bullet journal en agosto

en un cuadernito nuevo con unicornios

TIEMPO DE LECTURA: 5 A 8 MINUTOS

Hola a todes! ¿Cómo están? ¿Llueve o no llueve hoy? Como sea, después de este falso verano -el clima ideal, si me preguntan, con humedad y todo- viene el mes de mi cumpleaños, agosto, y me encanta empezarlo en un cuaderno nuevo.

Julio me entró justito en el cuaderno de Isadora, que venía usando desde marzo y me pasé a este. Es uno de los cuadernos de Monoblock en los que colabora Vik Arrieta, y que es más chiquito y hermoso.

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Esta belleza mide 12×17 cm, tiene unicornios como dije y me parece fundamental y viene con señalador y regla. Lo mejor es que tiene hojas de puntos, esquinas redondeadas y un papel genial, bien blanco -van a ver lo lindo que queda todo en un papel así- bien satinado y que no traspasa nadita y hay apenas un poquito de transparencia de líneas gruesas negras que pueden llegar a ver en algunas fotos.

Monoblock, a vos te hablo, hacé estos en tamaño A5 y no te dejo nunca más. El tamaño de este es muy práctico, entran los días del mes en vertical por ejemplo, pero siempre deseo tener un poco más de espacio para estar más cómoda a la hora de diseñar.

Como era un cuaderno nuevo tuve que trasladar algunas de las colecciones anuales. Para empezar, les muestro la portada y el índice. A diferencia de lo que decía en el post del domingo pasado, por ahora las colecciones van mezcladas con lo de la planificación. Quizá en la parte de atrás agregue simplemente algunas colecciones que sean anotaciones, ideas, algún proyecto particular, etc.

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Como ven, para esto usé los sellos con forma de banderín mexicano de Ponte rey que les mostré en el post del miércoles. Sólo lamento un poco haber usado colores tan claritos, creo que el fucsia lo hubiera reemplazado por un violeta y el celeste por un turquesa. Pero bueno, hecho está y realmente me gusta el estilo.

A continuación agregué el calendario y el registro futuro, con el mismo formato que en mis dos cuadernos anteriores que usé este año, sólo que hice desde agosto a marzo, mes en que me caso y por eso digamos que hasta esa fecha sé que voy a necesitar programar algunas cosas a largo plazo.

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Lo que no me gustó mucho acá fue cómo quedó el lettering de la parte de arriba, en realidad me costó un poco hacerlo a pesar de que es una letra que antes usaba un montón.

Y las únicas dos colecciones anuales que puse acá son un cuadro para ir registrando mes a mes el crecimiento en las redes y el blog, que es lento pero constante y que simplemente quiero tener anotado, no es que tengo un objetivo en particular.

Y por otro lado agregué los horarios del segundo cuatrimestre del profesorado. Me gusta mucho cómo resultaron estas dos páginas.

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Los materiales de agosto

A partir de acá empieza agosto y el color es el amarillo. Los marcadores son de ese amarillo intenso, entre mostaza y naranja, por lo que en algunas fotos se va a ver directamente como amarillo. Les muestro lo que usé.

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  • Las Paper mate Flair en color negro y merigold, acaso mi marcador favorito de la vida. Son microfibras gruesas, básicamente. Pero genialísimas. Pronto voy a hacer una reseña sobre ellas pero por ahora sepan que son ideales para bullet journal y toma de apuntes, por muchas razones.
  • Faber castell Pitt artist pen en grosor F, que es el más finito que tengo. Tenía el S, que es más fino pero no lo encontré. Igual con este me súper arreglé para los calendarios chiquitos y los numeritos de los días.
  • Tom bow en color 985, es exactamente igual que merigold de la Paper Mate. Es hermosísimo pero por momentos la punta de pincel se ve muy naranja. Y la otra punta también resulta muy útil.
  • El set de sellos otoño de Ponte rey, en el que vienen el pajarito y la piña. Y la blonda, que es un sello jumbo, el que más vengo usando porque es muy práctico y muy hermoso. Si me siguen en instagram deben haber visto que a la blonda y el pajarito los estoy usando juntos sin descanso. Además usé una de las almohadillitas de tinta que compré el miércoles en el barrio chino -el miércoles sale post con un haul- y la almohadilla chiquita de tinta negra de Ponte rey.

Las colecciones mensuales de agosto

Primero les muestro la portada, al lado puse la cosecha del día que es como yo llamo mi registro de gratitud.

La idea con la portada fue lo de siempre, el nombre del mes con un calendario y la washitape para indicar dónde empieza y que sea más fácil de encontrar.

En cuanto a la cosecha del día la idea es ir anotando frases alrededor o dibujando, aunque no sea cada uno de los días, de manera más libre. Algo parecido a lo que hace Boho berry.

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En cuanto al registro mensual, volví a lo simple, como lo hacía al principio. La verdad es que terminé usándolo muy poco los meses pasados porque tenía registros semanales muy completos, entonces sólo lo usaba cuando empezaba la semana. Pero para eso tenía el registro futuro, y encima el tema de las columnas hacía difícil visualizar qué pasaba cada día, y sobre todo los objetivos y grandes tareas del mes.

Así que simplemente hice el registro mensual propuesto por el método. Una página para citas y eventos, otra para tareas sin un día fijo. Y un pedacito para septiembre. Como ven, no quedó muy bien esa parte, me arrepentí y la reparé apenas con una washi. A ver qué piensan.

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No me animé a hace el mandala del humor todavía -quizá para cuando empiece el mes me decida, pero tengo que usar transportador, compás, y no es tan fácil y divertido como quisiera. Creo que sería útil para mí porque realmente suelo dejarme arrastrar por estados de mucho enojo o frustración que me acompañan por varias horas y solamente me hacen mal a mí. Así que sería lindo tramitarlo pintando y dibujando algo lindo. Me pueden ayudar con qué humores pondrían, aunque sé que en cada día hay muchos tipos de humor.

Lo que sí hice es un registro de hábitos relacionados con la salud. Como no me entran los 31 días en vertical y en horizontal me molestan un poco, acudí a esta intention wheel diseñada por Kim de Tiny ray of sunshine. Me parece muy hermosa y útil. La idea es poner seis propósitos y en el círculo más grande poner los días, pero yo puse siete y a los días por afuera. También se pueden usar menos objetivos y recortar los círculos que sobran. Yo voy a ir pintando cada día.

Al lado puse un tracker simple para blog y redes sociales con todo el mes.

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La semana: el cambio

Si me siguen en las redes o forman parte del grupo Bullet journal en Argentina, quizá vieron que en vacaciones probé un spread semanal con más espacio por día porque como tenía mucho tiempo libre, planificaba cada domingo y después en el tiempo que quedaba trataba de cumplir con las muchas tareas que me asigné para el receso, muchas de las cuales no cumplí, pero la verdad es que hice cosas todos los días y fui bastante productiva.

En fin, repliqué ese esquema para la primera semana de agosto, con mucho espacio por día y un recuadro para poner lo más importante de la semana. La idea es usar este registro semanal, escribir todo cada día teniéndolo preparado, y luego sólo hacer un registro diario aparte los días necesarios, porque tengo muchas actividades, porque doy clase o por el motivo que sea. Creo que a este esquema semanal puedo llegar a agregarle también las comidas porque este mes quiero volver a registrarlas -empecé una actividad física GENIAL, ya les voy a contar-.

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Para mí la estructura de la semana quedó genial y me resulta súper inspiradora esa simplicidad para empezarla, lo único que lamento es lo mal que quedó el encabezado. Para la segunda semana prometo ponerme las pilas y pensar algo más bonito.

En fin, hasta acá llegamos, lo único que falta es contarles cómo cambié los signos del código, para lo cual estaba necesitando algo distinto. Seguramente haga post más corto sólo para mostrar y explicar eso, o lo estaré mostrando en Instagram y Facebook. Otro gran motivo para seguirme ahí, además de que es divertido y cada vez somos más gente genial en esos lugares.

Ah, y el jueves 10 de este mes que está por empezar es mi cumpleaños así que voy a estar muy densa. Cumplo 28, un número genial, y estoy por sobrevivir la edad del rock, así que voy a celebrarlo, lo que no sé es cómo. Cuéntenme qué hicieron en su último cumpleaños, quiero ideas de salidas, fiestas y juegos.

¿Ya planificaron agosto?

¿Qué hicieron en su última fiesta de cumpleaños?

algunas ideas que quiero probar en mi próximo bujo

TIEMPO DE LECTURA: 6 A 9 MINUTOS

Hola a todes! Un poco tarde, como todas los posts de esta semana -como estoy de vacaciones y tengo más tiempo, también estoy más desorganizada y termino tardando más, obvio-, pero es que estoy descansando un poco, durmiendo un montón, visitando gente y poniéndome al día con, básicamente, las cosas lindas de la vida. La verdad es que llevo una primera parte del año muy agitada y estoy tratando de tomar aire para la segunda.

