hay cambios de temperatura inesperados o anuncio de lluvia, y elijo de este percherito la mejor opción. Aquí están todas las chaquetas, sacos, camisas y abrigos, el atuendo elegido para el día y, a veces, algo que usé ayer y que no está tan usado como para ser lavado, pero tampoco tan fresco como para que vuelva al cajón.

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Es genial porque tiene un barral intermedio para pantalones (bueno yo lo uso para pantalones, siento que otras cosas quedarían arrastrando en el piso y se ensuciarían) y un estante abajo para los zapatos. También tiene ruedas, cosa que puede ser muy útil para eventos especiales y para limpiar. La compré por Mercado Libre. Me la hicieron a medida para que entre entre el armario y el botinero y se puede elegir el color. También se puede pedir sin el barral intermedio. Si les interesa les paso el link.

El make up y los accesorios de cada día

Siguiendo mi rutina diaria, abro mi cajón, me pongo perfume (ahora estoy usando Esta Flor de Natura, porque no es invasivo y queda bien para el otoño, además dice Flor en el nombre, o sea) y reviso que mi mochila tenga todo lo que necesito.

Honestamente, en el día a día no me maquillo en mi casa si no en el colectivo. Tengo un portacosméticos que tiene todo lo que necesito para un maquillaje laboral liviano que se pueda hacer con los dedos y en movimiento, con algunas opciones como labios rojos. Una vez por semana o cada dos lo vacío, lo limpio, y roto algunos labiales y sombras para ir usando cosas diferentes. Muchas veces muestro su contenido en Instagram, por si les interesa.

Para las salidas de tarde, noche y los fines de semana, me gusta tener algo de variedad a mano para no tener que pensarlo mucho. Con este organizador de acrílico y estas cajoneras me arreglo. En este momento este artefacto de cajones funciona como mesita de luz, pero pronto lo trasladaré cerca de un espejo que ponga en la pared para poder arreglarme ahí, y adquiriré una mesa de luz más chiquita.

En el organizador de acrílico hay algo de maquillaje y en las cajoneritas -que son de plástico y las conseguí en Jumbo-, toda mi joyería en uso, que es poca. En el día a día sólo uso reloj, aritos pequeños y una cadenita, que es siempre la misma. Ni anillos, excepto el de compromiso, (que no sé dónde anda), ni pulseras. Tengo algunos collares más para ocasiones especiales, y listo.

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Además el vasito de plástico tiene las brochas básicas para el día a día, y unos delineadores para cuando me siento más laboriosa.  Si algún día les interesa ver en qué consiste mi maquillaje diario, díganlo abajo que les cuento. Soy fan de ver lo que tienen en su cara las otras personas.

Las cajoneras me encantan porque los cajones se pueden separar y son apilables. Me salieron baratísimas y al ser de plástico son de lo más higiénico. Aunque no son las más lindas, al ser transparentes son sutiles, y los cajones son bastante grandes y funcionan bien. No digo que algún día no las reemplace por un gran organizador de acrílico con cajones, pero por ahora no necesito nada más sofisticado.

Mi objetivo es liberar los cajones de abajo, que ahora tienen bufandas, cinturones y ropa interior, y que este mueble esté lleno de maquillaje, que ahora lo tengo en cajas, que son lindas y todo, con unas cuberteras de acrílico geniales que conseguí en Sodimac, pero por ahora esas cajas van y vienen hasta que consigan su lugar.

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Mientras tanto, mi mesa de luz es esta, por eso suma el libro que leo por las noches y una lámpara potente.

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¿Cómo sigue mi rutina? Tomo una taza entera del café recién hecho sin azúcar (sí, lo tomo amargo) , o lleno un vaso térmico para ir tomándolo en el colectivo, me lavo los dientes, me abrigo, y a la calle.

¿Cómo organizan sus rincones favoritos en su casa?

¿Cómo es su rutina diaria?

Amo sus comentarios y conocer qué piensan de cada post. Si son largos, mejor. ¡Cuenten, cuenten!

Abril en mi bujo + tedeflor.com

Hola a todos, ¿cómo va este domingo que en Buenos Aires cunde húmedo y lluvioso? Yo llena de pereza y ganas de tener una cafetera en la mesita de luz para pasar todo el día viendo series sin levantarme para hacer café.

Como pueden ver en el título y en la ventanita de la dirección web, desde este post somos tedeflor.com. Así es, decidí dar un pasito en este blog joven que tiene un poquito más de dos meses, veinte publicaciones y mucho amor. Vamos a dejar la noticia con una chinche en el panel de cosas para después, si les interesa lean hasta el final, y ahora vamos a hablar de Bullet journal.

