lecturas feministas

mi recorrido por algunos libros sobre la igualdad de género

TIEMPO DE LECTURA: 15 A 25 MINUTOS

¡Hola gente! ¿Cómo andan? ¿Qué tal les va el primer viernes primaveral del año? Yo estoy tomando un café con leche con medialunas aunque desearía un trago en un coco junto a una playa.

Hoy vamos a hablar de algunas lecturas que me estuvieron atravesando estos meses, a algunas de ellas las leí este mes y las otras fueron marcando el sentido de este recorrido que quise profundizar este año -de hecho, es uno de los objetivos que me planteé a fin del 2016-, que es el de darle argumentos a mis ideas, y de leer más, pero sobre todo leer más no-ficción, para entrenar mis ideas y discusiones, y aprender cosas nuevas.

Antes de seguir, les voy a dejar acá los cinco títulos, por si quieren anotarlos o copiarlos, o por si no van a seguir leyendo, se quedan con el dato:

  • Chimananda Ngozi Adichie, Todos deberíamos ser feministas
  • Chimananda Ngozi Adichie, Querida Ijeawele: Cómo educar en el feminismo
  • Jessica Bennett, Feminist fight club
  • Mercedes D’alessandro, Economía feminista
  • Virgine Despentes, Teoría King Kong

P1010173

Es verdad que al haber retomado mis estudios con toda intensidad tengo mucho para leer dentro de lo obligatorio, que también disfruto, pero para alguien que gusta mucho de la lectura, me parece muy importante seguir ejercitando la lectura por placer e iniciativa propia. Lo cual no quita que muchas veces lea lápiz en mano para tomar notas, marcar, subrayar, les saque fotos a las páginas con mi celular o subraye y haga notas en mi kindle.

De hecho, voy a hablar de cinco libros hoy. Sobre uno de ellos ya hice un post, que les voy a compartir cuando hable de él, y los otros dos los tengo en papel. El orden en que les hable de ellos será casi desde los últimos que leí al primero, ya que es el orden en el que yo sugeriría que hagan la lectura si no saben por dónde empezar. Creo que es un buen ejercicio empezar a cuestionarse lo que nos pasa y lo que vivimos, pero para ponerle palabras a eso, no solamente es necesario leer, compartir lecturas y hablar mucho, sino también abordar la amplitud del movimiento feminista.

P1010167

Sí, para empezar yo creo, como Chimananda en la cuarta sugerencia del segundo libro que recomiendo acá, que el único feminismo peligroso es el feminismo light. No creo que haya un extremismo feminista. Puede que desacuerde con algunas expresiones y formas de difundir el feminismo, pero eso se puede discutir para adentro. Sin embargo, lo más peligroso es la vanalización del movimiento. El feminismo puede no gustarte, pero no puede darte igual. Entonces a mí me parece importante conocer y generar contrapuntos entre diferentes miradas de personas con distintas experiencias, culturas y formas de enfrentar las desigualdades que ven y viven.

En este recorrido me encontré con contenidos muy amables y diplomáticos, en la línea de la fundamental charla He for She de Emma Watson en las Naciones Unidas, y con otras posturas tan agresivas que resultan difíciles de digerir, pero también me resultaron fascinantes e importantes para dejarme pensando y elaborar y enriquecer mi pensamiento y mis debates.

Creo que es mejor empezar por lo más simple, como todo en la vida. Creo que esas ideas tienen potencia de cuestionamiento y que nos sirven, sobre todo, para educar a nuestros interlocutores sin ir, desde el principio, al choque donde todos gritamos y nadie se escucha. Porque es muy fácil conversar con el que piensa como vos, el desafío es intercambiar con el de la opinión distinta. Y mucho más difícil es discutir con el que está de tu lado pero no ve el error o la incoherencia en una forma particular de poner en práctica esa línea de pensamiento. Hay textos que ayudan mucho a eso, a ordenar ideas básicas, a ponerle palabras a intuiciones. A estructurar ideas para poder batallar con ellas. Por ahí vamos a empezar.

