mis bulletjournaleras favoritas

Hola a todes, y feliz día del padre para las personas que correspondan en sus familias. Considero que hoy festejamos a quien haga el asado, como para poder definir más claramente el rol. Ojalá estén preparándose para una jornada llena de abrazos y carbohidratos mientras leen este post.

Hoy les traigo un post cortito -los de estas semanas probablemente lo sean, ya que estoy dando exámenes-, así que si se quedan con ganas pueden ir a ver algunos de los anteriores, que son bastante más jugosos. De todos modos considero que les puede parecer divertido e interesante.

Les dejo algunas de las bulletjournaleras que además comparten lo que hacen en las redes sociales, que me gustan e inspiran. Puede ser por su diseño, por su forma de presentar nuevas formas de organizar, porque su estilo me identifica o simplemente porque me caen bien.

Casualmente son todas mujeres, de diferentes lugares. Obviamente sigo y me gustan muchas páginas más, pero estas seis son mi referencia. Yo les comparto los links de sus cuentas de Instagram pero algunas tienen blog y canal de Youtube, así que si les interesa van a insta y de ahí consiguen todas sus coordenadas. Todos los links se abren en ventanas aparte para que puedan seguir leyendo el post. Ahí les van pero PORFA cuéntenme quiénes son sus creadores de bujo favoritos.

Kim de Tiny ray of sunshine

@tinyrayofsunshine

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Kim es un encanto. Del núcleo duro de las primeras y más populares bulletjournalers, compañerita de Kara de Boho berry, a quien no sumé al ranking de mis preferidas porque aunque en su momento su blog me sirvió mucho, su estilo de dibujar tanto y poner tanta información no me identifica mucho. Kim, en cambio, es súper minimalista, sus fotos son todo luz y paz, y tiene una caligrafía increíble. Usa sobre todo plumas.

Además del diseño, tiene muy buenas plantillas para pensar de otra manera la organización de los registros y las colecciones, siempre muy simples. También tiene un blog que consulté algunas veces pero no sé mucho sobre su contenido.

Bree, de Breeeberry

@breeeberry

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A Bree (¿se llamará así?) fue a la primera planner que empecé a seguir. No diría que lo que hace es estrictamente bullet journal, pero su estilo me motivó e inspiró mucho al principio, cuando todavía ni sabía lo que era el método. Ella es preciosa y súper productiva, tiene unas fotos increíbles llenas de colores y tiene una tienda de stickers en Etsy que me parece genial.

Bujo Nina

@bujo_nina

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No sé si se llamará Nina. La descubrí hace poco y hace el bujo de mis sueños. Acuarelas, diseños geométricos, mini cactucitos divinos, colores pasteles y un lettering genial. Hace justo lo que me gustaría hacer, pero como no tengo sus materiales ni su paciencia en general mis creaciones son más cambalache, pero está bien porque me identifican en mi desorden. Además, sus fotos son geniales y clarísimas.

Inés de The flower journal

@the_flower_journal

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Todos los bulletjournaleros de habla hispana amamos a Inés. Ella es divina, encantadora y súper didáctica y generosa. Tiene las fotos más lindas, llenas de flores, y un lettering espectacular, al que honestamente imito. Su bujo suele ser muy simple en diseño y en estructuras de organización, pero con muchos colores, washitapes y bastante scrapero. Ella tiene como toda la juguetería de herramientas de librería que todos queremos.

Y además, tiene un canal de Youtube genial, muy didáctico, con el mejor tutorial para hacer brushlettering con marcadores que encontré, y otras guías muy claras, simpáticas y vistosas. Y lo mejor, es española. Uf, la mejor tonada.

Lu de Lule alma blog

@lulealmablog

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Y ahora sí, las dos argentinas. Soy fansísima de Lu. Para empezar, saca unas fotos increíbles, con tecitos, plantas y una luz fantástica, así que es un placer seguirla y ver lo que hace. Tiene una mirada del diseño y de lo estético francamente envidiable, todo lo que está bien. Además, lleva un bujo muy simple, hace un lettering increíble y sube poquitas fotos, donde cada una es genial sin excepción. También tiene un blog.

Jorgelina de Me and my bujo

@me.and.my.bujo

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Jorgelina es cordobesa y hace un bujo genial, delicado y suave. Su lettering también está a punto y sus fotos son siempre un placer. En sus pocas publicaciones ya se va viendo una evolución increíble, lo que hace es cada vez más lindo. Me gusta mucho ver lo que está haciendo y su diseño siempre me inspira.

De hecho, este mes empecé a hacer los días de la semana en color y en el centro de la hoja porque me gustó cómo le quedaba a ella. Zonzo, pero real. Siempre voy construyendo mi bujo probando cosas que veo en otros. Obviamente con mis límites de tiempo, talentos y gustos. Así me parece que nos enriquecemos todos a través de esta comunidad tan creativa y generosa.

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Bueno, espero que les guste el post de hoy y que sigan a todas las chicas. Si quieren, además, pueden seguirme a mí en Instagram, en Facebook y acá con el mágico botón SEGUIR para que les llegue un mail cada vez que hay un post nuevo, que es todos los miércoles, los domingos y la mayoría de viernes.

Además, cuéntenme si hoy festejan el día de los papás y quiénes son sus creadores de bujo favoritos. También me pueden dejar sus cuentas si es que comparten los suyos en alguna red social.

Que tengan un domingo hermoso y la mejor de las semanas.

¿Quiénes son sus bulletjournaleros favoritos?

¿En dónde encuentran inspiración para sus bujos?

la grieta del bullet journal

Hola a todes, espero que estén disfrutando este domingo desde la comodidad de sus hogares con gatito y chai latte en la falda, o desde una playa paradisíaca, o en París.

Hoy les traigo un post que hace mucho quería escribir pero no me animaba por lo altamente polémico de su contenido. No, de verdad, recuerdo haber mencionado la punta del iceberg de este tema en uno de los grupos de los que participo cuando escribí el post sobre lo que, para mí, es el corazón del bullet journal, y en ese momento se generó un bardo increíble con gente ofendida y amenazas de cisma y generación de nuevo grupo.

Si quieren pueden ir a leer ese post, que para mí es re lindo y me encantó escribir, como para darse cuenta por dónde podía venir el asunto. Pero antes, si hasta acá no sabés de qué cuernos estoy hablando, te cuento que el bullet journal es un método analógico de organización que creó Ryder Carroll y que si te interesa, lo mejor que podés hacer es ir a la página, que se llama bulletjournal.com.

Acá en el blog yo ya escribí bastante al respecto, también te puede interesar este post como punto de partida, o alguno de los que están en la pestaña Bullet Journal.

qué divide la grieta

La grieta podría declararse que está entre minimalistas, o puristas del método, y decoradores, o defensores del libre albedrío. Les cuento las posturas típicas de cada facción, y al finalizar les dejo mi parecer, que a esta altura no les interesará porque serán fervorosos partidarios de alguna opinión extrema.

Los minimalistas, o puristas del método, recomiendan siempre y como respuesta a todo, volver a las fuentes, al método creado por Ryder Caroll tal cual lo inició él, o como mucho a las variantes publicadas en su página, donde participan otros bulletjournalers. Para ellos, sólo es bullet journal aquello que se mantenga dentro de los parámetros del método, particularmente cumpliendo sí o sí con el índice y las claves diarias.

Las variantes de registros futuros, las colecciones decoradas, los bujos llenos de papeles, lettering y washitapes son, para ellos, una aberración y en general lo que encuentran peor que todo, es la creación por adelantado de la semana completa, puesto que en la guía fundacional del método se aclara que hay que escribir día por día.

Creo que la falla que tiene esta facción no está en sus fundamentos -sus argumentos son buenos- si no en la práctica. Suelen ser señalones de lo que hacen los demás y distinguir todo el tiempo lo clásico como lo que está bien, y lo innovador o vistoso como lo que está mal.

Por otro lado, en cuanto a los decoradores o defensores del libre albedrío, básicamente su mejor arma son sus hermosas fotos. Siempre preguntando por el mejor marcador que no traspase sus libretas carísimas, hoarders absolutos de toda nueva herramienta de librería que aparezca por ahí, buscadores de ofertas, gente con armarios o habitaciones enteras para su colección de washitapes, llenan las redes de creaciones increíbles, rebosantes de talentos sin límites.