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Una miradita a Marzo

Si es la primera  vez que visitás mi blog, te cuento que los domingos hablo de bullet journal, un sistema analógico de organización personal creado por Ryder Carroll. Si querés saber más sobre el mismo, te recomiendo la fuente, bulletjournal.com, Y también si querés yo hice un post acerca de cómo lo uso yo, acá. Todos los links se abren en una ventana nueva, así que podés hacer clic y seguir leyendo trancu.

Marzo fue para mí un mes intenso e inestable, y por supuesto eso lo refleja mi bullet journal que además fue un poco salvavidas en este proceso. Me mudé, empezaron las clases y volví a trabajar a full, además comencé a cursar después de un período flojísimo en mis estudios. Retomar hizo que tenga que volver a hacer muchas materias por cuestiones burocráticas que no vienen al caso, así que no sólo el mes, sé que el año requerirá el 125% de mí.

Así que mantuve estructuras simples, la misma paleta de colores -que me encantó, y ya la extraño-  y un funcionamiento y rutina de planificación sencillos y sin faroles. Para que lo puedan  volver a ver si quieren, acá les dejo fotos de algunas de sus páginas ya completas. Si quieren ver cómo lo armé arrancando de cero en un cuaderno nuevo, pueden ir a este post.

Abril, otoño, sweaters y cafecitos

Por eso cuando vi un marcador color terracota bien rojizo, supe que quería que sea el color de abril. También tenía ganas de usar ese color blushed, que es como un rosa viejo bastante claro, que empecé a implementar en mi guardarropa y en mi maquillaje (sí ya sé, no muy intelectual, ¿no?), pero que me da tranquilidad y una sensación de calidez y de espacios confortables.

Abril no va a ser confortable pero sí me resulta así el otoño, una zona segura. Me gusta su clima -incluso sus tardes lluviosas-, los colores de las calles y la forma en que se mueve y se viste la gente. El olor a café, los abrigos, las botas, los días de lectura. Todo lo que hago todo el año pero en su estación ideal. Así que esos fueron los colores que elegí para mi Bujo. Para que no quede todo tan igual, sumé algunos lilas.

Siempre para diseñar un mes, después de elegir los colores me fijo con qué lo voy a armar, así que junté una washi tape, esta cartulina entretenida hermosa, un cortante de globo -no tiene nada que ver, pero amo los globos-, y probé en una hoja que tengo al final de mi cuaderno para “swatches”, todos los marcadores rojos, rosas y lilas. Me quedé con los que armonizaban mejor entre sí. Los rosas más suaves y cálidos, los rojos menos brillantes (descarté un Kuretake alucinante) y unos lilas.

Ahora que empecé siento que me falta un Ecoline más, un poco más claro, porque este color pardo rojizo (así dice que se llama) es muy oscuro y como es nuevo, larga mucha tinta. Por eso si lo uso en los títulos ya sé que va a quedar marcado. Los Pitt artist pen brush de Faber Castell no traspasan así, pero al ser más finitos, no hacen la forma de “la gotita” que tanto me gusta usar. Así que todavía tengo que terminar de encontrar los colores para el uso diario.

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Bitácora del mes un poquito accidentada

Para mí la bitácora del mes es la puerta de entrada a uno. Incluye la portada, el registro futuro, el registro de hábitos y la cosecha del día. Es la sección del mes con la que interactúo el resto de los días, una vez por semana consultando las tareas y citas registradas en el registro futuro mensual, y todos los días completando los hábitos y algo por qué agradecer.

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La portada finalmente terminó resultando bien, pero el marcador del nombre larga muchísima tinta por lo que se traspasó un montón (ver la próxima página). De cualquier manera es sólo para empezar el mes.

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Para el registro futuro ya empecé a mandarme de las mías. Como había hecho el borrador en lápiz, empecé a hacer las líneas sin pensar mucho. Donde está la cartulina pegada, seguí las líneas dividiendo toda la sección de tareas para hacer en el mes (mi propio “brain dump”). Así que primero pensé en borrarlo pero odio el corrector, así que pegué el papel. Quedó lindo pero no era la idea y no me gusta que mi bujo esté lleno de papeles. Además puse los cumpleaños de mi mamá y mi sobrina, que son en mayo (estás mal Florencia) y siento que las líneas en negro son muy duras, tendría que haberlas hecho con uno de los colores más suaves del mes, como hice el mes pasado. Ouch.

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La cosecha del día y el registro de hábitos son muy simples y quedaron muy bien. Se arrugaron todas las hojas cuando borré el lápiz pero igual a nadie le importa si uno plancha su ropa, ¿no?

El registro de hábitos lo hice con dibujitos porque lo quería en una sola página y no entraban las palabras. No sé dibujar pero yo me entiendo porque son las mismas categorías “a evaluar” que en marzo.

Colecciones

Por ahora son sólo dos, que no completé, pero a fin de marzo hice algunas más que siguen teniendo importancia este mes. En este caso el calendario de posts del blog -lo tengo que completar ahorita- y por otro lado una página de compras y gastos extra que también tengo que resolver en estos días.