Por eso es que también estoy entusiasmada con mi tercer bujo del año, en donde voy a empezar agosto, y para el que estoy pensando un gran cambio de look que incluye sobre todo, mucha simpleza. Sin embargo, hay algunos hacks que fui viendo en diferentes redes sociales, videos y blogs, que tengo ganas de probar, y voy a pasar a contarles.

Mi próximo bujo

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Mi próximo bujo es esta belleza de Monoblock. Es apenas más chiquito que el previo de Isadora, tiene hojas más blancas, más satinadas y con esquinas redondeadas (todo lo que amo), pero también es punteado. Las hojas traspasan mucho menos o casi nada ya que son de un papel más liso, que no absorbe. Para él estoy pensando algunas cositas.

Nuevas ideas

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Otra forma de organizar

Todas las colecciones atrás

Esta idea es muy posible que la realice en realidad. En los bujos anteriores ponía todos los meses juntos en el índice y realmente me resultaba útil, pero después las colecciones quedaban intercaladas entre los bujos y yo buscándolas en el índice, porque terminan siendo muchas. Es verdad que hay colecciones que son de cada mes, como “lista de compras” o “comidas para mi cumpleaños”, pero hay otras que son atemporales y pueden resultar muy útiles al final, dejando todo lo de planificación en las hojas de adelante y finalmente cuando se junta el contenido de adelante y de atrás, se termina el bujo.

Si bien me gusta que las cosas se vayan registrando a medida que aparecen, e identificar cada colección con el momento en que surgió y el estilo de cada mes, realmente creo que puede ser más ordenado y fácil de encontrar de esta manera, sobre todo en cuanto a las colecciones que incluyen proyectos a largo plazo.

La idea la saqué de Inés de @the_flower_journal.

Un índice dividido

Esta es otra opción y consiste en seguir dejando las colecciones metidas entre los días y los meses, pero dividiendo el índice en dos columnas. Para la de la izquierda, dejar todo lo que es de planificación (registros futuros, semanales, diarios), y para la de la derecha, las colecciones. Así es más fácil de ubicar todo en el índice. Yo esto tampoco lo inventé obviamente pero lo leí en un blog que no encuentro. Si lo encuentro lo agrego aquí, si ustedes lo conocen me lo ponen en los comentarios y enseguida lo edito.

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Nuevas colecciones

Entre los cambios, hay algunas nuevas colecciones que quiero probar, aunque no es probable que pruebe las dos a la vez. No soy muy prolija a la hora de dibujar o hacer diagramas detallados, pero estas ideas me parecen tan lindas y a la vez, útiles, para pensar un poco cómo andamos y mirar para atrás nuestro estado cambiante a lo largo del tiempo.

Year in pixels

Para ver ejemplos de esta colección, hagan click acá, las redirige al hashtag en Instagram. Consiste en, digamos, una planilla con los meses y los días del año. Para cada día hay un cuadradito que se pinta según un código de color. Habitualmente los mejores estados están caracterizados con colores cálidos y los peores, con tonos fríos. La idea es que sólo lleva un segundo pintar el color del día y a lo largo del año se puede ver una especie de gráfico que puede ser bastante útil.

El problema es que, además de que el año ya empezó, yo uso un bujo cada dos o tres meses, por lo que en unos meses tendría que buscar este cuaderno para rellenarlo. Pienso que el año que viene voy a tener un cuadernillo o cuaderno maestro con colecciones anuales, que queden en casa, para poder revisitarlo y completarlo. No me gusta tener las cosas del bujo en muchos lugares pero quizá lo pruebe en 2018.

Mood mandala

Este es un tracker de humor que es mucho más complejo de hacer pero también más vistoso, y hay alguna posibilidad de que lo intente si me hago de un bonito set de geometría. De nuevo los envío al hashtag en Instagram si hacen click acá. Yo lo vi en Boho Berry, que ahora hace algo distinto aunque también tiene forma de mandala, pero no lo inventó ella. Al principio nombraba a quien lo había diseñado pero ahora no pude encontrar su nombre.

La idea es hacer una serie de anillos concéntricos, tantos como días del mes. Hay que pintar cada anillo según el humor de cada día, de nuevo con un código de colores preestablecido. Y a medida que avance el mes, también ir dibujando, con la ayuda de los anillos y unos cuadrantes, un mandala que va creciendo. Me parece muy vistoso y relajante, y quiero intentarlo.

Hay mucha gente que lo hace y son muy lindos. Yo no soy buena haciendo mandalas ni dibujando nada que requiera prolijidad en mi bujo full stop, pero quiero mejorar eso en este bujo nuevo, diseñar de manera más calma, pensar las cosas y tomarme un ratito para hacerlas bien. Por eso es posible que lo intente, es uno por mes.

Habit tracker circular

Bueno, esto es algo parecido sólo que en realidad acá se hacen tantos anillos como hábitos queremos realizar, y se hacen tantos cuadrantes como días en el mes, dejando un espacio para escribir el hábito. Los redirijo directamente a la publicación de Kim de @tinyrayofsunshine donde ella lo muestra. Lo mejor es que ahora tengo esa lapicera, y que ella tiene otro instagram paralelo de diseños donde se puede descargar el círculo hecho. Quizá, ya que hace falta mucho transportador y mucha prolijidad, directamente lo imprima y lo vaya llenando.

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Estilo

Finalmente, hay algunas ideas que ya les voy contando para que puedan imaginarse pero que como siempre, vamos a ir viendo cómo se dan sobre la marcha del bujo. Se las enumero y les cuento muy brevemente en qué consiste cada una.

Un sólo color por mes

En el bujo anterior utilizaba un par de colores por mes, con sus tonalidades y me resultaba cómodo y lindo pero a la larga es un poco cansador, sobre todo para la vista. La idea es usar casi todo en negro, y tomar sólo un color suave por mes para destacar ciertas cosas.

En este sentido de simpleza y un poco más de minimalismo, quiero que sea un bujo con muchos espacios en blanco para que las páginas respiren y encontrar todo más rápido, aunque es verdad que las hojas no son muy grandes. Ya veremos cómo sale.

Dibujitos

Bueno esto lo voy a intentar, más que nada en las portadas. Quisiera tener un tema por mes para dibujar un poco en las portadas, o usar algún sellito que lo identifique. Creo que esto del tema puede decorar y dar un toque, porque la idea es que sea un bujo cada vez más “liviano” y fresco, algo que busco también para mi vida jeje.

Menos washitapes, más sellitos

Siguiendo en la línea de lo anterior, las washis son muy lindas y muy útiles pero cuando uno las tiene quiere usar todas a la vez. Por eso la idea es que sirvan sólo para identificar cada mes, al inicio, en el borde de la página y el índice, y si hacen falta para algo más. Les quiero dar más lugar a mis washis de un sólo color, pobrecitas que las tengo súper discriminadas, y poner algunos sellitos que son menos invasivos y además tengo varios nuevos a los que les quiero dar oportunidades. Ya se los estaré mostrando en un post aunque todavía no me decido cómo usarlos.

La letra chiquita, más prolija

Bueno esto es más una intención que de verdad una idea para probar. Ustedes me dirán si me va saliendo. Soy muy del lettering pero escribo re desprolijo, sobre todo la letra chiquita. Voy a intentar tomarme un tecito y mi tiempo para armar el bujo de mañana, y la idea es que sea con letra más linda y prolija. No porque me importe, sino para que represente que me tomo mi tiempo para escribir, y paro un toque.

Nuevos códigos

Ah, esto lo vengo pensando hace tiempo y me parece que es clave. Una idea que se me viene ocurriendo hace tiempo es que necesito nuevos códigos. Por un lado, no me gusta tanto la idea de que una tarea completa aparezca con una cruz, porque para mí indica “incorrecto”. Como soy docente de secundaria, la uso bastante. Así que quiero ver la manera de que aparezca con un tick de “visto” o “aprobado”, o de usar cuadraditos que se rellenen.

Por otro lado, necesito un nuevo código que implique “tarea comenzada” o “en progreso” y finalmente, tengo que ver la manera de que el signo que indica a una tarea que ayer no hice y que anoté hoy, se pueda convertir en “migrado nuevamente”. No sé si se entiende pero en mi nuevo bujo, cuando diseñe ese código, lo voy a registrar para que lo puedan entender.

P1000711Bueno, hasta acá el post de hoy. Viene con una carita mía como con cara de tonta porque nunca aparezco y quizá no me conocen. Igual no tengo la piel blanca como un papel, es que me quemó totalmente la luz natural que venía de la ventana. No les explico lo burra que soy en fotografía y lo mucho que me cuesta decidir dónde sacar fotos y qué cámara comprarme. La verdad me gustaría que las cosas me salgan mucho mejor, no descarto comprarme una súper cámara y hacer un curso más adelante. Mientras tanto, les mando un beso enorme y espero que me cuenten qué otras ideas se les ocurren para sus bujos, cuáles tienen ganas de probar o están intentando.

¿Conocían o hacen en sus bujos algunas de estas ideas?

¿Cuáles tienen ganas de probar en su próximo bujo?