Ah, les quiero contar cómo va a estar armado este post. Para cada texto, voy a hacer un muy breve comentario y luego algunas de las citas textuales que marqué al leerlo, porque me parecieron geniales, porque me sentí identificada o por lo que sea. Son para hacer pasacalles o señaladores.

Chimananda Ngozi Adichie

Todos deberíamos ser feministas

Chimananda es una una escritora nigeriana y este librito es la transcripción de una charla TEDx que ella dio en 2012. Es un texto corto, que se lee en menos de una hora, y que por eso yo decidí comprar por Amazon para mi Kindle. Me salió 5 dólares, bastante menos que el libro en papel y no ocupa espacio ni contamina el planeta. Además, se envía automáticamente al Kindle, lo pagué online y lo leí enseguida. Además, viene en un tipo y tamaño de letra que hace la experiencia de lectura súper ágil y agradable, con su portada y la posibilidad de ver las frases que mucha gente subrayó. Este mismo procedimiento lo realicé para el próximo libro del que voy a hablar, de la misma autora. Lo leí en español, acá les dejo el link por si lo quieren comprar.

P1010165

Creo que este es un buen librito para, además de leer, regalar a un o una adolescente, a un novio medio duro para empezar el diálogo, a una mamá que sigue diciendo que “ella no es machista ni feminista” como si fueran lo mismo.

Frases para tatuarse:

La población femenina del mundo es ligeramente mayor -un 52 por ciento de la población mundial son mujeres-, y sin embargo la mayoría de los cargos de poder y prestigio están ocupados por hombres. La difunta premio Nobel keniana Wangari Maathai lo explicó muy bien y de forma muy concisa diciendo que, cuanto más arriba llegas, menos mujeres hay.

De forma que, en un sentido literal, los hombres gobiernan el mundo. Esto tenía sentido hace mil años. Por entonces los seres humanos vivían en un mundo en el que el atributo más importante para la supervivencia era la fuerza física. (…) Y los hombres, por lo general, son más fuertes físicamente. (Por supuesto, hay muchas excepciones.) Hoy en día vivimos en un mundo radicalmente distinto. La persona más cualificada para ser líder ya no es la persona con más fuerza física. Es la más inteligente, la que tiene más conocimientos, la más creativa o la más innovadora. Y para estos atributos no hay hormonas. (…) Hemos evolucionado, En cambio, nuestras ideas sobre el género no han evolucionado mucho.

(sobre un artículo sobre que le dijeron que era “muy rabioso”)

Claro que era rabioso. La situación actual en materia de género es muy injusta. Estoy rabiosa. Todos tendríamos que estar rabiosos. La rabia tiene una larga historia de propiciar cambios positivos. Y además de rabia, también tengo esperanza, porque creo firmememente en la capacidad de los seres humanos para reformularse a sí mismos para mejor. (…) La rabia es particularmente indeseable en una mujer. Si eres mujere, no tienes que expresar rabia, porque resulta amenazador.

Lo que me llamó la atención -de ella y de otras muchas amigas estadounidenses que tengo- es lo mucho que se esfuerzan por caer bien. Parece que han sido criadas para pensar que es muy importante gustar a los demás y que ese rasgo de gustar implica algo muy concreto. Y ese algo concreto excluye el hecho de mostrar rabia, ser agresiva o manifestar tu desacuerdo en voz demasiado alta.

Pasamos demasiado tiempo diciéndoles a las niñas que no pueden ser rabiosas ni agresivas ni duras, lo cual ya es malo de por sí, pero es que luego nos damos la vuelta y nos dedicamos a elogiar y justificar a los hombres por las mismas razones. El mundo entero está lleno de artículos de revistas y de libros que les dicen a las mujeres qué tienen que hacer, cómo tienen que ser y cómo no tienen que ser si quieren atraer o complacer a los hombres. Hay muchas menos guías para enseñar a los hombres a complacer a las mujeres.

Reprimimos la humanidad de los niños (varones). Definimos la masculinidad de una forma muy estrecha. La masculinidad es una jaula muy pequeña y dura en la que metemos a los niños. Enseñamos a los niños a tener miedo al miedo, a la debilidad y la vulnerabilidad. Les enseñamos a ocultar quiénes son realmente, porque tienen que ser, como se dice en Nigeria, hombres duros. 