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En el caso del blog, yo tengo pensados a largo plazo muchos posts y anotados en un .doc. Cuando empieza un mes, reviso cuáles no pude hacer el mes pasado (el plan es publicar miércoles, viernes y domingos pero no siempre se da) y elijo de la lista los que tengo ganas de hacer este mes. Así planifico los posts de todo el mes y cuando tengo tiempo voy adelantando escritura o fotografía (que como verán, no es la mejor, la hago con una cámara muy vieja, espero pronto poder invertir en una mejor).

Registros semanal y diario

Esta vez de nuevo me la mandé, y no sólo hice un enchastre en el calendarito pequeño -otra vez la cartulina salvadora, si no que además mandé una línea demás en el medio de la hoja. Como no le puedo encontrar ninguna función y de verdad necesito ese espacio libre a lo ancho, borré con corrector líquido. Odio esto porque es más blanco que el papel y después es difícil escribir encima, pero no había forma de tachar y necesitaba que esa línea error no estuviera para que la hoja funcionara. Jamás arrancaré hojas, vamos, es sólo una línea borrada.

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En el caso del registro diario, estoy probando esta barra horizontal para la información del día. Como antes no tenía sentido que los vasos de agua fueran celestes, ahora tampoco lo tiene que sea violeta, ¿verdad? Me gusta esta disposición para organizarme, pero la nube lluviosa se parece a una vaca -tengo que practicar mis dibujos pequeños-. Y quizá hubiera quedado mejor el día escrito en colores como el año pasado. Me voy a tomar estos días para pensarlo.

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Bueno esa es la organización que hice para el mes de abril. Más allá de los accidentes artísticos y fallas técnicas, no me lleva más de una hora. Lo importante es que sea un soporte sólido para la planificación de mi día a día. Ya sé que el mes que viene lo tengo que hacer un poco más despierta y ya estoy buscando un cuaderno con mejor papel. Puede ser de puntos o cuadriculado, los rayados no me dan resultado. Así que si tienen alguna recomendación que crean que se consigue en Argentina, es bienvenidísima aquí en los comentarios.

tedeflor.com el nuevo desafío

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Antes que nada, quiero aclarar que el de la foto es un Té chai latte producido por mi cafetera de Nescafé al que le arrojé un poquito de canela, antes que me reclamen por la invisibilización del té en una página que lleva su nombre.

Así que la noticia es que este blog tiene dominio propio, eso significa que sigue estando bancado por la plataforma WordPress, pero que ahora para acceder a él hay que recordar una serie de palabras muy cortita.

Por otro lado, ahora me lo quiero tomar muy en serio. Se encontrarán con posts los miércoles y domingo siempre, y algunos viernes. Si siguen el blog, les llegará un mail cada vez que haya algo publicado, y si me siguen en Instagram se enterarán también, además de que se van a encontrar con mucho más contenido diario, y a veces con mi cara, la de mi gato y otras actividades. Además, hoy también estreno página en Facebook, que yo sé que mucha gente usa en su día a día, y yo también porque es muy práctico y además uno puede chusmear las vacaciones de la gente, cuando se separan y avisa los cumpleaños.

Es verdad, tengo planes para que este blog se convierta en la pista de lanzamiento para una tienda, un espacio de talleres, pero no todavía, lo central de mi proyecto está en pensar un medio digital para comunicar cosas que me gustan, que encuentro y que consumo, con las cuales hablo con las personas con la que trabajo, estudio y conozco, algunas de las cuales recién están surgiendo en la Argentina y sobre todo, que sé que le resultan útiles a mucha gente.

Por lo tanto, este rinconcito de colores e infusiones sigue el camino del hobby, pero también quiero que siga creciendo con una identidad definida y a la vez dinámica para que podamos ser más los que leemos, hablamos de, intercambiamos y hacemos bullet journal, lettering, lecturas, conversaciones con infusiones en mano y, sinceramente, lo que vaya surgiendo.

Tengo muchas ganas de hablar de método kon-mari, de mi experiencia de mudanza y de cómo voy haciendo esta casa mi hogar, de cómo me organizo para estudiar, de otras lecturas, de maquillaje y, si me animo, hasta de capsule wardrobe, una forma de elegir y organizar el guardarropa de forma minimalista cada temporada que estoy aplicando en mi vida.

Así que si quieren seguir en este bondi, los y las invito a que me cuenten en los comentarios qué les gustaría ver en este blog. Hace cuánto lo conocen, si lo acaban de ver, y qué tipos de publicaciones, qué tipos de temáticas les interesan y de las cuales les gustaría que escriba en este espacio.

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Gracias por todos los comentarios, me-gustas, seguidores, saludos cordiales y recomendaciones. A los integrantes de los grupos de Facebook argentinos y de otros países que integro, que siempre me inspiran con sus creaciones y además son de los más lindos visitantes de mis posts, y a las chicas bulletjournalers de distintos lugares de Argentina con las que chateamos en Instagram.