 

Recuerden que nos podemos encontrar en Instagram y Facebook para ver mi cara más seguido, labiales, mi gatito y algún que otro matcha latte. Que tengan una semana fabulosa!

 

cuando colgás con tu bullet journal

Instagram TIEMPO DE LECTURA: DE 7 A 11 MINUTOS

Hola a todos! ¿Qué tal van estos días de fiaca lluviosa? Acá en Buenos Aires no cambió el huso horario pero subí el post del viernes ayer, y me pareció productivo subir el del domingo un lunes, un poco para que no queden pegados y otro poco porque estuvo lloviendo todo el día y no tuve ni un rayito de luz natural más o menos decente para ilustrar estas palabritas.

Testimonio de esto sería la última foto que subí en Instagram, donde ven cómo la luz de mi mesa proyecta bocha de sombras como si fuera de noche.

El tema de hoy viene a ser qué pasa cuando dejamos de lado nuestro bujo, cuando lo abandonamos por determinado período de tiempo. A mí al principio me pasaba bastante. Empezaba el mes, lo armaba, pasaban una o dos semanas y luego lo colgaba hasta el inicio del mes siguiente. Es verdad, básicamente lo que hay que hacer es retomar en la siguiente página, pero está bueno pensar qué hay atrás de este cuelgue atroz.

Por eso en este post vamos a hablar de:

  • posibles causas del abandono temporal del bujo;
  • qué podemos hacer cuando retomamos, para qué no vuelva a pasar;
  • a qué reflexiones y decisiones nos invita el temita.

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Causas

Desde que estoy en el tema del bujo me encuentro con que la mayoría de la gente que se engancha con el sistema tiene problemas. Yo también los tuve al principio. El resto, el que continúa probando e insistiendo, suele reducir la mayoría de estas problemáticas simplificando el bujo y tomándoselo con calma. Es mi caso. Casi todas las dificultades que tenía fueron desapareciendo. Y entonces puedo pensar, porque me pasaron o porque me cuentan y consultan sobre ellas, cuáles son las principales razones para colgar con el bujo.

En principio, se puede pensar en que algunas vienen del uso del método, es decir, de cómo lo interpretamos y lo aplicamos, y otras, de cómo está nuestra vida. Por ejemplo:

  • demasiado complicado, es decir, el clásico empecé con un bullet journal demasiado elaborado, muy decorado, con materiales que no tengo siempre a mano o con un tiempo de armado muy extenso. Por eso, con el entusiasmo de lo nuevo, hice una obra de arte al iniciar el año y preparé el mejor mes, pero preparé la primera semana y ya no tuve tiempo o ganas de volver a tomarme tanto trabajo. Y lo dejé tirado por ahí.
  • demasiado detallado. De la mano del anterior está este, pero tiene que ver no tanto con la forma sino con el contenido. Quise hacer un registro futuro anual muy largo, un spread mensual, uno semanal, un registro diario que incluye ingesta de calorías, pasos dados, vasos de agua, vitaminas y cada uno de mis ejercicios. Armé colecciones para mis libros, películas y posibles nombres para mis hijos. Y como cada día me toma una hora y media completar todo eso, a los tres o cuatro días quedó vacío y olvidado.
  • sin flexibilidad. Empecé el bujo en mi semana de vacaciones y diseñé una estructura que me servía para ese tipo de vida, pero luego cuando empezaron todas las actividades a la vez ya no pareció realista pensar tres frases hermosas al iniciar el día, anotar mi vestuario de toda la semana o sentarme a pensar en mi humor diario. Entonces como me quise forzar a seguir las estructuras previas pero no tuve tiempo, humor, ni respondía a mis necesidades de trabajo, estudio, salud y vida de la mayoría del año, el bujo fue quedando descuidado hasta que finalmente me lo dejé en casa debajo de un almohadón y no volví a buscarlo. Y hasta fue un alivio.
  • estructuras desfasadas de la vida. Parecido al anterior, pero tiene más que ver con no haber reflexionado desde el inicio en las necesidades de nuestra vida y nuestras actividades. No es que no tengamos tiempo de completar una vista mensual, es que quizá no la necesitemos. Puede que en nuestro trabajo los objetivos sean semestrales, o que las tareas del hogar no necesiten fechas fijas, y podrían estar en una lista en una misma página, sin muchos cuadros o planillas sofisticados. Entonces lo cansador fue mantener durante un tiempo un modelo de bujo inspirado en la vida de otra persona, totalmente distinta a la mía.
  • dificultad para lo analógico, es decir, absoluta negación para sentarme a tomar una lapicera y un cuaderno. En realidad, esto le pasa a la mayoría de la gente que ni siquiera lo intenta con el bujo. Entre los que padecen esto, en gran parte de los casos terminan enganchándose con el asunto, le toman el gusto y la dificultad desaparece de a poco. Pero para muchos, es un esfuerzo escribir a mano. Para mí, que soy docente y estudiante, es fácil tener una cartuchera, pasar por lugares donde venden lindos cuadernos, estar al tanto de lo que es lindo en este mundo. Pero hay todo un mundo de gente que tiene que hacer un esfuerzo para encontrar una birome en su casa, y que además de no usar cuadernos tampoco usa papel, no necesita impresora y la verdad, tampoco muchos libros en papel. Entonces para toda esa cantidad de gente, ya sea que sienta que lo necesita o no, ya sea que tenga mil aplicaciones en el celular o no, los muchísimos que ni siquiera en su trabajo necesita tomar notas a mano, es un gran desafío pegar el salto hacia un método de planificación analógico.
  • sensación de sin tiempo. Bueno, estoy es muy común y, obviamente, comprensible. El tema es que cuando uno siente que no tiene tiempo, efectivamente, no lo tiene. Si en verdad uno se levanta de la cama después de haber pospuesto el despertador mil veces, llega a casa demasiado fatigado como para siquiera para cocinarse y se tira en la cama sin pensar en el día de hoy ni en el de mañana, bueno, no hay tiempo ni motivación para Bujo.
  • finalmente, no lo necesito. Puede suceder también que después de haberse dado la oportunidad de probar el método bullet journal, nada cambie. Ni se establecen mejor los objetivos, ni se registra ninguna productividad o mayor disfrute del tiempo y, la verdad, no hay ningún hábito que establecer o mejorar, ni diversidad de actividades para desarrollar. Entonces, no necesito un bujo. No me hace mejor ni me sirve para nada, y después de paulatinamente no necesitarlo, lo dejo de armar y registrar y, o bien me paso a una agenda tradicional, o sigo anotando cosas en el celu, o nada.

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Volviendo

Entonces, ¿de qué manera se puede volver al bullet journal? Y la verdad, ¿por qué lo haría?

Vamos por partes. Supongo que si llegaste hasta acá en el post, te interesa el bullet journal, llevás uno o tenés intenciones de meterte con el método pronto. Entonces, a esta altura, aunque te repita para todo lo que me sirvió el bullet journal, estaríamos redundando un poco.

Si sos de esas personas que alguna vez empezó un bujo o planner artesanal y luego lo fue abandonando, sólo te sugiero que identifiques por qué, si es alguna de las causas de más arriba u otra. Y sobre todo, que pruebes un tiempo más. Unos dos o tres meses hábiles serían el tiempo necesario para tomarle el gustito al hábito de bulletjournear, y ver sus beneficios concretamente en nuestras vidas. Pero no alcanza con simplemente volver a hacer las mismas cosas que antes, si queremos ser exitosos en este nuevo intento, conviene recomenzar pensando en algunos cambios:

  • lo más simple posible. Que no significa nada más pensar en el bujo menos elaborado o menos decorado de todos -aunque es mi próximo experimento-, sino aquel en el que relajás absolutamente y probás con el estilo que te sale primero, el que es más natural para vos, olvidando todas las hermosas fotos que viste por ahí. Pero esto aplica también para las estructuras, no solamente es importante que en esta nueva etapa pruebes con esquemas de registros con menos elementos, sino también con menos cantidad de colecciones, de listas, de miles de hábitos que trataste de forzarte a hacer y la primera vez no salió. Con el tiempo, vas a poder ir agregando detalles y complejizando, pero no te olvides de ir de menos a más.
  • pocos materiales buenos. Una buena manera de volver a motivarte es dejar de lado por un tiempo las muchas washitapes que compraste y todos esos marcadores con punta de pincel y resaltadores pasteles, y caladoras, y papeles estampados. Por ahora, darles respiro y dejarlos para tarjetitas del día del amigo. Y probar con un cuaderno nuevo que te guste mucho -no tiene que ser el más caro ni el inconseguible-, y una lapicera negra de buena calidad, que puede ser una pluma, una microfibra o simplemente un bolígrafo.
  • nuevas estructuras, y más flexibles. Esto es re importante, no hace falta que te tomes mucho tiempo pero sí una sesión de reflexión y de armado de borradores. Probá algunas estructuras nuevas, por una semana o por un mes. Listas más sencillas, sin objetivos temporales, páginas semanales, saltearte las mensuales. Alternativas, Que sean, como decíamos antes, simples de realizar, entender y mantener en el tiempo. Que no necesiten mucho tiempo ni materiales. Y que puedas evaluar después de dos semanas, o un mes.
  • una rutina sólida de planificación. Sólida pero no rígida. Sólida pero posible. Una rutina diaria, necesariamente diaria, que sea un momento placentero, que puede estar rodeado de rituales, para diseñar tu día -el de mañana, el de hoy-. Puede ser al terminar el día, puede ser con el desayuno. La idea del bullet journal es que sea journal, es decir, que además de diario te acompañe durante el día. No importa si finalmente decidís que es mejor para vos armar una vista semanal, es importante que interactúes con ella diariamente para poder sostener el hábito. Tampoco importa que sea siempre en el mismo momento, yo uso el bujo siempre a diferentes horas, a veces sólo una vez en todo el día, a veces varias. Los sábados quizá ni lo toco. Depende de vos, pero seguro que una rutina sólida y agradable te va a hacer posible el uso del método, y que puedas sacarle el jugo a todos sus beneficios.
  • menos autoexigencia. Bueno, lo pongo al final pero es la clave de todo. Es muy probable que tus expectativas con respecto a tu bujo y, de alguna manera, con lo que podés hacer, no sean realistas. El bullet journal, siempre lo digo, no sirve para hacer más cantidad de cosas, sino para hacer lo que queremos hacer. Para disfrutar más, para ser libres de un montón de cosas impuestas desde afuera y tomar la vida en nuestras manos para tomar mejores decisiones. Es un espacio de libertad, pero está tan cruzado por debos y tengoques como otras ctividades compartidas en las redes. Es como pensar que para hacer actividad física tenés que tener ropa deportiva que salga linda en Instagram, cuando lo único que hay que tener es ganas y alguna cosita más según la actividad. Lo demás es realmente accesorio y si esperás a las condiciones ideales, no sólo nunca vas a emprender tu bujo sino que no vas a comenzar ninguna otra cosa. E insisto: A medida que fui mejorando con mi bujo, lo fui haciendo cada vez mejor. Mejor, es decir, que al final del día tacho casi siempre todo lo que me había propuesto hacer. No porque sea más productiva, es que soy más sincera conmigo misma. Y ahora hago gala de una frase que salió al final de la notita de Clarín en la que salimos las bulletjourneras de Argentina, y que felizmente es de mi autoría:

Es clave no mentirme. Con este método aprendí a no anotar nada que no esté dispuesta a hacer hoy. Y que no se trata de escribir mucho ni lindo, sino de gestionar para que las cosas pasen.

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¿Y si lo dejo para siempre?

Después de no tanto tiempo de intentar con tu bujo y que no funcione, es probable que te hagas esta pregunta. Y es posible que la respuesta sea que sí, que el bullet journal no sea para vos. Sin embargo, aunque no hay una forma correcta de bulletjournear, es probable que no estés utilizando la que es la correcta para vos. En realidad, el bujo sin personalizar, sin adaptar a tu vida y a tus objetivos, nunca va a ser para vos, a menos que desees obligarte a una actividad forzada y parasitaria.

El bullet journal es útil para cualquiera que lo necesite y que desee hacer cambios en su vida. En principio, para ser bullet journal es necesario que sea analógico, sino es otra cosa. Pero aún en alguna extraña adaptación digital podrías utilizar algunos de sus elementos para organizarte.

En realidad, le podés poner el nombre que quieras, pero si sos humano y necesitás organizarte, el bujo es para vos. Podés entender y querer aplicar la mayoría de los elementos, podés alejarte poco o mucho del método, podés tener un calendario en tu heladera, pero seguro que necesitás un método de planificación y seguro que ya probaste con la agenda y no te sirvió de mucho.

Entonces, volvé a la segunda parte y volvé a probar. Un cuaderno, una lapicera, una visita por el sitio oficial del método y unos borradores en hojas viejas impresas por un lado para probar un esquema simple y usable. Date un período de prueba de 45 días. Es decir, este mes y la mitad del que viene. Al finalizar el primer mes, evaluáte y flexibilizá. Y cuando estés por empezar el tercer mes, preguntáte si vale el esfuerzo. Y me contás.

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¿Te pasó alguna vez “colgar” con tu bullet journal? ¿Qué hiciste en ese momento?

¿Estás en un período de abandono de tu bujo o no te animás a empezar?

CON-TA-ME

Y acordáte que para ver mi cara más seguido, un poco de lettering, muchas fotos de  chai lattes, labiales y esmaltes nuevos, y a veces a mi gato, mi barrio o los paseos que hago, podés seguir a Té de Flor en Instagram y en Facebook.

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planifiquemos julio

Hola a todes! ¿Qué tal este domingo hermoso de invierno? Yo no soy fanática de las bajas temperaturas, pero los días soleados de invierno me parecen los más lindos de todos, por lo menos en las pocas horas que es de día y da para salir a pasear.

Hoy les comparto este post clásico de todos los meses, donde les muestro cómo armé el mes de julio en mi bullet journal. Les cuento que es el último en este cuadernito de Isadora que aunque ya quiero que se termine para empezar uno nuevo, seguro que voy a extrañar.

Primero les voy a mostrar algunas páginas del mes de junio, después les dejo fotos de las colecciones mensuales de este mes y al final les cuento algunos cambios que voy a implementar por lo menos este mes.

Lo que nos dejó junio

En junio tuve algunas páginas fallidas, cada semana levemente diferente siguiendo los mismos tonos, y muchas notas sobre la cursada y planificación escolar. El bujo fue mi fiel compañero y lo usé un montón. Con el precio de quedar un poco desprolijo. Pero fue la gran herramienta para mantenerme cumpliendo todo el calendario del blog, con los estudios y otros objetivos.

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En cuanto al día a día, lo que cambió todo fue el uso de Tombow, ya que son muy prácticos para usar en el cuaderno y no traspasan. si bien las letritas con la punta gruesa salían muy grandes para el registro diario, queda bastante vistoso.

También agregué a cada día las florecitas como enseña a hacer Inés de The Flower Journal.

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Lo de siempre en julio

En julio elegí como color principal el verde mint, que es un color que me encanta en librería y además ya tenía ganas de volver un poco a los pasteles. Lo combiné con este color violeta orquídea que también siempre me identifica mucho en esta época. Tenía muchas washitapes con verdecito así que en las primeras colecciones las estuve usando bastante.

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La semana y el día

La estructura del día por ahora queda igual, con los nombres de los días con la punta finita del Tom bow, unas marquitas clásicas y el día dividido en AM-PM.  La semana también queda igual, me resultó muy útil la estructura de columnas y la división por ámbitos de trabajo. Me parece, además, que quedó muy bonita.

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Algunos cambios

En algunos cambios, simplemente saqué el registro de hábitos porque me quiero tomar este mes para pensarlo bien y reconfigurarlo, porque hay algunos hábitos que ya tengo establecidos y no necesito anotarlos, y otros que por más que quiera no tengo ahora mismo tiempo ni recursos para hacerlos. Por eso lo dejé este mes, cuya última mitad será de receso y relativo descanso, para ver si hago algo distinto a partir de agosto, mes que será seguramente ya en un nuevo cuaderno y que traerá muchos cambios.

Además saqué la cuadrícula para organizar los posts del blog porque también tengo este mecanismo ya más aceitado. Y simplemente dejé una sección para ir anotando anárquicamente las ideas que se me van ocurriendo para el mes que viene, porque durante junio también necesité una sección así, y la agregué más adelante.

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Eso es todo amigos, espero que se hayan programado para vivir el más lindo de los julios, ya sea mes frío o cálido en su región, que lo disfruten a pleno y que cumplan todos sus objetivos empezando la segunda mitad del año.

¿Cómo planificaron su mes de junio?

Si tenés ganas, podés seguirme en Facebook y en Instagram, y apretar el botón mágico de “Seguir” para que te llegue un mail cada vez que hay un post nuevo y no te pierdas ninguno. Un beso grande y gracias por leerme hoy.

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¿cuánto tiempo para planificar?

TIEMPO DE LECTURA: DE 4 A 6 MINUTOS.

Hola a todes! ¿Cómo va este domingo invernal con temperaturas de primavera? Espero que estén aprovechando este finde para hacer esas cosas que no podremos hacer -sin afectar nuestra salud- por unos meses, como usar vestido con medias finitas, tomar cerveza al aire libre y hacer unos mates en la vereda.

Hoy les traigo un post que empieza con esta frase. Después de leerla, piensen qué piensan sobre ella, me cuentan en los comentarios de abajo y siguen leyendo:

“Hacéte un bullet journal así cuando terminás de armarlo no tenés tiempo para nada más.”

Hace un tiempo leí esta frase en una red social y está relacionada con un montón de prejuicios acerca de lo que es planificar, y en particular con nociones equivocadas sobre el bullet journal, ideas que también desde la comunidad de bulletjournaleros nos encargamos de transmitir, por supuesto sin malas intenciones.