El problema no es que la mayoría de ellos de hecho, no hagan bullet journal, porque flexibilizan tanto el método que no siguen usando ninguna de sus propuestas-ni la notación rápida, ni el índice, ni las claves diarias, en ninguna versión-, de hecho muchas veces ni siquiera lo utilizan para planificar u organizar su vida, y tampoco la verdad me importa que consideren a eso bulletjournear, después de todo es una cuestión de términos. Tampoco me molesta que realmente tarden más en hacer su bujo que en hacer las cosas que escriben en él, es su hobby y su placer, y eso siempre es genial.

Lo que sí me preocupa sobremanera (?) es que, en general, al mínimo intento de intentar limitar las discusiones sobre insumos para bullet journal e insistir en poner el foco en asuntos organizativos, suelen enojarse muchísimo, y realmente lo hacen, increpando con violencia a los puristas del método, que además pueden ser muy duros con sus palabras, y proponiendo guerras civiles y manifiestos, defendiéndose y negando todo como adictos a drogas duras.

Un argumento que esgrimen habitualmente es “hacer mi bujo más bonito realmente me ayuda a ser más productivo porque su belleza me motiva”. Y el otro es “en la misma página de bullet journal Carroll dice que el método es flexible, así que hago lo que me da la gana y eso es más bullet journal que ninguna otra cosa”.

Voy a empezar por discutir estas frases. Creo que si vos querés hacer lo que te da la gana con tu propio bullet journal, y pasar horas decorándolo, no hay forma de sostener la afirmación. Si no lo podés sacar de casa porque sólo usando todas tus plumas te convence de cumplir con tus tareas diarias, no hace falta que le des explicaciones a nadie, pero creo que la productividad no es excusa.

Ni hablar que muchas de los objetivos que tenemos implican ser balanceados y objetivos con nuestros gastos, para establecer prioridades y gastar en lo que creemos que vale más la pena -proyectos a largo plazo, experiencias significativas, viajes-. Y el hecho de la admisión del vicio y el porcentaje de gasto que se realiza en él muchas veces nos aleja de las metas que nosotros mismos nos proponemos en ese bujo.

Esto tampoco importa mucho, ya que cada quien hace con su cuenta lo que le place, pero muchas veces se transmite y reproduce un mensaje de consumismo e insatisfacción perpetua “necesito eso”, “me creaste una necesidad”, “sí, ya sé, tengo un problema de adicción a las washitapes”, con el cual NUNCA voy a estar de acuerdo y contra el que siento que siempre es importante plantarse. Porque si somos víctimas de todo eso, ganan los malos.

Finalmente, sí creo que el aspecto de flexibilidad del bullet journal es central, pero creo que más central es que sea analógico y de planificación para ayudarnos a cumplir objetivos. Cuando toman tanto protagonismo las colecciones decoradas, los trackers de todo y, sobre todo, los gastos en adornos, bueno, creo que eso es artesanía, arte, creatividad, muchas cosas hermosas, pero no lo central del bullet journal.

Yo estoy en un grupo de yanquis muy grande donde hay varios que trackean todo, el otro día alguien preguntó quién tenía una colección para marcar sus relaciones sexuales. Y eran muchos. De hecho el otro día una señorita admitió que se había acostado con su esposo para que le quede parejo el tracker. Ok, cualquier excusa es buena pero KE.

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mi conclusión

Yo soy la purista del método que se pelea con todos ellos y hace lettering y flores en su bullet journal. Soy una recontra lectora e interpretadora y defensora del método, sobre todo en cuanto al registro diario, las claves, la notación rápida. Y además no encuentro nada más bello que una página muy minimalista.

Pero eso a nadie le importa. No le importa a los que hacemos lettering cada día en nuestro bujo, sabiendo que no hace falta más que una sola lapicera. No les importa a los que convierten su bujo en un diario íntimo, en un espacio para meditar, en una obra de virtuosismo y arte.

A un montón de molestos señalando y retando a la gente y repitiendo reglas, nadie los va a escuchar porque por sobre la utilización del método está la necesidad de una manga de locos de sentarse un rato, apartados de las pantallas, y crear algo que antes no estaba ahí.

Eso es lo que siento cuando cada mes elijo los colores y las washitapes que quedan bien juntas y paso una mañana entera diseñando las colecciones mensuales. Y lo sigo sintiendo cuando evalúo el funcionamiento de mis estructuras y mi capacidad de alcanzar y registrar mis objetivos. Por eso diseñar el mes me lleva bastante tiempo, una sola vez al mes, como un rito, pero luego el registro diario es tan simple que no me quita más de cinco minutos de mi rutina diaria, y no me desvía de hacer cumplir aquello que me propongo.

Pero esta es la forma que yo encontré para tener periódicamente un momento placentero de creación y paz mental y, a la vez, en mi de vida de verdad llena de compromisos, poder mantener mi trabajo, mis estudios y mi hogar en relativo orden. Esta es mi forma, no la única. Y de hecho todos los días veo bujos que me gustaría que sean el mío. Lo único que tengo claro en todo este lío es que no vuelvo nunca más a la agenda.

get-shit-done o “hacé que las cosas pasen”

Creo que la joya de la corona del mundo bulletjourneril es esa frase que leí en alguna parte del blog de Carroll que dice que el bullet journal es para get shit done, no para que la shit se vea bonita. Y esto para mí es fundamental porque en tiempos de procrastinación, lo que todos necesitamos es sacarnos cosas de encima, terminarlas, ponernos a resolver, cumplir con nuestra palabra, cambiar el mundo, GET-SHIT-DONE.

Pero la shit para cada uno es el nombre para un conjunto de cosas muy distintas. Y la sorpresa para todos, los de ambas facciones, es que todos tenemos vidas diferentes. Y expectativas acerca de en lo que esas vidas se van a convertir, locamente diversas. Y que cuando opinamos no necesitamos juzgar lo que el otro está haciendo con su shit, pero sobre todo que el debate es válido porque fundamenta lo que nosotros hacemos, sin necesariamente declarar que nos molesta que el otro esté haciendo algo diferente.

En el momento en que alguien pone “bueno pero dejen que cada uno haga lo que quiera, qué les molesta”, en general se anula todo tipo de intercambio que nos puede enriquecer a todos. Y ahora ya no estoy hablando de bullet journal, estoy hablando de muchas otras cosas, ¿no?

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dos cositas más para tener en cuenta

Quiero aportar otras dos observaciones para tener en cuenta en este debatecito. La primera, es la amplitud y diversidad de gente haciendo bullet journal. Si buscamos el hashtag #bulletjournal en Instagram, hay tanta cantidad y riqueza que es imparable. Incluso el mismo Ryder Caroll habla de esto en su charla Ted. Hablé sobre esa charla en este post, por si lo quieren leer.

Esta comunidad enorme y solidaria de gente usando todos los días este invento es la que genera que no se pueda contener, encasillar, limitar las posibilidades del bullet journal. Gente que, además, se anima a compartir algo tan personal como sus tareas y objetivos, como sus propias creaciones y, algo no menor, algo tan personal como la propia letra en un mundo de ceros y unos.

Por eso los sommeliers de bullet journals me rompen tanto. La neutralidad y la homogeneidad son imposibles en un mundo vibrante y de tanto cambio. Aguanten la riqueza del compartir cosas distintas, y el diálogo genial que se generan entre tantas páginas.

Y el otro tema que quiero agregar es uno que repito siempre, y que un poco contradice a lo anterior. Posta, no olvidemos nunca para qué hacemos lo que hacemos. No bulletjourneamos para sacarle una foto si no para lograr hacer lo que queremos, no nos maquillamos para una selfie si no para sonreír más seguros, o para vernos un toque más despiertos, no trabajamos para que nos feliciten. No estamos en un reality show. No dejemos que nos hagan creer eso.

Que nunca sintamos, pero sobre todo que no lo sientan los que recién empiezan, que para hacer bullet journal ES NECESARIO Y HACE FALTA elegir dos colores por mes que combinen, tener linda letra, querer escribir los propios sentimientos (!), tener amor por la papelería o por lo menos saber dibujar, decorar todo con washitapes y fotos. Esta noción errada, y que es la misma que yo sentí cuando empecé a ver fotos de bullet journals antes de conocer el método, es la que siento que puede llegar a alejar a muchos varones -lamentablemente, en general, obviamente no todos, más desconectados de todo lo manual y artesanal que tanto disfrutábamos todos cuando éramos más chicos-.