¿Y si a los chicos y a las chicas no les enseñáramos a vincular masculinidad y dinero? ¿Y si su actitud no fuera “debe pagar el chico”, si no más bien “que pague quién más tenga”? Por supuesto, gracias a su ventaja histórica, hoy en día casi siempre es el hombre le que tiene más. Pero si empezamos a criar de otra manera a nuestros hijos e hijas, dentro de cincuenta a cien años los chicos dejarán de sentirse presionados para demostrar su masculidad por medios materiales.

Una conocida nigeriana me preguntó una vez si me preocupaba el hecho de intimidar a los hombres. A mí no me preocupaba en absoluto. De hecho, ni siquiera se me había ocurrido que me preocupara, porque un hombre a quien yo intimide es exactamente la clase de hombre que no me interesa. 

Nuestra sociedad enseña a las mujeres solteras de cierta edad a considerar su soltería un profundo fracaso personal. En cambio, un hombre cierta edad que no se ha casado es porque todavía no ha elegido.

Hasta el lenguaje que usamos ilustra esto. El lenguaje del matrimonio se basa a menudo en la propiedad, no en el compañerismo.

Enseñamos a las chicas a tener vergüenza, “cerrá las piernas” “tapate”. Les hacemos sentir que, por el hecho de nacer mujeres, ya son culpables de algo. Y lo que sucede es que las chicas se convierten en mujeres que no pueden decir que experimentan deseo. Que se silencian a sí mismas. Que no pueden decir lo que piensan realmente. Que han convertido el fingimiento en un arte.

Hay gente que pregunta: “¿Por qué usar la palabra feminista? ¿Por qué no decir simplemente que crees en los derechos humanos o algo parecido?” Pues porque no sería honesto. Está claro que el feminismo forma parte de los derechos humanos en general, pero elegir usar la expresión genérica “derechos humanos” supone negar el problema específico y particular del género. Es una forma de fingir que no han sido las mujeres quienes se han visto excluidas durante siglos. Es una forma de negar que el problema de género pone a las mujeres en el punto de mira. Que tradicionalmente el problema no era ser humano, sino concretamente ser una humana de sexo femenino. Durante siglos, el mundo dividía a los seres humanos en dos grupos y a continuación procedía a excluir y oprimir a uno de esos grupos. Es justo que la solución al problema reconozca eso. 

Chimananda Ngosi Adichie

Querida Ijeawele: Cómo educar en el feminismo

Este librito es el ideal, justamente, para regalar a una futura mamá que en su licencia busca autoformarse, para que lean los padres de hijas adolescentes, las hijas adolescentes, para trabajar en la escuela con los docentes y para leer con los chicos en Construcción de la ciudadanía, Política, en casi cualquier materia.

P1010168

Es, como el anterior, un libro cortito, de no más de cien páginas, aunque parecen menos, y se leen muy rápido. Y también es muy actual, de 2017. Por eso, y por lo sencilla que es su lectura, es perfecto. Es sensible y cálido, digamos que no arma bardo en vano, aunque el feminismo no está exento de polémicas. En un formato de carta, con ejemplos y experiencias de la vida cotidiana, habla de cómo formar a una nena en el feminismo, justamente desde su infancia, sin bajarle línea sino dándole seguridad y acompañándola para ser fuerte y valiente, para no dejarse maltratar.

También lo compré por Amazon y también es de la editorial Random House. Les dejo el link en Amazon.

Les comparto algunas frases para pasacalle:

Nunca te disculpes por trabajar. Te gusta lo que haces, y que te guste lo que haces es un regalo fantástico para tus hijos.

No me interesa discutir de mujeres “que lo hacen todo” porque es una discusión que da por sentado que las tareas domésticas y los cuidados son ámbitos particularmente femeninos, una idea que rechazo enérgicamente. Las tareas domésticas y los cuidados debieran ser neutros desde el punto de vista del género.

Y por favor rechaza hablar de ayuda. Chudi no está ayudándote a cuidar de su hija. Está haciendo lo que debe hacer.