Yo soy Flor, una chica de 27 que estudia Lengua y literatura, habla mucho, lee bastante y escribe a veces en un blog. Viajo todo el día en transportes públicos, duermo poco, tomo muchas infusiones al día y tengo más labiales de los que cualquiera podría necesitar y usar. tedeflor.com es un lugar para mirar, leer y conversar. Bienvenide.

¿De qué te gustaría que trataran las próximas publicaciones en este blog?

¿Qué propuestas son las que más te interesan entre las generadas por los blogs o páginas personales?

mi verano en libros

Hola a todos, qué tal este sábado fresquito. Este post que debía salir ayer es impuntual porque es sobre literatura. Con estas temperaturas me doy el gusto de dar por terminado este bello y difícil verano e inaugurar oficialmente el otoño, para el cual faltan diez días pero espiritualmente ya comenzó.

Les traigo unos párrafos que por presumidos se llaman a sí mismos reseñas pero en realidad no son más que unas emocionadas impresiones. No hablaré sólo de libros si no de experiencias con libros. Ya verán.

 

Neverwhere de Neil Gaiman

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Neil Gaiman es un autor inglés, escritor de historietas y de novelas de fantasía. Si quieren saber por qué es lo más, vean este discurso  en una universidad norteamericana de artes. Es un genio, y además hace literatura de la buena.

Una de las razones por las que compré Neverwhere y luego la amé es porque leí su prólogo sentada en el Cúspide de Recoleta, con un té chai latte de Starbucks en la mano. Este ritual súper por careta no deja de ser uno de mis favoritos. La cafetería nunca está llena y puedo agarrar cinco libros y mirarlos durante horas, alguna vez leí uno completo. Y siempre me voy con alguno, es tan un asunto de mutuo beneficio que enloquezco.

Cuestión que una de esas tardes en las que pasé varias horas leyendo infusión en mano descubrí que Neverwhere tiene un prólogo escrito especialmente para los lectores en español donde cuenta el proceso de creación de la novela y cómo especialmente se reeditó porque era una obra muy querida por los lectores en español, particularmente de Latinoamérica. Y es muy comprensible, porque nosotros conocemos mejor que otros la presencia de los desposeídos como parte vital de nuestras ciudades, pero además cuando nosotros mismos como naciones somos los invisibles e ignorados del gran barrio mundial.

Sobre Neverwhere (algo así como dondenunca, o un lugar que nunca) escribí estas líneas en Instagram (@tedeflor) apenas la terminé de leer.

Hoy en otro episodio de “Flor no sos una influencer y a nadie le importa lo que pensás sobre un libro”: Una de mis resoluciones de 2017 es leer más, y leer más no-ficción, por eso me pareció lo más adecuado iniciar con una novela que considero sin lugar a dudas de realismo mágico inglés, por fastidiosa que parezca esa idea. No es de esas que se leen fácil, rápido, pero no porque sea complicada sino porque es incómoda, si te dejás interpelar. Un periplo de antihéroe a una Londres subterránea que empieza con un tropezón y donde se cruza con los marginados urbanos, los desposeídos, los invisibles, poseedores de códigos poéticos, reglas mágicas, talentos increíbles. Los espacios conocidos se convierten en otra cosa, cada realidad tiene un doblez y cada rincón una puerta (como en esa otra novela donde la puerta a lo mágico es en Londres). Peligros que le cuestionan todas las estructuras de confort que lo habían sostenido hasta ahora, violencia pegajosa, descripciones poco placenteras, mugre, olor, fealdad. Todo lo que nos molesta de la ciudad,  en un mundo ignorado de desafíos y lealtad, una novela que se pone turbia y va explorando oscuridades cada vez más profundas, entre condes, resucitados, bestias mitológicas y hasta un ángel malvado. Un tipo común que hace cosas extraordinarias cuando una buena acción lo rodea de los nadies. Sin ni una sola pizca de cursilerías de solidaridades y mezquindades caritativas, con un humor sutil pero cruel, y apenas sugiriendo la semilla de un proyecto por algo distinto, la pregunta: ¿hay algo más, algo distinto que ir al trabajo todos los días, estar cómodo, progresar, repetición?

Saludos, y nos vemos en otro episodio de nadie te preguntó Flor.

No podría recomendarla lo suficiente a preadolescentes y jóvenes a los que les cuesta leer pero les gustan la ciencia ficción y los comics (un buen regalo sería el combo Sandman y Neverwhere “empezá por la historieta y si te gusta seguís por la novela, las escribió el mismo tipo”) y también creo que es para todos los que amen la literatura fantástica con un subtexto de denuncia muy fuerte pero para nada solemne.