No, no hace falta. Podés elegir hacer eso. O lo otro, hay alternativas. Es la libertad y el miedo de la página en blanco. Y también la libertad de elegir cómo registrar lo que queremos hacer y lo que vamos haciendo. No de hacer más, de hacer porque sí, no de hacer cosas para poder anotarlo en el bullet journal.

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que a todos en alguna parte de este post les quepa la bota, se sientan tocados, se indignen un poco pero sobre todo se rían conmigo para disfrutar que somos increíblemente variados, que además cambiamos, que compartimos nuestros bujos porque aprendemos de los demás y que, finalmente, todos tenemos una página que aportar a este invento genial.

¿de qué lado de la grieta sentís que estás más cerca?

¿cómo descubriste el bullet journal?

Si no quieren perderse ningún post, sugiero con intensidad e insistencia que me sigan en Instagram y en Facebook, y nos vemos las caritas y las letras más seguido.

PD: Las imágenes que acompañan este post son de mi bullet journal, al que siempre ven, y el de mi novio, que le da un uso bastante diferente, y usa materiales muy distintos. Además, las estructuras que usa reflejan  su personalidad y necesidades. Sólo para ilustrar los diferentes bujos que pueden aparecer en el mundo. Ah, y además café.

cómo crear un hábito

y sostenerlo en el tiempo.

Hola a todes! ¿Qué tal va este domingo? Yo sinceramente tengo un deseo doméstico: Tengo muchas ganas de que haya todo un fin de semana de buen clima para poder lavar la ropa. En casa de eso no me encargo yo, pero igual quiero tener toda mi ropa limpia y disponible, los últimos días me estuve poniendo cualquier cosa. Además, tengo unas tres o cuatro prendas que lavo a mano y que tardan más en secarse así que a menos que tenga un día de sol, se quedan ahí en la pilita.

Después de esta historia mínima quiero contarles que hay grandes planes de mi vida que fueron frustrados por no poder realizar efectivamente las cosas que tenía planeadas. Si bien soy poco disciplinada, también soy muy activa, así que aunque no siempre hice lo que debía, siempre terminé haciendo lo que quería.

Pasa que llega un momento de la vida en que quiero tener algunas cosas resueltas y defino que es hora de poner todo en su lugar, y es así que voy buscando la manera de cumplir con lo que hay que hacer dejando mucho tiempo libre para no dejar de disfrutar las actividades que posta me mantienen el corazón saltando. No puedo vivir sin esa sensación, mezclada con mariposas en la panza -porque muchas cosas me enamoran-, y aunque venga con cansancio la prefiero al aburrimiento de sólo cumplir horarios y deberes.

En fin, cuestión que para que las cosas pasen, la planificación es una buena manera NO PERDÓN, “LA” manera, de tomar el tiempo en las manos y crear futuro. Ojo que no hablo de una productividad mecánica, de mercado, de tener que estar siempre haciendo cosas, si no de darle a cada actividad su lugar y su momento, hacer rituales y generar hábitos sanos que nos sirvan. Para mí, eso es lo más anti marketinero que hay, no está de moda y nos tendría más felices para que consumamos en menos giladas, sobre todo en menos cosas malignas.

Les voy a tirar tres o cuatro técnicas que yo conozco, algunas las escuché por ahí, otras las leí. No podría citar fuentes porque ya ni sé cuáles son, pero si ustedes ven lugares donde las hayan visto u oído, cuéntenme. Digamos que no son idea mía, sólo que acá se las compilo y les cuento mi experiencia.

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no planifiques, hacélo

Una buena manera de que esté hecho algo que tiene que ser hecho, es hacerlo en el momento en que el pedido o la necesidad surgen. Sobre todo si es de corta resolución. Básicamente, sólo funciona para asuntos de cortísima resolución. Estos pequeños pasos en general se pueden terminar en un minuto, pero llenan gran parte de la carga mental de nuestras cabezas, y quedan como ventanitas abiertas o post its en un panel.

Pedir un turno,  pagar un impuesto, responder un mail, descolgar la ropa, transmitir un mensaje del trabajo. No hace falta que lo anotes, no hace falta que lo recuerdes. Si debe ser hecho, hacélo ya. Y olvidáte.

Con los hábitos diarios o periódicos, hay una relación cercana con este método, pero un poquito más compleja. Si dejaste platos para lavar de anoche, hacélo apenas llegues a casa. Si querés ir al gimnasio, andá directo del trabajo. Si querés leer todos los días algo de literatura, dejá este post y ponéte a leer, ahora. Y llevá el libro siempre en la mochila.

Se trata de ir cerrando las ventanas de las cosas simples para poder enfocarnos en lo importante. Es probable que si siempre se resuelven en el momento, no se acumulen y no termines necesitando un tiempo significativo para ocuparte de ellas.

Como un fin de semana completo. Ouch.

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hasta que termines

Para mí, el más difícil y más perfecto método de productividad es empezar algo ya, pero sobre todo, no dejarlo hasta terminarlo. No estoy hablando de grandes proyectos a largo plazo, que deben ser desplegados en pequeños objetivos. Si no de tareas de corta resolución, digamos media o una hora. Para tareas que requieran más tiempo, harán falta descansos para que los resultados no sean cualquiera y el proceso no sea un castigo.

Focus, dejá el celular lejos, cerrá las otras ventanas de la compu. Ponéte offline si hace falta. A mí esto me sirve para escribir los posts, para estudiar apunte por apunte y para corregir por ejemplo, los treinta trabajos de un curso. Y luego lo tacho con gran satisfacción en mi bujo.

Sé que no todos pueden permitirse este método. Hay trabajos, como el mío, en que parte del trabajo es ser interrumpido permanentemente. Y por ejemplo, los padres de niños pequeños o medianos, probablemente no tengan más de cinco minutos de corrido para hacer algo así. Sin embargo, una horita con la laptop en un bar mientras están en el jardín/escuela o en un cumpleaños, o al cuidado de un tío copado, pueden terminar siendo de una productividad asombrosa con este método.

Y tampoco está mal si decidís tirarte a ver una serie en esa horita libre. Sólo está bueno tener opciones.

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no cortes nunca la línea

Mejor conocido como método Seinfeld. Sí, Jerry Seinfeld, el cómico de la serie. Consiste en simplemente pensar en un sólo hábito que debe ser repetido todos los días, no dejarlo de hacer nunca. Porque cuando uno lo deja de hacer, es más fácil omitirlo al día siguiente.

Una manera para realizarlo es tener un calendario anual o mensual sólo para ese hábito, y hacer una marca cada vez que lo resolvamos. Dicen que para establecer un hábito hacen falta cuarenta días. Yo no dejaría de registrarlo por menos de dos meses. Cuando ese hábito esté incorporado naturalmente, podrías dejar de registrarlo.

En mi caso, cuando logré crear el hábito de la rutina de limpieza facial a la mañana y a la noche, nunca más la abandoné. Más allá de los resultados conseguidos, no se trata de sensaciones, todo está en la mente. No necesito registrarlo en ningún lado, lo hago siempre, aún en las etapas más complicadas. Eso es un hábito real.

uno o dos por mes

En relación al punto anterior. Más allá de los habit trackers, que ayudan a registrar cosas que queremos hacer y que muchas veces son desafiantes, está bueno pensar en unos poquitísimos hábitos, pequeños, que queremos hacer todos los días o periódicamente, digamos una o tres veces por semana. Los hábitos periódicos a veces son más difíciles que los diarios.

Para mí es la actividad física, que todavía no logro incorporar, y la práctica de lettering, que sí puedo hacer periódicamente sin tener que registrar cuándo lo hago ni durante cuánto tiempo. Por lo menos una vez por semana tengo una sesión de lettering, es decir, escribo frase tras frase durante una hora o hasta dos, probando algunas técnicas, y diferentes materiales como marcador, lápiz y acuarela.

Entonces, haciendo un registro semanal o mensual, elegí dos hábitos máximo, pueden ser de diferente índole, uno relacionado con la salud y otro con las finanzas. Preferentemente no prohibitivos si no productivos. Registrálo, motiváte, insistíte en hacerlo, y una vez que consigas incorporarlos, le dejás de hacer el seguimiento.

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no asocies el hábito con recompensas contradictorias

Pff, esto es de una importancia clavísima. Un clásico es el desayuno con facturas después de una sesión especial en el gim, o el delivery volviendo de correr porque ya no nos queda tiempo de cocinar. No se trata de prohibir nada, si querés comer, dormir la siesta o jugar videojuegos obvio hacélo, pero porque tenés ganas, no como compensación o recompensa por haber cumplido con una parte menos satisfactoria, como si fuera un castigo.