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Los prejuicios

En este post voy a hablar de algunas de estas ideas, pero lo que me parece más útil es primero ponerle nombre a estos prejuicios:

  • Planificar lleva mucho tiempo, por eso es sólo para gente que tiene tiempo de sobra. Si estás hasta las manos, ni siquiera tenés tiempo para pensar lo que vas a hacer a continuación.
  • Planificar da trabajo. Es preferible ir haciendo lo que se pueda, lo que uno tiene ganas, posponiendo lo que no nos interesa finalmente en el tiempo restante podemos pasarla bien.
  • Planificar va a contramano del deseo. Si planifico, convierto todo en compromisos y obligaciones y termino cumpliendo con los demás y nunca conmigo.

Luego, a partir de estas ideas -para mí, erróneas- sobre de qué se trata planificar y para qué es, vienen las ideas sobre bullet journal, que para mí también están equivocadas:

  • El bullet journal lleva mucho tiempo. Es un proceso lento y elaborado.
  • El bullet journal es para quienes les gustan las manualidades, tienen linda letra, saben dibujar.
  • El bullet journal es para personas organizadas, pues yo no me hago tiempo para sentarme a planificar y escribir todos los días.

Creo que la mayoría de estas ideas tienen que ver con algún tipo de fantasía cinematográfica -y de otras ficciones que se fueron construyendo a partir de otros medios- que generó unos personajes artísticos, bohemios y espontáneos. Una mujer distraída y desestructurada que viene a enamorar al hombre que está en una pareja estable con una chica normal y organizada. O, por otro lado, el varón libre y en general pobre que viene a patear el tablero de la señora de su casa y liberarla de sus ataduras sociales.

Siempre la organización queda en el lado negativo de la vida. La planificación es para los aburridos, los que no dejan espacio a la espontaneidad, a la libertad. La planificación es parte de un mundo adulto, de mercado y siempre siempre, va a contramano del placer.

 

Mi opinión

Hace tiempo aprendí que planificar es una manera de empezar a modificar hoy lo que quiero ver de diferente en mi vida más adelante. Esta frase la uso mucho y si venís leyendo mi blog, ya la habrás visto.

Para mí es clave la doble acción de planificar. Por un lado, la de sentarme a imaginar y pensar qué cosas tengo que hacer y qué cosas quiero hacer, para dar prioridades y, de hecho, dejar afuera de mi vida todas las cosas que no estén en ninguna de esas listas. Esta acción apunta al futuro.

Por otro lado, hay un movimiento que viene desde el pasado y el presente que tiene que ver con la sensación de tener cosas resueltas, de sacarse de encima cosas, esa libertad y liviandad de haber hecho.

Y en este sentido, para mí es clave la sensación de que el tiempo tiene otro rendimiento. No en el sentido productivo de mercado, si no en tanto me va quedando claro que cuando saco de mi camino esos bloques monumentales que implican obligaciones -organizar las clases de la semana, pagar impuestos, hacer la tarea del profesorado, corregir-, queda muchísimo tiempo libre para disfrutar.

Al revés no tanto. Cuando uno va dejando para último momento las cosas, en el medio hay un espacio desorganizado de descansos mal aprovechados, actividades parasitarias que también nos desgastan y cierta cuota de culpa. Y luego, cuando nos ponemos hacer lo que tenemos que hacer, además de algunos intereses, las cosas se pagan con corridas, cansancio y en general, se hacen mal o se incumplen.

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No es para hacer más cosas, es para hacer lo que yo quiero

En cuanto a cómo planificar. Hay muchos medios válidos y cada cual tiene sus pro y sus contras. El bullet journal, que es este método analógico y flexible -las características a las que no voy a renunciar- es una forma simple y diaria de plantearse y conseguir objetivos.

El bullet journal puede ser un proceso tan simple o elaborado como cada uno quiera, pero siempre considero mejor empezar por la simpleza. De hecho, creo que muchas personas que empiezan difícil o lo abandonan o lo van simplificando. No sólo me parece importante hacer estructuras sencillas si no también que su estética lo sea. Y no solamente por el tiempo, si no porque en general queda más lindo. Y termina siendo más útil.

Si ustedes ven las fotos de este post, u otras de mi bujo, pensarán que es bastante pintoresco. Sin embargo, los pocos elementos que lo decoran tienen su utilidad y llevan muy poco tiempo. Para quien dibuje bien podrán ser dibujos, para mí es el lettering y las washitapes. Pero no hay habilidades especiales de ningún tipo.

Creo que la creencia de que lleva mucho tiempo o de que sólo las personas virtuosas en artes plásticas lo pueden hacer tiene que ver con que las fotos de esos bujos pueden ser muy lindas y consiguen muchos likes y difusión. No porque la mayoría de nuestros bujos se parezcan a esos.

Finalmente, lo que es para mí más irrisorio es la idea de que el bullet journal es para personas organizadas. Yo ciertamente no lo soy. Soy caótica e indisciplinada conmigo misma. Con mis rutinas, con mi alimentación, con el orden de mi casa. Soy procrastinadora. Por esa razón es que busco permanentemente métodos que me ayuden a automatizar el orden de mi vida, para después tener tiempo de todo lo demás.

Y porque además, es más relajado y descansado saber dónde están las cosas, qué cosas hay que resolver hoy y cuáles ya están hechas, estar tranquilos, bien peinados y desayunados ayuda a poner nuestras energías y pasiones donde vale la pena, nos regala espacios en blanco para que la creatividad se haga lugar y todo eso, es bastante agradable y mucho más fácil de lo que podemos pensar cuando transitamos la cresta del quilombo.

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¿Cuánto tiempo para planificar?

Una vez por mes, de media hora a una hora para diagramar todas las colecciones mensuales, previo revisar qué cosas no funcionaron tan bien del mes anterior. Una vez por semana, diez a quince minutos para armar la estructura semanal. Esto siempre lo hago en casa.

En el día a día, no más de dos minutos. Real. Puede ser a la noche, cuando apago todas las pantallas. O apenas llego a trabajar, con el té de la mañana, saco mi bujo y programo mi jornada laboral, además de revisar qué me trae el resto de la tarde.

Eso es lo que tardo yo en bulletjournear. Al principio del año o cuando comienzo un nuevo cuaderno, puedo tomarme algunas horas viendo estructuras nuevas o practicando algún borrador. Pero esto es bastante innecesario, sería posible hacer siempre lo mismo, en los mismos cuadernos si nos funciona, y ese proceso estaría bastante abreviado.

Como última de las conclusiones, me gusta el bullet journal porque es una forma de diseñar visualmente mi vida, de programarme para disfrutar de mi rutina y de las elecciones vocaciones que hice y que hoy me hacen ser quién soy. De hacerme cargo de mí misma y de mis proyectos, para lograr darle prioridad a los tiempos, espacios y personas que de verdad valen la pena.

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Este post está ilustrado por imágenes de mi bujo de esta semana de junio y la portada de julio. Para armarlas, tomé el tiempo. 15 minutos. Me levanté a eso de las diez sin despertador, porque ayer salí a tomar una cervecita con amigas y regresé a eso de la 1 y necesito recuperar horitas de sueño, me lavé la cara y los dientes, me puse protector solar, hice sendos chai latte para novio y para mí y mientras desayunaba hice todo el proceso que ven en las fotos de este blog. Es un ritual por demás relajante, disfrutable y sobre todo, simple.

Después salí a comprar verduras para hacer un almuerzo un poco más equilibrado que la cena de ayer. Y la de antes de ayer.

Si bien el resto de las colecciones del mes las voy a ir haciendo durante la semana, quería ya dejar la primera página lista para pensar qué cosas quiero tener presentes esta semana de cara al mes que viene.

Si les gustó este post, los invito a seguir el blog para que les llegue un mail cada vez que haya un post nuevo y no se pierdan ninguno. Esto sucede los miércoles, los domingos y algunos viernes. Además, pueden seguir el asunto en Facebook y en Instagram, lugares donde siempre hay fotitos, historias y actualizaciones de diferentes tipos.

Espero que les haya servido y gustado este post y qué me cuenten sus opiniones y experiencias. Que tengan la más genial de las semanas planificadas. Ya saben que eso deja mucho tiempo y espacio para las sorpresas.

¿Qué es para ustedes planificar, programar, organizar?

¿Cuánto tiempo les lleva su rutina de planificación?

mis bulletjournaleras favoritas

Hola a todes, y feliz día del padre para las personas que correspondan en sus familias. Considero que hoy festejamos a quien haga el asado, como para poder definir más claramente el rol. Ojalá estén preparándose para una jornada llena de abrazos y carbohidratos mientras leen este post.

Hoy les traigo un post cortito -los de estas semanas probablemente lo sean, ya que estoy dando exámenes-, así que si se quedan con ganas pueden ir a ver algunos de los anteriores, que son bastante más jugosos. De todos modos considero que les puede parecer divertido e interesante.