Por supuesto que tengo en la canastita de compras de Book Depository un ejemplar de Norse Mythology, del mismo autor, listo para desear ser comprado.

Economía feminista de Mercedes D’alessandro

Sobre Economía feminista, de Mercedes D’alessandro, economista feminista argentina, escribí todo un post así que no me voy a extender mucho. Baste decir que si estás sacudida por toda la movida feminista a la  que afortunadamente somos privilegiadas de asisitir y protagonizar, y querés saber más, tener más argumentos para sostener tus discusiones y recién empezás a leer sobre el tema como yo, esta obra es una puerta de entrada perfecta.

Porque no tiene que ver tanto con sentimientos y extremismos si no con estadísticas reales y objetivas, contextos históricos y además porque es tan reciente que suma hechos y nombres muy cercanos a nosotros en el tiempo, sobre todo en Argentina.

Además, Economía feminista es de lectura sencilla y ágil, por su redacción y por cómo está estructurado el texto, pero te deja pensando y querés anotar o grabarte toda la información que presenta para no olvidártela nunca.

Mudanza de libros

Parte importante de la mudanza fue por supuesto la mudanza de libros. La biblioteca del departamento de origen era ya un maridaje entre libros míos y los de mi novio. A ellos se sumó una selección intensa de libros que ya estaban en la casa de destino, en la que vivo ahora, en la que vivía mi suegra, una mujer impresionante que se había recibido de guionista y estudiaba Letras. Además de una gran autora de obras y guiones, nos encontramos con una gran lectora. Y nuestra biblioteca se duplicó, o sumó un 60% por lo menos.

Pasé un día entero configurando esta nueva colección de libros, que aún no encuentra lugar para todos los libros que tenemos, y de dónde sacamos múltiples anillados y lecturas importantes fotocopiadas. En las stories de Instagram un día estuve mostrando mis secciones más queridas. Pero si quieren ver toda mi biblioteca con un poco más de detalle o que les hable de mis libros preferidos, debería hacer uno o varios post exclusivos al respecto.

Así que la mudanza de libros fue un proceso de hallazgos, reencuentros y la siempre hermosa satisfacción de recibir o comprar libros nuevos, incluso aunque algunos ya los leí, pero no los tengo, pero vividos y cruzados por un montón de historia. Por ejemplo, encontré este tesoro.

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Sí, unos titulazos de la serie de literatura juvenil post Rayuela de donde viene la tipografía de Stranger Things, ese evento cultural de nuestra época que todos amamos.

Tengo que decir que no considero de enorme valor acumular libros, que odio que tengamos algunos sin leer y de hecho, sin abrir -sobre todo de filosofía-, o que a algunos después de leerlos no me interesa conservarlos, que amaría tener todo digitalizado y sin ocupar espacio, y que estoy dispuesta a regalar o vender un tercio o la mitad de ellos. Pero también sé que gran parte de mi vocación voraz de lectora viene de haber crecido en una casa con una pared del comedor tapizada de libros, aún cuando no todos ellos eran obras valiosas. Por eso, por lo mucho que habla de uno una biblioteca y por lo mucho que significa como herencia, la conservaré y probablemente crecerá.

Harry Potter Book Night

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Quizá sepan que soy una gran lectora y defensora, entre las estudiantes de literaturas, de Harry Potter. Me marca profundamente desde los doce años el mundo de Hogwarts y sus sucursales, admiro profundamente a su creadora y amo todo el mundo por fuera de los libros que surgió y que une generaciones de lectores de una manera increíble. Además, la idea del mundo paralelo, su evolución, el crecimiento de los personajes, las hipertextualidades con otras literaturas y con la mitología griega y, obviamente, la presencia de la magia, me identifican como lectora, como escritora, como consumidora de series y películas y también como docente de letras. Bah, como humana.

Cuando durante la primavera pasada recorría los pasillos del colegio o me sentaba en un aula y sacaba The cursed child, siempre una horda de adolescentes de ambos sexos me asaltaba y me preguntaba al respecto. Un día me puse a leerlo en el colectivo y cuatro nenas desconocidas de unos once años me rodearon y se pusieron a hablar conmigo.

No quiero dejar de decir que siento que la evolución de quien encarnó a un personaje fundamental como Hermione -la razón por la que muchas de nosotras hicimos bandera de esta saga, ¿o no?- como referente feminista, para mí es clave y sumamente productiva. Siento que ser Hermione la marcó como feminista y también creo que es genial para muchas chicas allá afuera que una mujer bella, inteligente y real en todas las acepciones de las tres palabras como Emma Watson, sea Hermione y además sea una de las que le pone palabras a este camino en la búsqueda de la igualdad.