Para mí es muy claro cuando después de un día muy difícil, desactivo todo y me tiro a dormir una siesta. No es que no la necesite, pero muchas veces hace que se me acumulen cosas que también tengo que hacer y me despierte más cansada y segura de que el día de mañana va a ser más difícil todavía, porque tengo las cosas de mañana y las que quedaron de hoy.

Intentá enfocarte en lo que está buenísimo del hábito en sí mismo. Anotálo justo después si hace falta. Siempre me siento saciada y liviana después de una buena y sabrosa ensalada, en cambio algunas veces me siento muy pesada y adormecida después de una comida riquísima. El buen humor al terminar de hacer actividad física, esa sensación de estar más fuerte y activo, o el alivio al responder o eliminar todos tus correos electrónicos. Registrá la satisfacción de tener las cosas resueltas, no las recompensas que, muchas veces, boicotean tus esfuerzos en vez de equilibrarte.

Bueno hasta acá. Me encanta este tema y este post me parece que resume unas cuantas de mis ideas y de mi experiencia. Si bien muchas veces me dicen que no pueden creer cómo tengo tiempo para todo, también sé que soy muy indisciplinada y desorganizada, no soy fan de la vida sana ni de la casa organizada, ni maniática de nada de eso. Todos los hábitos que conseguí no tienen nada de natural o innato para mí, los voy tratando de incorporar con mucho esfuerzo y por eso siempre busco maneras de crearlos y sostenerlos, y por eso tengo tan claro mediante qué procedimientos, que pueden servir a otros, se pueden lograr estos cambios.

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Finalmente, creo que cambiar un hábito es transformar hoy algo que quiero que sea diferente en mi vida del futuro, que es tomar la iniciativa con respecto a nuestros deseos y expectativas, y que son los primeros pasos para sacarnos de encima lo que no sirve y poner toda nuestra energía en proyectos grandes que nos hagan sentir más plenos y libres.

¿qué te parecieron estas técnicas para crear, mejorar y mantener hábitos?

¿cómo incorporás nuevos hábitos?

PD: Si te gustó el lettering de este post, el miércoles va a haber uno sobre cómo acuarelar todo con el pincel con depósito de agua. Para no perdértelo, podés seguir el blog para que te llegue un mail cada vez que se publica un post nuevo, o seguir a Té de Flor en Instagram y Facebook.

armá tu Junio conmigo

¡Hola a todes! ¿Qué tal va esa tarde tan dominga? Antes de empezar, tengo la pregunta del año. El otro día una profesora en la facu me dijo que la palabra “lindo” es un arcaísmo del Río de la Plata y que en España no se usa. Por favorrrr que no lo puedo creer, ¿algún bloglector de Té de Flor español me lo puede confirmar? Porque entonces deben sentir que escribo como una arcaica completa.

Bueno, ahora sí. Luego de una semana enloquecedora (el martes casi muero después de dar un examen, el miércoles dije geniaaaal día de cine, y después del jueves al viernes directamente no pude dormir y cuando sonó el despertador estaba en la cama esperando que venga el sueño), es increíble cómo el cuerpo se queja un montón cuando una está enloquecida. Dolores de cabeza, vértigo en el estómago, fastidio, enojos y lágrimas espontáneas. ¿Les pasa? ¿Qué hacen cuando les ataca el estrés, cuando no alcanza el tiempo para nada?

Yo, por lo pronto, me pongo a crear. Un poco de color, unas infusiones y marcadores ayudan. Hoy no me quejo y siento que fueron días fantásticos, aunque la verdad me costaron bastante.

Y por eso, hoy me levanté, armé lo mínimo para el día de mañana, tengo una actividad importante para coordinar y aunque tengo mucho que corregir, prefiero focalizar primero en lo primero). Y después me puse a armar el post del domingo, este en el que les cuento sobre mi mes de junio en el bullet journal. La idea de publicarlo unos días antes de que empiece el mes es para que les pueda servir de inspiración o para darles unas ideas si ustedes todavía ni se dieron cuenta que está terminando mayo, o no saben cómo arrancarlo.

Así que háganse un cafecito/tecito de flor, y ahí vamos.

qué usé

Elegí unos tonos muy invernales, inspirada por la washi tape celeste con florecitas violetas, y blancas, con racimitos azules. Me quedé con el azul, violeta y el lila. Aunque siempre prefiero tener por lo menos dos tonos que contrasten, probé y por ahora me gusta bastante el combo.

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La washi blanca con flores azules es de Washitapes Córdoba, si quieren ver todas las que tengo de ellos PORAHORAKEVISIO, hagan click acá.

La lila con rayas y la celeste de flores son de una librería amiga de Morón, mi ciudad natal y donde trabajo. La lila me salió CATORCE pesos, la otra unos cuarenta. Y la de brillitos me la regaló mi hermana pero se consiguen en set por bastante poca plata. Me gustan para recortarle circulitos y pegarlos como lunares.

En cuanto a los colores, para el lettering gruesito tengo el Azul de Prusia 508 de Ecoline, el Violeta Dioxacina (?) 398 de Winsor & Newton. Estos están buenos porque aunque la punta no es tan flexible como los Ecoline, tienen doble punta y en el otro extremo viene una fibra fina y dura, también acuarelable.

Además usé el Lilac 239, el Purple Violet 135 y el Phtalo Blue 110 de los Faber Castell Pitt Artist pen con la punta Brush. No los uso tanto para lettering como para detallecitos. Además de ser baratos y venir en un montón de colores, tienen tinta china así que traspasan menos que otros.

Para escribir uso como siempre, los Pitt artist pen negros en diferentes grosores de Faber Castell y mi pluma Lamy con cartucho negro. Y, como desde junio, el cuadernito de Isadora que está siendo muy rendidor porque tiene 192 hojas, que es un montón, más del doble que la mayoría. Si quieren ver todos los cuadernos que tengo y sus características, pueden ver este post.

cambios

Si quieren ver cómo fue mi mes de mayo, hagan click acá así van a ese post.

Hice una portada con tres espacios para lo más importante del mes, para tenerlo siempre presente.

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El registro mensual también es bastante distinto. En vez de tener los momentos del día, puse los aspectos de mi vida que ocupan mi tiempo y que necesito tener en cuenta de una mirada.

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Como en el registro mensual dejé un espacio para los títulos de los posts, armé una página simplemente para ver el progreso y en qué estado está cada uno. (El espacio de la cosecha del día quedó igual)

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El registro de hábitos tuve que volver a ponerlo horizontalmente porque no había espacio para escribir bien las categorías, y ya no recordaba qué representaba cada una. Como estoy teniendo unos meses complicados y me genero objetivos incumplibles, es probable que este sea el último registro de hábitos de este estilo. En julio voy a probar algo nuevo.

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Pronto voy a hablar sobre diferentes maneras de formar hábitos y ser constante, algunos tips que me sirven para hacerlo. Pero mientras tanto, si quieren ver diferentes variantes para registrar sus hábitos en sus bujos, les dejo este post de la semana pasada.

Finalmente, a fin del mes pasado comencé a armar el día así, sin anotar nada más que lo que tengo que hacer a la mañana y a la tarde. Aunque el espacio de la hoja no es la gran cosa, me resultó bastante útil y sencillo, ya que en el día a día no cuento con mucho tiempo para reflexionar sobre lo que tengo que hacer, con suerte intento hacerlo.

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Todavía no armé la primera semana porque recién comienza el domingo 4 y no puedo calcular el espacio que necesitaré, pero cuando lo haga la van encontrar en mis redes sociales. Los invito a seguirme en Facebook e Instagram donde siempre hay fotos, mucho lettering, algunas selfies con ojeras y a veces, mi gatito. P1000060

De paso les comparto las mismas preguntas que hice en unos grupos de Bullet Journal: ¿cómo hacen para armar su mes cuando comienza a mitad de semana? Lo hacen por adelantado, el mismo día, lo planifican unos días después de iniciado cuando tienen un rato libre, dejan espacio, ¿cómo es que le hacen? Quiero saberrrrr.

Les deseo la mejor de las semanas y gracias como siempre por tomar un tecito conmigo, hoy el de la merienda.

¿qué les parece mi junio?