¿Te imaginas cuánta gente sería mucho más feliz, más estable, colaborarían mejor en el mundo, si sus padres hubieran sido presencias activas durante su infancia? 

No puedo evitar preguntarme por el avezado mercadotécnico, hombre o mujer, que se inventó la pareja binaria del rosa y el azul. (…) ¿Por qué no, sencillamente, organizar la ropa de bebé por edades y colores? Al fin y al cabo, los cuerpos de los bebés y las bebés son similares.

Miré la sección de juguetería, también ordenada por géneros. Los juguetes para niños -trenes, coches- suelen ser activos y requieren hacer algo, y los juguetes para niñas suelen ser pasivos y en su gran mayoría, muñecas. Me impactó. No me había percatado de lo pronto que la sociedad empieza a inventar ideas relativas a lo que debería ser un niño y lo que debería ser una niña. 

Cuidado con el peligro de lo que yo llamo Feminismo Light. Es la idea de la igualdad femenina condicional. Recházala de pleno, por favor. Es una idea vacua, fallida y tranquilizadora. Ser feminista es como estar embarazada. Lo estás o no lo estás. O crees en la plena igualdad entre hombres y mujeres o no.

Aún más preocupante dentro del Feminismo Light, es la idea de que los hombres son superiores por naturaleza pero deben “tratar bien” a las mujeres. No. No. No. El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que la benevolencia masculina. 

La triste verdad es que nuestro mundo está repleto de hombres y mujeres a quienes no le gustan las mujeres poderosas. Nos han condicionado tanto con que el poder es masculino que una mujer poderosa nos parece una aberración. Y como tal la vigilan. De una mujer nos preguntamos: ¿Es humilde? ¿Sonríe? ¿Es lo bastante agradecida?

Enséñale que si criticas X en las mujeres pero no lo criticas en los hombres, tal vez no tengas un problema con X, sino con las mujeres. 

Enséñale a cuestionarse a los hombres que solo empatizan con las mujres si la ven como una posible relación en lugar de como a seres humanos iguales. Hombres que, al hablar de violaciones, siempre dirán algo como “si fuera mi hija o mi mujer o mi hermana”. Sin embargo los mismos hombres no necesitan imaginar a la víctima masculina de un crimen como “su hermano o hijo” para empatizar.

Dile a Chizalum que las mujeres no necesitan que las reverencien ni las defiendan; sólo necesitan que las traten como a seres humanos iguales. 

Así que en lugar de enseñar a Chizalum a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad. Y luego, alábala cuando lo haga. Alábala sobre todo cuando se plante en una cuestión difícil o impopular porque resulta que es su opinión sincera. (…) Dile que, si algo la incomoda, se queje, lo diga, grite.

P1010169

No creas que criar a una feminista consiste en obligarla a rechazar la feminidad. Feminismo y feminidad no se excluyen mutuamente. Es misógino sugerir lo contrario. Por desgracia, las mujeres han aprendido a avergonzarse y disculparse de los intereses que tradicionalmente consideran femeninos, tales como la moda y el maquillaje.

Nunca relaciones el aspecto de Chizalum y la moral. Nunca le digas que una falda corta es “inmoral”.

Hazle saber que las blancas delgadas son bellas, y que las mujeres que no son blancas ni delgadas son bellas. Hazle saber que hay muchos individuos y culturas que no encajan en la estrecha definición generalista de atractivo y belleza.

Rodéala de toda una aldea de tías, mujeres con cualidades que te gustaría que Chizalum admirase. Háblale de cuánto las admiras. Los niños copian y aprenden de los ejemplos. Háblale de lo que admiras en ellas.

Para asegurarte de que no hereda la vergüenza de ti, tienes que liberarte de la vergüenza que has heredado. Y sé lo difícil que puede resultar. En todas las culturas del mundo, la sexualidad femenina tiene que ver con la vergüenza. Incluso culturas -como muchas occidentales- que esperan de las mujeres que sean sensuales, no esperan que también sean sexuales. La vergüenza que adscribimos a la sexualidad femenina tiene que ver con el control. Muchas culturas y religiones controlan los cuerpos de las mujeres de una forma u otra. 