Sobre Harry Potter puedo hablar mucho más, pero con respecto a la Harry Potter Book Night, que se dio el 9 de febrero en los bellísimos jardines del consulado británico no tengo mucho para decir al respecto, aunque  lo más importante y hermoso fue el lugar. Es hermoso y perfecto para este evento. Las actividades fueron ingeniosas pero más destinadas para niños pequeños, que mágicamente había muchos, aunque la mayoría de las asistentes eran ñoñas como mi hermana y yo. Había mucha buena voluntad, pasión por la magia y entrega entre los organizadores, los mismos que organizan la Magic Meeting, los chicos de FanCon.

Tengo que decir que como evento y encuentro de lectores fue hermoso y necesario, y con una entrada gratis, aún más. Como actividad de una tarde de verano que ayudó con el clima, fue genial. Las actividades, como la lectura del capítulo donde Harry Potter aprendió a hacer el patronus, los partidos de Quidditch, la selección de casas y algunos juegos estuvieron bien, aunque un poco insuficientes. En algunos momentos, nos aburrimos, no es que pasaban varias cosas a la vez.

Pero quizá lo que me dejó con más ganas de más, y la razón por la que este año no faltaré a la Magic Meeting, fueron los stands. Sólo había libros, una buena selección de dos o tres editoriales. Compramos los cuentos de Beedle el bardo y nos quedamos con ganas de gastar todo nuestro sueldo en algunos más -quiero una colección de la saga en inglés con las letras en grande que me pareció increíble-. Y para comer, sólo había panchos. Caros y fríos, los panchos, y luego de una larga espera. Les enseñaremos a nuestros amigos del consulado cómo hacer una buena feria del plato para la próxima vez.

Ah, por cierto, soy Slytherin.

Memorias impuras de Liliana Bodoc

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Por su extensión, tipo de trama y por haberme acompañado en los últimos y más duros días de mudanza, leer esta novela me llevó bastante tiempo más que lo acostumbrado.

Si no conocen a Liliana Bodoc, busquen sobre ella y ámenla como yo. No puedo ser muy objetiva al decir que creo que es la mejor escritora actual del género fantasía en idioma español -tampoco que conozca muchas o tenga autoridad para decirlo-, ni sirve de mucho decir que si algo hubiera querido escribir, sería sin dudas La saga de los confines.

Si quieren conocerla un poco más, pueden ver esta charla TEDx y también hay una serie documental sobre ella de canal Encuentro que se llama Los confines de la palabra y está online. Si están en la compu, hagan click tranquilos en todos los enlaces de este post que se abren en una ventana aparte.

Memorias impuras en realidad es una bilogía (?) cuya primera parte se llama los padres y la segunda los hijos, y que con buen tino fueron editadas ambas en un mismo ejemplar. Está ambientada en el Virreynato de la ciudad de Álbora, una muy parecida a Buenos Aires donde los negros, los nativos y los españoles se relacionan, se aman y se enfrentan por medio de la magia y la revolución.

Está tan bellamente escrita que duele, pero los personajes, que frecuentemente se vinculan por medio de dúos o pares de opuestos -si la leen me van a entender- son muchos, y la trama es rebuscada, recargada, barroca. Por supuesto que este pero es muy personal. La trama habla de la historia, turbia y entreverada, de las revoluciones latinoamericanas, y así es esta novela. Pero a mí me resulta difícil recordar los personajes y los hechos, a diferencia de los diáfanos e inolvidables héroes de la Saga de los Confines.

Así que si les gusta Liliana Bodoc, no van a sentirse desilusionados con esta novela, y sí, la van a amar como todo lo que ella hace, porque tiene su sello. Si no la conocen aún, quizá no les recomendaría arrancar por aquí, porque son unas puertas de entrada más difíciles de franquear que otras. ¿Por donde sí empezar? Por Los días del venado, por Tiempo de dragones, o por su charla TEDx.

Me voy olvidándome de decirles que Liliana Bodoc es una increíble tiradora de frases que me hacen y por las cuales soy. Algunas maravillosas de este libro son estas dos, con las que hice unos señaladores.

Digo que las profecías, igual que las fiestas, necesitan de un elemento desmesurado para cumplirse. No es en lo habitual en donde suceden.

 

De los tres sueños, sueño del que siente, sueño del que obra, sueño del que sabe, nace el mundo. 

Memorias del fuego de Eduardo Galeano

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Sobre Eduardo Galeano no necesito decir mucho porque seguramente es un autor recontra popular y por ustedes conocido. No sé si ustedes ven una línea en mis lecturas veraniles y cómo un libro me lleva a otro pero espero que sí, porque yo sí.

Galeano es uno de los autores que en mi adolescencia marcaron la dirección de mis ideologías, de lo que espero de la literatura y de lo que me gusta leer. De unas lecturas trasnochadas de Galeano, Cortázar, García Marquez y Tolkien, más un montón de mujeres que escriben como Bodoc, JK Rowling y algunos policiales, pero esa es la masa madre básica.