¿cómo planifican/planificarán el suyo?

sommelier de cuadernos

un día después

¡Hola a todos! Atardeciendo este feriado patrio sombrío perfecto para comidas nacionales y calóricas, les dejo este post atrasado por un día. Les cuento que el martes tuve examen por lo que estuve a las corridas, y como me faltaban algunas fotos, tenía que esperar a estar con algunas horas de luz natural en mi casa, cosa que pasa con muy poca frecuencia. Igual, las fotos no son muy nítidas pero es de nuevo por la falta de luz. No importa porque siguen cumpliendo su función que es informarlos.

Pero tocó hoy, y les traigo un post que creo que va a ser muy útil sobre todo para los amantes de los cuadernos de Argentina. Ya sea para bullet journal, hacer tu planner, para escribir o simplemente porque es tu adicción personal, sana y que no hace mal a nadie (y que además obvio, dejás cuando querés, ¿no?)

Ya sabemos que en otros países se consigue más variedad de cosas de librería, a mejor precio y blablabla. Creo que este asunto puede saltearse hoy para ir a la realidad pura y dura: probé todos los cuadernos que encontré y que se consiguen en el país de forma legal que cumplieran algunos requisitos personales a la hora de bulletjournear.

El estilo de cuaderno que busco es lo más parecido a un tamaño A5 posible, no más grande y en lo posible nunca tan chico como A6, de encuadernación cosida y, preferentemente, de papel de puntos y tapa dura. Suma puntos si tiene esquinas redondeadas, elástico y cinta para señalar.

En este post excluyo los de encuadernación artesanal. No tengo ninguno pero pronto encargaré alguno para probar, ya tengo unos dealers en la mira.

En  cada caso les dejo algunas fotos, algunas tienen unas reglas para que se dimensionen, otras no, pero en todos los casos les dejo las medidas de papel utilizable, es decir no cuánto mide el cuaderno si no cuánto espacio de las hojas se puede utilizar, porque a veces la encuadernación se come un poco. También les describo las tapas, el tipo de papel y, si lo recuerdo o lo encuentro, el precio y dónde se consiguen.

Dejo también algunos links, que siempre se abren en otra página para que ustedes puedan seguir leyendo el blog tranquilos.

el primero de todos: Decorline

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  • Medidas: 13×21 cm.
  • Tapas: Blandas, lisas. Hay en este azul divino, un verde turquesa intenso que también está genial y donde alojé mi primer bujo, rojo y negro. También hay unos flúo con frases pero sólo vienen con hojas lisas.
  • Hojas: Este es rayado, también hay liso. Es de muy buena calidad, ahuesado pero casi blanco, y con esquinas redondeadas. Tiene 80 hojas.
  • Precio y dónde se consigue: $120. Yo lo compré en Teorema pero también lo vi el otro día en el Ateneo. También pueden consultar en la página web de Decorline.
  • Otros detalles: Encuadernación cosida, elástico.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Es una gran alternativa económica y fácil de conseguir, muy versátil y liviana. Además por sus tapas es bastante sobrio así que puede venir bien para el trabajo o para tomar apuntes de reuniones, aunque por la misma razón es muy personalizable. Es una buena opción para los más artísticos que no necesitan hojas punteadas o cuadriculadas para diseñar, o la versión rayada para quienes lo usen como diario.

la sorpresa, los de Isadora

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empiezo por el de Bonjour Mon Amour:

  • Medidas: 13×17,5 cm
  • Tapas: Duras y estampadas. Sólo vienen con este motivo y era una edición limitada por el día de los enamorados.
  • Hojas: Hojas de puntos, con esquinas lisas. No coinciden muy bien las líneas. El papel es ahuesado pero no amarillento, de buena calidad pero traspasan y se traslucen los marcadores más “mojados”, así como la pluma si se pasa dos veces por el mismo lugar. 192 hojas.
  • Otros detalles: La encuadernación es excelente, cosida y en cuadernillos, pero el cuaderno no se abre del todo, así que no se pueden usar las dos páginas juntas, es un poco difícil que quede abierto para sacar fotos y además medio centímetro de papel no se puede aprovechar.
  • Precio y dónde se consigue: En su momento salía $199 pero después estuvo mucho tiempo a $149 y si lo consiguen en las tiendas Isadora, lo van a encontrar a ese precio en la mesa de ofertas. En la página web de la marca no está.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Es el que estoy usando desde marzo y todavía me queda espacio para varios meses así que obviamente me gusta. Una cosa genial es la cantidad de hojas que tiene, lo cual con lo lindo que es hace un buen equilibrio con su precio. Tiene un papel aceptable para escribir y diseñar todos los días, obvio cuando uso marcadores Ecoline nuevos, que largan mucha tinta, se recontra traspasa. También se ve bastante a trasluz cuando saco fotos (me gusta que las yankis dicen “ghosting” y yo tengo muchas ganas de decirle “fantasmeo”). Las tapas además, son divinas, aunque me hubiera gustado tener variedad para elegir. Tampoco me gusta que haya sido edición limitada y que -todavía- no hayan hecho una nueva alternativa con otro motivo. Si fuera un poco más grande (además de tener elástico), sería ideal.

ahora el de tapas holo

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  • Medidas: 14×19,5 cm.
  • Tapas: De cartón blandito forrado con cuero sintético holográfico. Estaba este, que es más rosadito y uno más blanco, que usé en enero y febrero, lo pueden ver en este post y en algunos más.
  • Hojas: De puntos, ahuesado pero más clarito que el otro de Isadora. Parece un poquito más gruesito y liso, también terminó siendo de mejor calidad, porque absorbe menos la tinta, por lo tanto traspasa menos. Las líneas no encajan perfecto pero está ok. Las esquinas son rectas. Tiene 112 hojas.
  • Otros detalles: Elástico plateado -divino-, buena encuadernación cosida, se puede abrir por completo y aunque se ven los hilos, se pueden usar las dos hojas completas.
  • Precio y dónde se consigue: El primero me salió $169 pero después pensando que nunca más conseguiría algo así, me quise comprar otro y lo conseguí a $99. Lo tengo de stock por si me quedo sin, o para usar como diario de viaje porque es re veraniego.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Ya no se consigue y la marca no volvió a hacer algo así. El del día de los enamorados (este que está arriba) salió después, pero es bastante distinto, más chiquito y tapa dura, sin elástico. Para mí es genial para cualquiera que empieza o que no quiere gastar mucho, es el promedio. Un tamaño perfecto, buen papel, precio ideal, sobre todo cuando estaba $99, y es muy lindo. Lo único que la cuerina se hace medio pelota o se ensucia si lo llevás en la mochila, y ojalá tuviera hojas redondeadas. La otra contra es que igual no se consigue más.

 

los cool, los de Monoblock

Empiezo por el de Macanudo

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A este lo tengo cerrado porque es de mi novio y todavía no lo usó.

  • Medidas: 15×21 cm, pero como no lo abrí no sé si se puede aprovechar toda la hoja.
  • Tapas: Blandas, estampadas con diseños de Macanudo. Hay muchos diseños de diferentes dibujantes y también hay versiones anilladas. No hay opciones lisas.
  • Hojas: Rayadas, blancas con dibujitos de Liniers y un renglón menos en las impares. También hay de hojas lisas. 80 hojas.
  • Precio y dónde se consigue: Sale $245, se consigue en todos los locales que tengan Monoblock, pueden averiguar en su página, tienen envío.
  • Otros detalles: Elástico, también trae una regla siguiendo el diseño. Ojalá la reglita fuera como la de las agendas, magnética. La marca tiene señaladores magnéticos pero no reglas magnéticas, así que bueno, todo no se puede.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Lo mejor es que es el perfecto tamaño A5, que el papel es muy bueno y blanco y tiene esquinas redondeadas. La variedad de diseños, todos muy lindos y el elástico también suman. Lo malo, para mí, es que no tienen versión cuadriculada ni de puntos, y además no tienen variantes con tapas más minimalistas o tapas duras. Otra contra es el precio. Si, como yo, usan varios al año, es de los más caros de este post.

ahora vamos con los pocket:

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  • Medidas: 12×17 cm. Se abren a pleno y de hecho es parte de sus características publicadas, así que se puede aprovechar toda la medida. No es A6, que sería 10×15, son más grandes.
  • Tapas: Blandas, estampadas. Hay algunos diseños por ahora, yo tengo el de unicornios de Vik Arrieta y el del Principito de Lucas Lasnier. Son dos dibujantes que suelen trabajar con la marca así que es de esperar que pronto se amplíen los diseños si el producto tiene éxito.
  • Hojas: De puntos, blancas, de esquinas redondeadas. Casi perfectas. Acá abajo les dejo mi prueba de traspaso de tinta con marcadores Ecoline, Winsor&Newton, Faber Castell y mi pluma Lamy. La segunda foto es el anverso de la página toda dibujada, como ven sólo traspasó un poquito el marcador turquesa, que además de ser nuevo lo dejé apoyado en la hoja para poder hacer las gotitas.
  • Sí se arrugan un poquito, porque es una hoja muy lisita, satinada, que no absorbe, por eso hay que dejar secar bien (ojo los zurdos como la que suscribe). Es de esperarse que tenga muy poco traspaso, pero por lo fino de las hojas, sí se ven las líneas más oscuras a trasluz y la tinta más intensa las moja un poquito, dejándolas arrugaditas. Las líneas coinciden perfecto y los puntos están siempre en el mismo lugar. Ese cuidado es típico de hacedores de cuadernos. 96 hojas.