Les dejo algunas de las bulletjournaleras que además comparten lo que hacen en las redes sociales, que me gustan e inspiran. Puede ser por su diseño, por su forma de presentar nuevas formas de organizar, porque su estilo me identifica o simplemente porque me caen bien.

Casualmente son todas mujeres, de diferentes lugares. Obviamente sigo y me gustan muchas páginas más, pero estas seis son mi referencia. Yo les comparto los links de sus cuentas de Instagram pero algunas tienen blog y canal de Youtube, así que si les interesa van a insta y de ahí consiguen todas sus coordenadas. Todos los links se abren en ventanas aparte para que puedan seguir leyendo el post. Ahí les van pero PORFA cuéntenme quiénes son sus creadores de bujo favoritos.

Kim de Tiny ray of sunshine

@tinyrayofsunshine

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Kim es un encanto. Del núcleo duro de las primeras y más populares bulletjournalers, compañerita de Kara de Boho berry, a quien no sumé al ranking de mis preferidas porque aunque en su momento su blog me sirvió mucho, su estilo de dibujar tanto y poner tanta información no me identifica mucho. Kim, en cambio, es súper minimalista, sus fotos son todo luz y paz, y tiene una caligrafía increíble. Usa sobre todo plumas.

Además del diseño, tiene muy buenas plantillas para pensar de otra manera la organización de los registros y las colecciones, siempre muy simples. También tiene un blog que consulté algunas veces pero no sé mucho sobre su contenido.

Bree, de Breeeberry

@breeeberry

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A Bree (¿se llamará así?) fue a la primera planner que empecé a seguir. No diría que lo que hace es estrictamente bullet journal, pero su estilo me motivó e inspiró mucho al principio, cuando todavía ni sabía lo que era el método. Ella es preciosa y súper productiva, tiene unas fotos increíbles llenas de colores y tiene una tienda de stickers en Etsy que me parece genial.

Bujo Nina

@bujo_nina

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No sé si se llamará Nina. La descubrí hace poco y hace el bujo de mis sueños. Acuarelas, diseños geométricos, mini cactucitos divinos, colores pasteles y un lettering genial. Hace justo lo que me gustaría hacer, pero como no tengo sus materiales ni su paciencia en general mis creaciones son más cambalache, pero está bien porque me identifican en mi desorden. Además, sus fotos son geniales y clarísimas.

Inés de The flower journal

@the_flower_journal

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Todos los bulletjournaleros de habla hispana amamos a Inés. Ella es divina, encantadora y súper didáctica y generosa. Tiene las fotos más lindas, llenas de flores, y un lettering espectacular, al que honestamente imito. Su bujo suele ser muy simple en diseño y en estructuras de organización, pero con muchos colores, washitapes y bastante scrapero. Ella tiene como toda la juguetería de herramientas de librería que todos queremos.

Y además, tiene un canal de Youtube genial, muy didáctico, con el mejor tutorial para hacer brushlettering con marcadores que encontré, y otras guías muy claras, simpáticas y vistosas. Y lo mejor, es española. Uf, la mejor tonada.

Lu de Lule alma blog

@lulealmablog

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Y ahora sí, las dos argentinas. Soy fansísima de Lu. Para empezar, saca unas fotos increíbles, con tecitos, plantas y una luz fantástica, así que es un placer seguirla y ver lo que hace. Tiene una mirada del diseño y de lo estético francamente envidiable, todo lo que está bien. Además, lleva un bujo muy simple, hace un lettering increíble y sube poquitas fotos, donde cada una es genial sin excepción. También tiene un blog.

Jorgelina de Me and my bujo

@me.and.my.bujo

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Jorgelina es cordobesa y hace un bujo genial, delicado y suave. Su lettering también está a punto y sus fotos son siempre un placer. En sus pocas publicaciones ya se va viendo una evolución increíble, lo que hace es cada vez más lindo. Me gusta mucho ver lo que está haciendo y su diseño siempre me inspira.

De hecho, este mes empecé a hacer los días de la semana en color y en el centro de la hoja porque me gustó cómo le quedaba a ella. Zonzo, pero real. Siempre voy construyendo mi bujo probando cosas que veo en otros. Obviamente con mis límites de tiempo, talentos y gustos. Así me parece que nos enriquecemos todos a través de esta comunidad tan creativa y generosa.

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Bueno, espero que les guste el post de hoy y que sigan a todas las chicas. Si quieren, además, pueden seguirme a mí en Instagram, en Facebook y acá con el mágico botón SEGUIR para que les llegue un mail cada vez que hay un post nuevo, que es todos los miércoles, los domingos y la mayoría de viernes.

Además, cuéntenme si hoy festejan el día de los papás y quiénes son sus creadores de bujo favoritos. También me pueden dejar sus cuentas si es que comparten los suyos en alguna red social.

Que tengan un domingo hermoso y la mejor de las semanas.

¿Quiénes son sus bulletjournaleros favoritos?

¿En dónde encuentran inspiración para sus bujos?

la grieta del bullet journal

Hola a todes, espero que estén disfrutando este domingo desde la comodidad de sus hogares con gatito y chai latte en la falda, o desde una playa paradisíaca, o en París.

Hoy les traigo un post que hace mucho quería escribir pero no me animaba por lo altamente polémico de su contenido. No, de verdad, recuerdo haber mencionado la punta del iceberg de este tema en uno de los grupos de los que participo cuando escribí el post sobre lo que, para mí, es el corazón del bullet journal, y en ese momento se generó un bardo increíble con gente ofendida y amenazas de cisma y generación de nuevo grupo.

Si quieren pueden ir a leer ese post, que para mí es re lindo y me encantó escribir, como para darse cuenta por dónde podía venir el asunto. Pero antes, si hasta acá no sabés de qué cuernos estoy hablando, te cuento que el bullet journal es un método analógico de organización que creó Ryder Carroll y que si te interesa, lo mejor que podés hacer es ir a la página, que se llama bulletjournal.com.

Acá en el blog yo ya escribí bastante al respecto, también te puede interesar este post como punto de partida, o alguno de los que están en la pestaña Bullet Journal.

qué divide la grieta

La grieta podría declararse que está entre minimalistas, o puristas del método, y decoradores, o defensores del libre albedrío. Les cuento las posturas típicas de cada facción, y al finalizar les dejo mi parecer, que a esta altura no les interesará porque serán fervorosos partidarios de alguna opinión extrema.

Los minimalistas, o puristas del método, recomiendan siempre y como respuesta a todo, volver a las fuentes, al método creado por Ryder Caroll tal cual lo inició él, o como mucho a las variantes publicadas en su página, donde participan otros bulletjournalers. Para ellos, sólo es bullet journal aquello que se mantenga dentro de los parámetros del método, particularmente cumpliendo sí o sí con el índice y las claves diarias.

Las variantes de registros futuros, las colecciones decoradas, los bujos llenos de papeles, lettering y washitapes son, para ellos, una aberración y en general lo que encuentran peor que todo, es la creación por adelantado de la semana completa, puesto que en la guía fundacional del método se aclara que hay que escribir día por día.

Creo que la falla que tiene esta facción no está en sus fundamentos -sus argumentos son buenos- si no en la práctica. Suelen ser señalones de lo que hacen los demás y distinguir todo el tiempo lo clásico como lo que está bien, y lo innovador o vistoso como lo que está mal.

Por otro lado, en cuanto a los decoradores o defensores del libre albedrío, básicamente su mejor arma son sus hermosas fotos. Siempre preguntando por el mejor marcador que no traspase sus libretas carísimas, hoarders absolutos de toda nueva herramienta de librería que aparezca por ahí, buscadores de ofertas, gente con armarios o habitaciones enteras para su colección de washitapes, llenan las redes de creaciones increíbles, rebosantes de talentos sin límites.

El problema no es que la mayoría de ellos de hecho, no hagan bullet journal, porque flexibilizan tanto el método que no siguen usando ninguna de sus propuestas-ni la notación rápida, ni el índice, ni las claves diarias, en ninguna versión-, de hecho muchas veces ni siquiera lo utilizan para planificar u organizar su vida, y tampoco la verdad me importa que consideren a eso bulletjournear, después de todo es una cuestión de términos. Tampoco me molesta que realmente tarden más en hacer su bujo que en hacer las cosas que escriben en él, es su hobby y su placer, y eso siempre es genial.

Lo que sí me preocupa sobremanera (?) es que, en general, al mínimo intento de intentar limitar las discusiones sobre insumos para bullet journal e insistir en poner el foco en asuntos organizativos, suelen enojarse muchísimo, y realmente lo hacen, increpando con violencia a los puristas del método, que además pueden ser muy duros con sus palabras, y proponiendo guerras civiles y manifiestos, defendiéndose y negando todo como adictos a drogas duras.

Un argumento que esgrimen habitualmente es “hacer mi bujo más bonito realmente me ayuda a ser más productivo porque su belleza me motiva”. Y el otro es “en la misma página de bullet journal Carroll dice que el método es flexible, así que hago lo que me da la gana y eso es más bullet journal que ninguna otra cosa”.