En fin, cuestión que Galeano además de ser uruguayo, que ya le suma puntos, es un autor que conocí, de lejos, en una feria del libro y que amo por la coherencia que entrelaza su vida y su obra. Tanto, que no me molesta que mucho seudo hippie progre con prepaga que sólo conoce un mar de fueguitos ponga frases apócrifas en sus Facebooks.

El rayo es el resplandor de la lluvia. El amigo, otro corazón. El alma, el sol del pecho. 

Memorias del fuego es una trilogía -yo estoy leyendo la primera parte, llamada Los nacimientos que combina el género histórico, la literatura y el periodismo para reescribir la historia de Latinoamérica desde los vencidos. Como mucho de lo escrito por Galeano, está conformado por textos breves narrativos, relatitos, con una descripción simple y muchas veces, lúdica. Las creaciones desde el punto de vista de los pueblos originarios, las invasiones y las batallas, para empezar. A este libro lo estoy leyendo ahora mismo, promediándolo así que cuando lo pueda terminar les contaré.

Bonus track: Uno de los momentos espontáneos de Eduardo Galeano a los que más cariño les tengo en este video. 

Si les interesa leer sobre libros o tienen otros libros para recomendarme, los comentarios están ahí para que los usen y amo que sean largos.

¿Qué leyeron ustedes este verano?

¿Qué otras historias con libros tuvieron últimamente?

 

a modo de presentación

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De chiquita tenía como mascota a una piedra, que paseaba con un piolín.

En la habitación de mi preadolescencia tenía sólo un ventiluz, por eso dibujaba en tiza una ventana enorme.

No me banco a la Maga de Rayuela. A Talita sí.

Absorber se escribe las dos veces con b larga.

Una vez estaba chateando con alguien y leyendo uno de sus cuentos inspirado en una película muy vieja, de esas que son en escala de grises. Levanté la vista y en la tele había quedado esa película. Se lo dije. En la de él también.

Hace un par de semanas le dije a mi novio que no me bancaba a una de las columnistas del programa de radio de la mañana. Le mencioné tres episodios que me habían molestado y comenté que justo ese día no estaba. Enseguida anunciaron su reemplazo.

Hoy alguien comentó con sorna que como queríamos libertades (las mujeres) teníamos que andar sin corpiño “por lo del tetazo”. Dije yo hoy no me puse corpiño.

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Una vida intencional

La charla TEDx de Ryder Carroll

Hola a todos, ¿cómo va este viernes intennnso como café amargo? Por ahí ustedes están en piyama viendo dibujitos, pero yo estoy por salir a tropezar por la ciudad y llenar cajas para la cada vez más inminente mudanza.

Hoy tenía preparado un post sobre otra cosa, pero no llegué a sacar las fotos así que les traigo este texto cortito que se impuso coyunturalmente. Anoche pude sentarme un ratito para ver la charla TEDx de Ryder Carroll, AKA el inventor del sistema del Bullet Journal, que había sido mencionada en la nota sobre bujos que salió en Clarín el sábado pasado, y en la cual salimos con Té de Flor. Y ayer, que encontré que la nota ya estaba online, recordé que no me había tomado el tiempo de ver esta charla.

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Esta charla se subió al día siguiente de haber empezado este blog (hace menos de un mes) y me pareció brillante, y además motivadora. El punto de partida biográfico le da todo el sistema una nueva dimensión.

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Acá les voy a dejar una pequeña síntesis de lo que la charla me dejó e inspiró a mí. No es una transcripción ni una traducción, los animo a verla completa si saben inglés. Y si no saben, estoy decidida a subtitularla en poco tiempo.

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La charla toma como punto de partida la propia vida de Ryder Carroll, el diagnóstico en su infancia de ADD (trastorno por déficit de atención). Él entiende que su problema no era no poder enfocarse, si no que se estaba enfocando en muchas cosas a la vez. Y como esto le pasa, de diferentes maneras a la mayoría de los adultos, también el sistema para trabajar sobre esto le terminó resultando útil a muchas personas *Flor levanta la mano*.

Y entonces comienza a mostrarnos cómo fue diseñando la solución, llevando adelante una charla hecha de consejos tan simples como el sistema: pocos pasos fáciles de explicar pero de profundo impacto.

Básicamente, hacen falta tres cosas: reflexión, ideación, dedicación.

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Reflection

Según mi interpretación, tiene más que ver con la idea de flexionarse sobre sí mismo, para analizarse, no tanto con la acepción de reflexión como quien se pone a pensar vagamente (que viene del mismo lugar, pero muchas veces lo olvidamos y usamos la palabra para todo tipo de giladas).

Como a él, que de chiquito le costaba enfocarse porque su atención estaba dispersa en muchas cosas a la vez, lo que nos pasa a muchos de nosotros es que en vez de ser productivos estamos ocupados, que frecuentemente implica estar desbordado funcionalmente

(E insisto en la funcionalidad porque hay una sociedad, un estilo de vida, a la que le conviene que no podamos parar a pensar lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo, si no que sigamos ocupados sin saber por qué.)