 

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  • Otros detalles: Elástico, reglita, algunas hojas con diseño del artista (tengo sólo el de Vik Arrieta abierto). Otra cosa genial de estos cuadernos es que siempre el anverso de las tapas está estampado también.
  • Precio y dónde se consigue: $245, yo diría que tendrían que ser un poquito más baratos que los A5 porque son bastante más chiquitos, aunque es verdad que compensan con más cantidad de hojas.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: No tengo nada que decir, me encantan. Lo único que son un poco caros para mí, al ritmo que yo bulletjourneo, pero por ejemplo es un regalo divino. Sólo espero que los hagan también en tamaño A5 y que haya más diseños. Sé que no es la característica de Monoblock, que trabaja con artistas, pero me gustaría que haya algunos lisos. Les dejo el link.

el más pro, el de Brugge

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  • Medidas: 12,5 x 20,5 cm
  • Tapas: Duras, forradas en cuerina, lisas, con la marca grabada chiquita atrás. Hay varios colores.
  • Hojas: Cuadriculadas, de papel ahuesado bastante amarillento de buena calidad. También hay rayadas y lisas y hay una versión con menos hojas de mayor gramaje, de tipo artística. Yo pensaba que no había cuadriculadas y de hecho en su página no aparece la opción, pero el otro día en el Ateneo que hay un montón de variedad, las conseguí. Las esquinas son redondeadas.
  • Les dejo la foto con la prueba de tinta. No saqué foto al anverso de la hoja pero sólo hay un poquito de absorción con los marcadores más mojados y oscuros, que se nota de este lado y apenitas en el lado de atrás, como algunas gotitas. Las líneas están bien alineadas pero no exactamente cortadas todas iguales. Casi imperceptible esto que marco. 96 hojas.

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  • Otros detalles: Tiene elástico, señalador, sobre expandible en la parte de atrás. La encuadernación es genial y se abre del todo.
  • Precio y dónde se consigue: Yo la compré en el Ateneo a $260 pesos. En el Grand Splendid había un montón de variedad, pero hay en otras librerías y cualquier cosa pueden averiguar en la página. Ahorré un 10% con la tarjeta con la que pagué.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Es un producto hermoso. Sobrio, elegante y versátil. Lo comparé, sin poder abrirlas con las Moleskine que acaba de llegar a la Argentina. Son extremadamente parecidas, excepto que las Moleskine son apenitas más grandes y salen el doble. También tienen opciones de tapa blanda, pero al mismo precio que la tapa dura, a $514. Para mí, es una locura y no tiene relación con los precios internacionales o cuánto saldría traerla en un viaje o incluso por bookdepository. Sólo consideraría la alternativa si trajeran las hojas punteadas, cosa que por ahora no pasó. En este sentido, gana claramente la Brugge.
  • No es fácil conseguir la Brugge cuadriculada, y además las líneas son muy fuertes y gruesas para mi gusto. No se compara con la libertad de las hojas de puntos. En este sentido, las de Monoblock ganan, además el papel es mejor para crear, más blanquito y más liso. Este es un cuaderno para tomar notas, para reuniones, o para un bujo re minimalista. Pero por todo lo demás, tiene todo lo que quiero. Un cuaderno de tapa divina liso, tapa dura, elástico, señalador y con el tamaño ideal.

una alternativa económica

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  • Medidas: 13,5 x 20,5 cm.
  • Tapas: Duras, forradas de tela con puntitos y flores.
  • Hojas: Rayadas con líneas muy gruesas, finitas, muy amarillas, un poco rasposas. Se translucen como locas, como se ve en la foto. Tienen una impresión en los bordes que se ve cuando está cerrada. No sé cuántas, claramente no lo indica
  • Otros detalles: Señalador y elástico.
  • Precio y dónde se consigue: Se consigue a unos $80 en los negocios ex todo por dos pesos chinos y claro, en el barrio chino.
  • Lo bueno, lo no tan bueno: Es baratísima, más que otras. No sirve mucho para escribir ni para usar colores pero es re linda para sacarle fotos cerrada. También puede servir para los más chicos que quieren empezar a jugar con el bujo. Ojo que hay gente que arma kits carísimos con estos productos que ellos no fabrican, que no son difíciles de conseguir acá por muy poca plata y que no son de la mejor calidad, además de no ser ideales para el journaling o el scrapbooking.

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Esta foto es muy mala pero la dejo porque quizá les sirva, igual que la que encabeza el post, para tener una referencia de las diferencias de tamaños, y para ver el bardo de mi escritorio.

De paso quiero aclarar que estos cuadernos los voy comprando con motivaciones informativas, porque ando detrás del perfecto pero que no los compré ahora para este post, y que además los voy a ir usando todos -ya tengo pensado sus destinos- o regalarlos cuando surja el momento a los que están sin tocar.

¿qué cuadernos usan para bulletjournear?

¿son un poquito adictos también a las libretas?

Si les gustó este post, no se olviden que pueden seguir el blog para que les llegue un mail cada vez que hay uno nuevo (en la esquinita inferior derecha está el botón), y que también pueden seguirme en Instagram y en la página de Facebook donde siempre subo fotos y cosas más cortitas y variadas, por ejemplo fotos de chai latte, frases con letras bonitas sacadas con mala luz, y mi bujo diario.

cómo darle un upgrade a tu bujo

Hola a todes, ¿qué tal va este domingo fiacoso? En Buenos Aires es un típico día de otoño que empezó muy nublado y casi lluvioso, y de a poco va mostrando otra cara. Activá la cafetera y contáme cómo está el clima por tu ciudad.

Hoy te dejo un post sobre Bullet Journal. Si no sabés de qué se trata, te invito, como siempre, que visites la página oficial del método. También podés visitar algunos de los varios posts que escribí sobre el tema acá en el blog. Si hacés click acá, vas a la sección completa.

La idea del post de hoy es contarte algunas ideas para hacer de tu blog uno más bonito, especial y personal. Ya sabés que el método es de organización, así que no necesitás nada de esto. Pero también es un método analógico, así que nos ayuda a pensar sobre cómo nuestras creaciones nos reflejan. Te lo dejo con fotos de mi propio bujo, pero hay miles de bulletjournalers que lo hacen más lindo que yo, así que hay un mundo entero de ideas por ahí, en Instagram, Pinterest, Tumblr, blogs, canales de YouTube.

buscá inspiración

Si elegiste el método bullet journal para planificar tu vida, sabrás que es un sistema analógico. Pero quizá no sepas que hay una comunidad enorme, dinámica y vibrante, de bulletjournalers a lo largo del planeta.

Te recomiendo que te metas en el hashtag #bulletjournal de Instagram y luego vayas navegando por los hashtags relacionados. Vas a encontrarte con todo tipo de libretas, cuadernos y diseños con estructuras de planificación diferentes a las que, probablemente, se te podrían haber ocurrido hasta ahora.

Además, diferentes formas de organizar información, múltiples ítems para trackear, y tipos de letras, colores, maneras de trazar las líneas y dividir los espacios, cositas para pegar en tu libreta y sumarle texturas. Es como una locura de ideas que te motivan a crear.

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y después olvidate de todo

Para hacer tu bujo, hay que hacer un bujo. Dejá de lado todo lo que viste y hacé con lo que tenés, con lo que te sale y con lo que te gusta. De ninguna manera empieces a bulletjournear comprando cosas, y mucho menos pospongas tu inmersión en el mundo de la planificación analógica hasta después de tener “todo lo necesario”.