Voy a empezar por discutir estas frases. Creo que si vos querés hacer lo que te da la gana con tu propio bullet journal, y pasar horas decorándolo, no hay forma de sostener la afirmación. Si no lo podés sacar de casa porque sólo usando todas tus plumas te convence de cumplir con tus tareas diarias, no hace falta que le des explicaciones a nadie, pero creo que la productividad no es excusa.

Ni hablar que muchas de los objetivos que tenemos implican ser balanceados y objetivos con nuestros gastos, para establecer prioridades y gastar en lo que creemos que vale más la pena -proyectos a largo plazo, experiencias significativas, viajes-. Y el hecho de la admisión del vicio y el porcentaje de gasto que se realiza en él muchas veces nos aleja de las metas que nosotros mismos nos proponemos en ese bujo.

Esto tampoco importa mucho, ya que cada quien hace con su cuenta lo que le place, pero muchas veces se transmite y reproduce un mensaje de consumismo e insatisfacción perpetua “necesito eso”, “me creaste una necesidad”, “sí, ya sé, tengo un problema de adicción a las washitapes”, con el cual NUNCA voy a estar de acuerdo y contra el que siento que siempre es importante plantarse. Porque si somos víctimas de todo eso, ganan los malos.

Finalmente, sí creo que el aspecto de flexibilidad del bullet journal es central, pero creo que más central es que sea analógico y de planificación para ayudarnos a cumplir objetivos. Cuando toman tanto protagonismo las colecciones decoradas, los trackers de todo y, sobre todo, los gastos en adornos, bueno, creo que eso es artesanía, arte, creatividad, muchas cosas hermosas, pero no lo central del bullet journal.

Yo estoy en un grupo de yanquis muy grande donde hay varios que trackean todo, el otro día alguien preguntó quién tenía una colección para marcar sus relaciones sexuales. Y eran muchos. De hecho el otro día una señorita admitió que se había acostado con su esposo para que le quede parejo el tracker. Ok, cualquier excusa es buena pero KE.

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mi conclusión

Yo soy la purista del método que se pelea con todos ellos y hace lettering y flores en su bullet journal. Soy una recontra lectora e interpretadora y defensora del método, sobre todo en cuanto al registro diario, las claves, la notación rápida. Y además no encuentro nada más bello que una página muy minimalista.

Pero eso a nadie le importa. No le importa a los que hacemos lettering cada día en nuestro bujo, sabiendo que no hace falta más que una sola lapicera. No les importa a los que convierten su bujo en un diario íntimo, en un espacio para meditar, en una obra de virtuosismo y arte.

A un montón de molestos señalando y retando a la gente y repitiendo reglas, nadie los va a escuchar porque por sobre la utilización del método está la necesidad de una manga de locos de sentarse un rato, apartados de las pantallas, y crear algo que antes no estaba ahí.

Eso es lo que siento cuando cada mes elijo los colores y las washitapes que quedan bien juntas y paso una mañana entera diseñando las colecciones mensuales. Y lo sigo sintiendo cuando evalúo el funcionamiento de mis estructuras y mi capacidad de alcanzar y registrar mis objetivos. Por eso diseñar el mes me lleva bastante tiempo, una sola vez al mes, como un rito, pero luego el registro diario es tan simple que no me quita más de cinco minutos de mi rutina diaria, y no me desvía de hacer cumplir aquello que me propongo.

Pero esta es la forma que yo encontré para tener periódicamente un momento placentero de creación y paz mental y, a la vez, en mi de vida de verdad llena de compromisos, poder mantener mi trabajo, mis estudios y mi hogar en relativo orden. Esta es mi forma, no la única. Y de hecho todos los días veo bujos que me gustaría que sean el mío. Lo único que tengo claro en todo este lío es que no vuelvo nunca más a la agenda.

get-shit-done o “hacé que las cosas pasen”

Creo que la joya de la corona del mundo bulletjourneril es esa frase que leí en alguna parte del blog de Carroll que dice que el bullet journal es para get shit done, no para que la shit se vea bonita. Y esto para mí es fundamental porque en tiempos de procrastinación, lo que todos necesitamos es sacarnos cosas de encima, terminarlas, ponernos a resolver, cumplir con nuestra palabra, cambiar el mundo, GET-SHIT-DONE.

Pero la shit para cada uno es el nombre para un conjunto de cosas muy distintas. Y la sorpresa para todos, los de ambas facciones, es que todos tenemos vidas diferentes. Y expectativas acerca de en lo que esas vidas se van a convertir, locamente diversas. Y que cuando opinamos no necesitamos juzgar lo que el otro está haciendo con su shit, pero sobre todo que el debate es válido porque fundamenta lo que nosotros hacemos, sin necesariamente declarar que nos molesta que el otro esté haciendo algo diferente.

En el momento en que alguien pone “bueno pero dejen que cada uno haga lo que quiera, qué les molesta”, en general se anula todo tipo de intercambio que nos puede enriquecer a todos. Y ahora ya no estoy hablando de bullet journal, estoy hablando de muchas otras cosas, ¿no?

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dos cositas más para tener en cuenta

Quiero aportar otras dos observaciones para tener en cuenta en este debatecito. La primera, es la amplitud y diversidad de gente haciendo bullet journal. Si buscamos el hashtag #bulletjournal en Instagram, hay tanta cantidad y riqueza que es imparable. Incluso el mismo Ryder Caroll habla de esto en su charla Ted. Hablé sobre esa charla en este post, por si lo quieren leer.

Esta comunidad enorme y solidaria de gente usando todos los días este invento es la que genera que no se pueda contener, encasillar, limitar las posibilidades del bullet journal. Gente que, además, se anima a compartir algo tan personal como sus tareas y objetivos, como sus propias creaciones y, algo no menor, algo tan personal como la propia letra en un mundo de ceros y unos.

Por eso los sommeliers de bullet journals me rompen tanto. La neutralidad y la homogeneidad son imposibles en un mundo vibrante y de tanto cambio. Aguanten la riqueza del compartir cosas distintas, y el diálogo genial que se generan entre tantas páginas.

Y el otro tema que quiero agregar es uno que repito siempre, y que un poco contradice a lo anterior. Posta, no olvidemos nunca para qué hacemos lo que hacemos. No bulletjourneamos para sacarle una foto si no para lograr hacer lo que queremos, no nos maquillamos para una selfie si no para sonreír más seguros, o para vernos un toque más despiertos, no trabajamos para que nos feliciten. No estamos en un reality show. No dejemos que nos hagan creer eso.

Que nunca sintamos, pero sobre todo que no lo sientan los que recién empiezan, que para hacer bullet journal ES NECESARIO Y HACE FALTA elegir dos colores por mes que combinen, tener linda letra, querer escribir los propios sentimientos (!), tener amor por la papelería o por lo menos saber dibujar, decorar todo con washitapes y fotos. Esta noción errada, y que es la misma que yo sentí cuando empecé a ver fotos de bullet journals antes de conocer el método, es la que siento que puede llegar a alejar a muchos varones -lamentablemente, en general, obviamente no todos, más desconectados de todo lo manual y artesanal que tanto disfrutábamos todos cuando éramos más chicos-.

No, no hace falta. Podés elegir hacer eso. O lo otro, hay alternativas. Es la libertad y el miedo de la página en blanco. Y también la libertad de elegir cómo registrar lo que queremos hacer y lo que vamos haciendo. No de hacer más, de hacer porque sí, no de hacer cosas para poder anotarlo en el bullet journal.

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que a todos en alguna parte de este post les quepa la bota, se sientan tocados, se indignen un poco pero sobre todo se rían conmigo para disfrutar que somos increíblemente variados, que además cambiamos, que compartimos nuestros bujos porque aprendemos de los demás y que, finalmente, todos tenemos una página que aportar a este invento genial.

¿de qué lado de la grieta sentís que estás más cerca?

¿cómo descubriste el bullet journal?

Si no quieren perderse ningún post, sugiero con intensidad e insistencia que me sigan en Instagram y en Facebook, y nos vemos las caritas y las letras más seguido.

PD: Las imágenes que acompañan este post son de mi bullet journal, al que siempre ven, y el de mi novio, que le da un uso bastante diferente, y usa materiales muy distintos. Además, las estructuras que usa reflejan  su personalidad y necesidades. Sólo para ilustrar los diferentes bujos que pueden aparecer en el mundo. Ah, y además café.

cómo crear un hábito

y sostenerlo en el tiempo.

Hola a todes! ¿Qué tal va este domingo? Yo sinceramente tengo un deseo doméstico: Tengo muchas ganas de que haya todo un fin de semana de buen clima para poder lavar la ropa. En casa de eso no me encargo yo, pero igual quiero tener toda mi ropa limpia y disponible, los últimos días me estuve poniendo cualquier cosa. Además, tengo unas tres o cuatro prendas que lavo a mano y que tardan más en secarse así que a menos que tenga un día de sol, se quedan ahí en la pilita.