La libertad de elegir es un privilegio, pero para cada elección tenemos que tomar una decisión, y todas las decisiones llevan a una. La gran pregunta vocacional ¿qué voy a hacer con mi vida? es demasiado grande, es como ir de compras cuando tenés mucho hambre. Esa ansiedad y ese estrés que vivimos aún cuando conseguimos lo que queremos.

La propuesta es simple: declutter your mind. Externalizar, hacer un inventario mental de las cosas que necesitamos hacer, que deberíamos estar haciendo, que queremos hacer. Un cuaderno y una lista larga de tareas.

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Ideation

Entonces, con ese inventario mental, hay que preguntarse ¿por qué? Para eso, Ryder propone un mecanismo muy simple. Para cada una de las tareas de la lista anterior, preguntarse si esto es vital, si es necesario hacerlo hoy, si es una obligación. Y luego preguntarse si importa para nosotros o para quienes amamos. Si la respuesta es no en los dos casos, entonces hay que tachar esa tarea.

Esa tarea, entonces, no sirve. Sacarnos de encima mil cosas que tenemos pendientes a veces no tiene que ver sólo con hacerlas, si no con elegirlas sabiamente y aprender a establecer prioridades, a saber que a veces nos imponen rutinas y trámites que no tienen que ver con nuestros objetivos.

Y entonces esas tareas nos pueden dar una pista para ser felices. Nos dan la pauta de cuáles son nuestros grandes objetivos, nuestras metas. Pero esos objetivos poco tienen que ver con romperla y ser famoso de un día para el otro(otro mito hollywoodense), si no de idear conscientemente. Para mantener despierta y nutrida nuestra curiosidad genuina, un motor poderoso en la vida de una persona y para toda la humanidad. La curiosidad natural no se puede impostar.

Para que los objetivos sean realizables, hay que dividir en pequeños proyectos que tenemos que plantearnos sin barreras ni prejuicios, desplegarlos en tareas bien definidas, y  que idealmente deben ser realizados en menos de un mes. Si es un proyecto que lleva más tiempo, subdividirlo. Para no perder tiempo si eso no era lo nuestro o si no funciona.

Porque el tiempo no es un recurso renovable.

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Dedication 

Pero la energía y la creatividad sí. A veces recordamos un impulso motivacional que nos llevó a bancar un proyecto durante largos días, durmiendo poco, imaginando siempre cosas geniales que parecían no agotarse, y extrañamos esa mejor versión de nosotros mismos. Pero esto se puede entrenar. La energía y la creatividad se pueden entrenar, se pueden mantener en movimiento, se puede forjar el hábito.

Hay que mantener actualizado este mapa, este inventario mental que hicimos anteriormente. Hay que tomarse el tiempo para repensar las tareas, por lo menos cinco minutos por día, es decir, el tiempo que nos lleva bulletjournear. Mantenerse enfocado.

Eso es la dedicación, generar un hábito, enseñarle al cuerpo y a la mente cómo hacer algo. Y darnos cuenta del poder que tenemos para modelar nuestra propia vida.

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Tomar crédito por tus decisiones

Así empieza la charla de Ryder. Agradecemos ver el amanecer pero no podemos tomar crédito por ese amanecer. Lo que sí podemos hacer es darnos mérito por las decisiones que tomamos que nos llevaron hasta ahí.

Soy anti todo lo autoayuda que pueda existir. Pero como una chica inquieta y desordenada que muchas veces iba sin dormir al colegio por quedarme leyendo novelas fantásticas o policiales de seiscientas páginas y que terminó la secundaria con un promedio altísimo pero sin haber aprendido a estudiar, necesito sistemas y necesito métodos.

Trabajo rodeada de estos adolescentes enamoradizos e inquietos que prestan mucha atención, tienen iniciativa y se entusiasman fácil, pero paradójicamente pasan gran parte de su tiempo aburridos, frustrados y cansados porque no les están pasando esos momentos de película que reproducen en su mente.

Estoy segura de que con mejor o menor suerte, la mayoría en nuestra generación sentimos cosas parecidas. Perdimos la paciencia, pero además perdimos la confianza en los procesos. Creímos que la magia era instantánea.

Amores que nos flasheen, éxitos que lleguen y nos sobrepasen, viajes sorpresa que ganamos en un sorteo sin tener que buscar durante horas el vuelo más barato. Puede pasar, pero que nos encuentre trabajando para conseguirlo. Gestionando para que las cosas pasen.

Insisto, vean la charla TEDx. Y diseñen su bullet journal de hoy.

¿Se sintieron identificados con algunas de las ideas de Ryder Carroll?

¿Qué hacen para acercarse a la vida que eligieron?

 

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