Así que a la hora de empezar tu bujo, dejá de lado todas las fotos e imágenes que dan vueltas por ahí, y te sugiero que al principio no copies nada, excepto quizá, el esquema propuesto en la página del método original, ideado por Ryder Carroll.

Te dejo algunos posts que te pueden ayudar en este momento:

evaluáte a fin de mes y probá nuevos diseños

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Después de un mes de básicos, revisá qué te funcionó y qué no de tu esquema mensual, tus registros diarios, tus colecciones. Si fuiste constante o no y por qué, si necesitás programar la semana en algún día tranquilo o si preferís hacerlo cada día.

Si empezaste poniéndole todo tipo de colores y cositas y los últimos días escribiste en lápiz rosa sin sacarle punta para no olvidarte de algo a último momento. En este momento crítico yo te sugiero que tu cuaderno sea llevable, y que lo lleves a todos lados. Pero eso es gusto personal, hay quienes no les gusta esto y sólo lo usan estando en casa.

Cuando termines tu mes, anotá que sirvió, que no, que querés sacar y qué querés agregar. A partir de ahí, podés hacer unos esquemas en escala y en lápiz con nuevas estructuras.

A mí, aún cuando me funcionan los de un mes, al siguiente pruebo otros, para ir conociendo y conociéndome qué me va mejor. Además, no hay nada definitivo. Lo que te sirve con un cuaderno, con otro no. Y lo que te sirve en un mes lleno de exámenes es distinto a la quincena en la que estés de viaje.

invertí en buenas lapiceras

No importa cuánto presupuesto puedas asignar a cositas de librería, siempre hay alternativas más económicas. Pero una buena lapicera o pluma de tinta negra, o rotuladores para dibujo técnico, van a cambiar tu forma de disfrutar el momento de diseñar tu bullet journal y programar tu vida de los próximos días.

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animáte al color… o a la monocromía

Si no sabés por dónde empezar con el color, elegí tu color favorito y su complementario. Para el rojo o el fucsia, verdes claros, verde manzana, aqua. Para el violeta, el amarillo. Para el azul, el naranja. En diferentes tonalidades y con diferentes combinaciones, estos dúos nunca van a fallar. Después, animáte a experimentar.

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Sí, en cambio, usás el color salvajemente y ver tu bujo te resulta cansador y desprolijo, experimentá con un período de monocromía usando sólo algunos marcadores y plumas negros, o incluso incluyendo otro tono neutro como gris, plateado o dorado.

hacé colecciones vistosas

Bueno, esto yo no lo hago pero es una opción. Si hacés un tracker sobre el cuidado de tus mascotas, lo podés rodear de huellitas, si en cambio tenés una lista para películas pendientes, podés hacer un rollo de film para proyección y allí escribir los títulos, si es tu lista de libros leídos, una biblioteca que vas pintando.

La idea es que con las colecciones puedas desquitar tu costado artístico ya que en el día a día no hay tanto tiempo para eso. Puede funcionarte como no, pero aquí tenés otra opción.

probá con el lettering

Yo creo que un método analógico como el bullet journal nos permite explorar otras habilidades y prácticas artísticas. Encuadernar tu propio bujo, hacer collage, e incluso reflexionar sobre cómo escribimos, cómo hacemos nuestra letra.

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En mi caso, soy zurda y no tengo buena letra. Por eso me atrajo desde el principio y me pareció un gran desafío hacer letras bonitas. Fui experimentando con distintos materiales y sé que de a poco voy mejorando.

Es una actividad que requiere concentración y práctica, por eso te ayuda a sacar un poco la cabeza de las incomodidades del día a día y disfrutar una experiencia distinta. Acá en el blog hay muchos posts mostrando cómo hago lettering, pueden ir dirrectamente a la sección, pero sobre todo pueden ver uno de los primeros, que habla de cómo empezar a practicarlo, acá.

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usá washitapes

Bueno, no es que usarlas o no va a afectar en nada tu capacidad de bullet journear, pero tener una o dos washis de colores que te gusten puede ser muy útil. Para tapar si te mandaste cualquiera, para hacer divisiones, para señalar una página, para dar un toque de color y hasta para pegar una tarjeta de regalo en un paquete que hiciste a último momento.

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Se pueden conseguir en librerías, en el barrio chino, en locales chinos en otros lugares de la ciudad y también hay quienes las traen de otros países y tiene diseños en general más especiales. Yo compré en todos los anteriores y también hice alguna vez un pedido a Washitapes Córdoba que tiene una variedad demencial. Pueden ver mi colección y mi último post acá.

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¿sabés dibujar?

En realidad, tu bujo puede reflejar todo lo que sos, así que si sabés dibujar y disfrutás hacerlo, podés agregar pequeños diseños relacionados con el contenido de la página, con el espíritu del mes en curso o dibujitos sencillos para decorar como flores o patrones abstractos.

También podés practicar diferentes tipos de líneas para hacer separadores o recuadros para escribir dentro los días de la semana o el nombre del mes.

¿te encanta la fotografía? agregá tus fotos

En realidad, podés pegar todo tipo de papeles que evoquen recuerdos. Entradas del cine, del teatro o recitales, pasajes o servilletas de un bar donde sucedió algo especial. También papeles con textura o pequeñas figuritas. Sin embargo, considero una idea genial poder imprimir tus fotografías, ya sean artísticas o afectivas para poder darle un toque muy personal y único a tu bullet journal.

Aunque sólo elijas una por semana, o por mes, le van a dar un toque muy especial y convertirlo en un verdadero diario. Si tenés de esas cámaras que imprimen fotos tipo Polaroid, por supuesto va a ser mágico, pero podés mandar a imprimir tus fotos clásicas con este formato en muchos lugares, o hacerlo vos mismo en casa.

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Finalmente, todas las ideas suman. Lo importante es que tu agenda artesanal, planificador, diario, cuaderno de arte, te identifique. No tenés que rendirles cuentas a nadie. Probá todo y fabricá tu estilo personal con los elementos que vayas encontrando por todos lados o que imagines. Muchas veces, quizá la mayoría, menos es más, y la belleza está en lo simple. Tu mejor versión es aquella que se parece cada vez más a vos y menos a todos los demás.

Podés ver mi bullet journal, mis creaciones, lecturas y paseos en mi Instagram y página de Facebook, ahí siempre te cuento cuando actualizo el blog y también podés seguirlo para que te llegue un mail cada vez que hay un post, que es los miércoles, viernes y domingos.

Y si tenés ganas, también podés compartirme dónde puedo encontrar tus creaciones y otras cuentas de Instagram, blogs o canales de Youtube que te gusten para que yo también las conozca.

Después de varios cafés compartidos, te dejo un abracito y te deseo la mejor de las semanas.

¿cuáles de estas propuestas usás para tu bullet journal?

¿dónde encontrás inspiración para crear?

Registro de hábitos

¡Hola a todos! ¿Qué tal va ese domingo? Ahora sí somos invierno y la frescura nos habita contundentemente. De modo que las camperas-bolsa de dormir y las bufandas-frazada-Lenny Kravitzescas están por todos lados.

Hoy domingo hay post sobre bullet journal y va a ser cortito así que vamos allá. Quería hablarles sobre registro de hábitos porque es una de las colecciones más populares y más útiles de toda la movida bujoer.

(Si recién llegás y no tenés ni idea de qué estamos hablando, te invito a que visites la página oficial de Bullet Journal  y también si querés el primer post sobre bullet journal de mi blog, con explicaciónes detalladas y densísimas para newbies)

Habit tracker mensual

La forma más fácil de registrar la realización de una acción que necesita ser repetida todos los días o periódicamente es un habit tracker de cuadrícula.

Seguramente lo vieron por todos lados. Es una planilla en la que se cruzan los hábitos y los días. Cuando hacemos lo que tenemos que hacer, pintamos o rellenamos el cuadradito correspondiente.

Acá les dejo algunas fotos de los míos, que siempre son MUY parecidos. Siempre hay algunos días del mes donde no completo nada. No es que no haga las cosas, simplemente no llego a registrarlas. Lo cual debería ser un hábito, pero…

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De todos modos este recurso me sirvió mucho para concientizar la práctica de algunos hábitos, reforzar los que más me costaban y plantearme objetivos concretos y de realización medible. A algunos hábitos como por ejemplo, realizar mi rutina de piel a la mañana y a la noche, o desayunar, ya no los tengo que marcar porque están incorporados a mi vida y no hay un solo día que no los haga.