Después de esta historia mínima quiero contarles que hay grandes planes de mi vida que fueron frustrados por no poder realizar efectivamente las cosas que tenía planeadas. Si bien soy poco disciplinada, también soy muy activa, así que aunque no siempre hice lo que debía, siempre terminé haciendo lo que quería.

Pasa que llega un momento de la vida en que quiero tener algunas cosas resueltas y defino que es hora de poner todo en su lugar, y es así que voy buscando la manera de cumplir con lo que hay que hacer dejando mucho tiempo libre para no dejar de disfrutar las actividades que posta me mantienen el corazón saltando. No puedo vivir sin esa sensación, mezclada con mariposas en la panza -porque muchas cosas me enamoran-, y aunque venga con cansancio la prefiero al aburrimiento de sólo cumplir horarios y deberes.

En fin, cuestión que para que las cosas pasen, la planificación es una buena manera NO PERDÓN, “LA” manera, de tomar el tiempo en las manos y crear futuro. Ojo que no hablo de una productividad mecánica, de mercado, de tener que estar siempre haciendo cosas, si no de darle a cada actividad su lugar y su momento, hacer rituales y generar hábitos sanos que nos sirvan. Para mí, eso es lo más anti marketinero que hay, no está de moda y nos tendría más felices para que consumamos en menos giladas, sobre todo en menos cosas malignas.

Les voy a tirar tres o cuatro técnicas que yo conozco, algunas las escuché por ahí, otras las leí. No podría citar fuentes porque ya ni sé cuáles son, pero si ustedes ven lugares donde las hayan visto u oído, cuéntenme. Digamos que no son idea mía, sólo que acá se las compilo y les cuento mi experiencia.

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no planifiques, hacélo

Una buena manera de que esté hecho algo que tiene que ser hecho, es hacerlo en el momento en que el pedido o la necesidad surgen. Sobre todo si es de corta resolución. Básicamente, sólo funciona para asuntos de cortísima resolución. Estos pequeños pasos en general se pueden terminar en un minuto, pero llenan gran parte de la carga mental de nuestras cabezas, y quedan como ventanitas abiertas o post its en un panel.

Pedir un turno,  pagar un impuesto, responder un mail, descolgar la ropa, transmitir un mensaje del trabajo. No hace falta que lo anotes, no hace falta que lo recuerdes. Si debe ser hecho, hacélo ya. Y olvidáte.

Con los hábitos diarios o periódicos, hay una relación cercana con este método, pero un poquito más compleja. Si dejaste platos para lavar de anoche, hacélo apenas llegues a casa. Si querés ir al gimnasio, andá directo del trabajo. Si querés leer todos los días algo de literatura, dejá este post y ponéte a leer, ahora. Y llevá el libro siempre en la mochila.

Se trata de ir cerrando las ventanas de las cosas simples para poder enfocarnos en lo importante. Es probable que si siempre se resuelven en el momento, no se acumulen y no termines necesitando un tiempo significativo para ocuparte de ellas.

Como un fin de semana completo. Ouch.

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hasta que termines

Para mí, el más difícil y más perfecto método de productividad es empezar algo ya, pero sobre todo, no dejarlo hasta terminarlo. No estoy hablando de grandes proyectos a largo plazo, que deben ser desplegados en pequeños objetivos. Si no de tareas de corta resolución, digamos media o una hora. Para tareas que requieran más tiempo, harán falta descansos para que los resultados no sean cualquiera y el proceso no sea un castigo.

Focus, dejá el celular lejos, cerrá las otras ventanas de la compu. Ponéte offline si hace falta. A mí esto me sirve para escribir los posts, para estudiar apunte por apunte y para corregir por ejemplo, los treinta trabajos de un curso. Y luego lo tacho con gran satisfacción en mi bujo.

Sé que no todos pueden permitirse este método. Hay trabajos, como el mío, en que parte del trabajo es ser interrumpido permanentemente. Y por ejemplo, los padres de niños pequeños o medianos, probablemente no tengan más de cinco minutos de corrido para hacer algo así. Sin embargo, una horita con la laptop en un bar mientras están en el jardín/escuela o en un cumpleaños, o al cuidado de un tío copado, pueden terminar siendo de una productividad asombrosa con este método.

Y tampoco está mal si decidís tirarte a ver una serie en esa horita libre. Sólo está bueno tener opciones.

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no cortes nunca la línea

Mejor conocido como método Seinfeld. Sí, Jerry Seinfeld, el cómico de la serie. Consiste en simplemente pensar en un sólo hábito que debe ser repetido todos los días, no dejarlo de hacer nunca. Porque cuando uno lo deja de hacer, es más fácil omitirlo al día siguiente.

Una manera para realizarlo es tener un calendario anual o mensual sólo para ese hábito, y hacer una marca cada vez que lo resolvamos. Dicen que para establecer un hábito hacen falta cuarenta días. Yo no dejaría de registrarlo por menos de dos meses. Cuando ese hábito esté incorporado naturalmente, podrías dejar de registrarlo.

En mi caso, cuando logré crear el hábito de la rutina de limpieza facial a la mañana y a la noche, nunca más la abandoné. Más allá de los resultados conseguidos, no se trata de sensaciones, todo está en la mente. No necesito registrarlo en ningún lado, lo hago siempre, aún en las etapas más complicadas. Eso es un hábito real.

uno o dos por mes

En relación al punto anterior. Más allá de los habit trackers, que ayudan a registrar cosas que queremos hacer y que muchas veces son desafiantes, está bueno pensar en unos poquitísimos hábitos, pequeños, que queremos hacer todos los días o periódicamente, digamos una o tres veces por semana. Los hábitos periódicos a veces son más difíciles que los diarios.

Para mí es la actividad física, que todavía no logro incorporar, y la práctica de lettering, que sí puedo hacer periódicamente sin tener que registrar cuándo lo hago ni durante cuánto tiempo. Por lo menos una vez por semana tengo una sesión de lettering, es decir, escribo frase tras frase durante una hora o hasta dos, probando algunas técnicas, y diferentes materiales como marcador, lápiz y acuarela.

Entonces, haciendo un registro semanal o mensual, elegí dos hábitos máximo, pueden ser de diferente índole, uno relacionado con la salud y otro con las finanzas. Preferentemente no prohibitivos si no productivos. Registrálo, motiváte, insistíte en hacerlo, y una vez que consigas incorporarlos, le dejás de hacer el seguimiento.

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no asocies el hábito con recompensas contradictorias

Pff, esto es de una importancia clavísima. Un clásico es el desayuno con facturas después de una sesión especial en el gim, o el delivery volviendo de correr porque ya no nos queda tiempo de cocinar. No se trata de prohibir nada, si querés comer, dormir la siesta o jugar videojuegos obvio hacélo, pero porque tenés ganas, no como compensación o recompensa por haber cumplido con una parte menos satisfactoria, como si fuera un castigo.

Para mí es muy claro cuando después de un día muy difícil, desactivo todo y me tiro a dormir una siesta. No es que no la necesite, pero muchas veces hace que se me acumulen cosas que también tengo que hacer y me despierte más cansada y segura de que el día de mañana va a ser más difícil todavía, porque tengo las cosas de mañana y las que quedaron de hoy.

Intentá enfocarte en lo que está buenísimo del hábito en sí mismo. Anotálo justo después si hace falta. Siempre me siento saciada y liviana después de una buena y sabrosa ensalada, en cambio algunas veces me siento muy pesada y adormecida después de una comida riquísima. El buen humor al terminar de hacer actividad física, esa sensación de estar más fuerte y activo, o el alivio al responder o eliminar todos tus correos electrónicos. Registrá la satisfacción de tener las cosas resueltas, no las recompensas que, muchas veces, boicotean tus esfuerzos en vez de equilibrarte.

Bueno hasta acá. Me encanta este tema y este post me parece que resume unas cuantas de mis ideas y de mi experiencia. Si bien muchas veces me dicen que no pueden creer cómo tengo tiempo para todo, también sé que soy muy indisciplinada y desorganizada, no soy fan de la vida sana ni de la casa organizada, ni maniática de nada de eso. Todos los hábitos que conseguí no tienen nada de natural o innato para mí, los voy tratando de incorporar con mucho esfuerzo y por eso siempre busco maneras de crearlos y sostenerlos, y por eso tengo tan claro mediante qué procedimientos, que pueden servir a otros, se pueden lograr estos cambios.

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Finalmente, creo que cambiar un hábito es transformar hoy algo que quiero que sea diferente en mi vida del futuro, que es tomar la iniciativa con respecto a nuestros deseos y expectativas, y que son los primeros pasos para sacarnos de encima lo que no sirve y poner toda nuestra energía en proyectos grandes que nos hagan sentir más plenos y libres.

¿qué te parecieron estas técnicas para crear, mejorar y mantener hábitos?

¿cómo incorporás nuevos hábitos?

PD: Si te gustó el lettering de este post, el miércoles va a haber uno sobre cómo acuarelar todo con el pincel con depósito de agua. Para no perdértelo, podés seguir el blog para que te llegue un mail cada vez que se publica un post nuevo, o seguir a Té de Flor en Instagram y Facebook.