Lo bueno de este tipo de estructuras es que no sólo sirve para tener la satisfactoria sensación de hacer marcas cuando logramos que las cosas pasen, si no que además podemos evaluar a simple vista nuestro progreso a lo largo del mes.

Una buena idea que saqué de Kara de Boho berry es que al inicio del mes se pueden marcar los recuadros en los hábitos que hacemos tres veces por semana, o una, para que no tener esa sensación de “lo tengo que llenar de todos modos”. Pueden verlo acá en su instagram.

Trackers semanales

Hay gente que prefiere pequeños trackers semanales en el primer día de la semana o en su vista semanal. Se pueden elegir cuatro o cinco hábitos importantes y hacer un cuadrito chiquito y fácil de completar. Yo no lo hago pero les dejo de la idea y si quieren verla en acción, la pueden ver en el bujo de Inés de The flower journal.

Hábitos durante el día

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Hay un hábito que registro durante el día ya que la única manera de cumplirlo es hacerlo varias veces, y es la ingesta de agua. Lo que hago es una pequeña tabletita con el clima, el horario en el que me levanto y me duermo, y ocho cuadritos, uno para cada vaso de agua.

En esta foto no se ven los últimos por la forma del cuaderno, pero en realidad es una estructura muy sencilla que se puede replicar si por ejemplo tenemos que tomar un medicamento repetidas veces al día.

Progresos a largo plazo

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Este es un post sobre hábitos así que vamos a hablar más que nada de la página del deporte. Esta es una manera muy útil de registrar un hábito que queremos ver evolucionando a lo largo del año.

Simplemente se hace un calendario anual y se pinta cuando hacemos lo que estamos registrando. La idea la saqué de Kim de @tinyrayofsunshine, quien en su cuenta y blog tiene muchas más ideas de registros de hábitos para que vean.

Es simple de hacer, se puede ver bien la evolución, y se puede utilizar un código de colores. El único problema de esto es que si, como yo, completás un cuaderno cada dos o tres meses, vas a tener que migrar estas colecciones durante el año cada vez que lo hagas. También se pueden recortar y pegar, pero no queda tan lindo.

Hay quienes por esta razón tienen una libreta para colecciones, sobre todo las de largo plazo, y otro para la planificación diaria pero ese no es mi estilo, me gusta mucho el tema del cuaderno maestro.

Trackear todo

En realidad se pueden hacer trackers de todo tipo. Los que son más artísticos suelen darles un diseño relacionado con lo que están registrando. Por ejemplo el dibujo de una biblioteca para los libros, dibujos de comida para cocinar o de balanzas para el descenso de peso. Se puede trackear el progreso, como me gusta a mí, pero también los logros parciales. Esto es muy útil y motivador.

Les muestro un tracker que había hecho en verano para prepararme para ir dando los pasos previos para un trote constante hasta llegar a la media hora sostenida. En ese momento lo cumplí y además salía a caminar un montón, pero después no seguí con el trote, empecé el gimnasio y desde que me mudé no encontré en la zona. Fin del relato.

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Registrar hábitos sirve no sólo para lograr sacarnos la fiaca de hacer las cosas que tenemos que hacer y encontrar cuáles nos cuesta más, también puede servirnos para motivarnos a dejar un vicio o mal hábito que decidimos que no va más con nuestras vidas de hoy. Esas prácticas tienen historia, así que para dejar de hacerlas, tenemos que hacer algo distinto y reprogramarnos.

Bueno, espero que este post les sea útil, les dé ideas y los anime a utilizar este método sencillo y práctico para lograr que los cambios que queremos ver en nuestra vida empiecen hoy. Para mí, afianzar hábitos es hacer un futuro distinto (porque las cosas más importantes también son las más cotidianas), un paso a la vez.

¿Qué les parecen estas ideas?

¿Usan los registros de hábitos?

Claves para tomar apuntes

Usando los códigos del bullet journal

Este año volví a cursar varias materias en el profesorado, y esta experiencia sumada a la experiencia de vida, o sea, vejez y pérdida de frescura (es decir, agilidad mental) me enseñó varias cosas:

  • que seis horas de sueño diarias no alcanzan;
  • que por esa razón puedo tener un marcador en la mano y al siguiente momento desconocer totalmente dónde está;
  • que cuando falla la memoria es fundamental tomar apuntes;
  • que cuando tomaba apuntes, estaba usando las claves que uso en mi bujo.

Por eso, decidí compartirles este post. La  verdad es que no muestra ningún descubrimiento, sólo habla de una aplicación distinta, instintiva, que hago de un aspecto del bullet journal. Aquí no hay registros mensuales ni migraciones (todavía). El centro de este seudo bujo no son las tareas si no las notas. Les voy contando por partes:

El índice

Dejando como dejo siempre una página en blanco al inicio de cada cuaderno, me pareció buena idea anotar todas las fechas en que debería haber clase, a su lado la página en que encuentro esa clase, y el tema. O si falté, o si faltó el profesor.

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Esto es re bullet journal, no lo había hecho nunca y no puedo creer que no se me haya ocurrido. Esta planilla se puede complejizar o modificar pero creo que es una herramienta muy útil y úsenla ya.

Rapid log

Jamás diría que puedo darles tips para tomar apuntes o notas de clase. No soy muy buena sintetizando y como nunca me costó aprender ni recordar, no tengo sistemas sofisticados.

Tampoco tengo formatos estables de anotación, mis páginas suelen variar mucho unas de otras, y soy bastante desprolija. A veces uso muchos colores y otras, una lapicera negra que anda mal.

Pero sí es verdad que la mayoría de las veces mis apuntes están compuestos de conceptos y frases cortas que uno con flechas. La jerarquía no siempre está clara porque voy escribiendo durante la explicación, y eso no siempre da tiempo para organizar el contenido como corresponde, pero sí hay algo que está siempre presente: rapid log, o anotación rápida –y breve-. Nada de frases largas, a menos que sean textuales; selección de palabras centrales para registrar lo esencial.

Siento que cada área del conocimiento tiene su forma de ser enseñada y por eso aprendida, y por lo mismo anotada. No osaría decirles cómo conviene tomar apuntes. De hecho mis apuntes de literatura francesa son necesariamente diferentes de los de semiología. Sólo busquen su método, síganlo con constancia y mejórenlo antes de quedarse dormidos sobre el pupitre –sí, somos muchos los cansados-.

Las claves

Y acá está mi descubrimiento favorito. Usar las claves de mi bujo para tomar apuntes. Yo esto lo hago hace mucho, de otra manera, y sé que hay mucha gente allá afuera que lo hace mucho mejor. Un color para los conceptos, otro para los procedimientos. Un signo para los personajes, otro para las fechas. Pero aquí se trata de usar exactamente los del bullet journal no tanto para clasificar el contenido si no el tipo de anotación.

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La más importante es la nota, que represento con un guión. Va una cada vez que hay una definición o inicio de tema importante. Si resulta que la anotación fue clave, le agrego un asterisco, que indica prioridad.

Si es algo que me llamó la atención particularmente, el signo de admiración (!), y si es algo que quiero seguir explorando o investigando, o un texto o película sugerido que no es obligatorio pero me gustaría conseguir. Al inicio de mi carrera había muchísimo de esto, y yo lo ponía en los márgenes. Por supuesto, mis márgenes solían estar llenos y mis hojas no tanto.

Además, suelo usar dos colores en cada materia. Uno más claro y otro más oscuro. El oscuro lo uso para recuadros y flechas, y el claro para resaltar cosas que me parecieron particularmente importantes.

En cuanto a las tareas, suele haber. Así que uso el clásico punto. Lo mismo va para los eventos, supongamos la invitación a alguna actividad particular o la no tan optativa definición de la fecha de examen.

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Estos últimos al llegar a casa y armar mi día, los traslado a mi bujo de planificación diaria. Así mis cuadernos de clase son una sucursal de mi bujo, sirven para guardar un montón de información que no entraría en mi bullet journal de todos los días (si fuera así gastaría uno por semana), pero interactúan con él de manera fluida.

Todavía no me tocó ponerme a estudiar para un examen desde que conozco el bullet journal, por ahora estoy muy organizada y al día con mis lecturas, y BASTANTE cumplidora con mis clases. Ojalá que me sirva, que me vaya bien y que esta parte del camino sea disfrutable y productiva. Les deseo lo mismo a todos los estudiantes o aprendedores crónicos que están del otro lado. Nunca nos rindamos, nunca dejemos de aprender.

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¿Qué les parece esta aplicación del bullet journal?

¿Cómo estudian ustedes?