¿Por qué nos educan para hablar en voz baja del período? ¿Para qué nos abrume la vergüenza si la menstruación nos mancha la falda? La regla no es motivo de vergüenza.

Enséñale que el amor no es sólo dar, sino también recibir. Es importante porque a las niñas les trasmitimos sutiles ejemplos sobre la vida: enseñamos a las niñas que un componente primordial de su capacidad de amar es su capacidad de sacrificarse. A los niños no se lo enseñamos. 

Creo que el amor es lo más importante de la vida. De cualquier clase, comoquiera que lo definas, pero lo concibo como un gran aprecio por parte de otro ser humano y el hecho de concederle una gran importancia a otro. Pero ¿por qué sólo educamos a la mitad del mundo para que lo valore?

Le deseo a Chizalum un mundo donde cualquier persona pueda proponer matrimonio, donde una relación sea tan cómoda y feliz que embarcarse o no en el matrimonio se convierta en una conversación también llena de alegría. 

Háblale sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. Haz normal la diferencia. Enséñale a que valore la diferencia. Y no es para que sea justa o buena, sino simplemente humana y práctica. Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo. Y al enseñársela, estás equipándola para sobrevivir en un mundo diverso. Debe saber y comprender que la gente toma distintos caminos en el mundo y que, siemrpe y cuando esos caminos no dañen al prójimo, son opciones válidas que deben respetarse. Enséñale que no lo sabemos todo de la vida, no podemos saberlo. Tanto la religión como la ciencia ofrecen espacios para lo que no sabemos, y basta reconciliarse con ello.

Jessica Bennett

Feminist fight club

Este es “un manual de supervivencia en la oficina – para un lugar de trabajo sexista”, surge de los problemas con los que se encuentran un grupo de mujeres de los medios y del arte en Nueva York, y de un grupo secreto que generan para apoyarse mutuamente, contar sus problemas y buscar soluciones en conjunto.

A este libro, que pedí por Book Depository, lo estoy leyendo en inglés -no lo terminé, voy como por el 70%-. No creo que se consiga en español, por lo menos en Argentina. Lo mejor que tiene es que tiene mucho humor, y por otro lado que es muy práctico. Además, la edición es impecable, con diferentes tipos de letra y dibujos. Con un lenguaje de manifiesto, o de logia, plantea problemas y estereotipos concretos con los que nos encontramos en la vida y en los lugares de trabajo, y con consejos directamente relacionados con una situación con la que te podés encontrar -y seguro te encontraste- y diferentes soluciones posibles para salir de ella.

A mí lo que más me interesa y cuestiona de este texto es, por un lado, encontrarme con el desafío del liderazgo para las mujeres, de los derechos laborales sobre los que nos disculpamos permanentemente y, lo más interesante, sobre el autoboicot. No solamente entre mujeres sino, lo peor, con nosotras mismas.

De este libro muy seguramente haga pronto un post solito, ya que no lo terminé, pero voy a dejar unas poquitas frases, y quizá alguna que otra foto de las páginas de adentro.

“Hay un lugar especial en el infierno -dijo Madeleine Albright- para las mujeres que no apoyan a otras mujeres”. Por supuesto, si eso fuera verdad, muchas (¿o la mayoría?) de nosotras estaría ardiendo en las puertas del fuego.

Familiarizáte con la “womenemy” (…) ella se compromete con el sororicidio, volviendo sus armas hacia sus hermanas en combate; viendo a los combatientes a su lado como enemigos en vez de aliados. 

Mercedes D’alessandro

Economía feminista

Sobre este libro ya hice un post, que está acá. Es el único argentino, y el primero que leí. Es interesantísimo, un poquito más difícil de leer que los otros -en comparación porque su lectura es muy ágil-, la diferencia es que te bombardea con datos y te ayuda a interpretarlos para conocer su importancia y su impacto. Me parece genial leer para discutir con estadísticas, con números con información súper concreta.

P1010172

Conceptos como paridad salarial, impuesto rosa, techo de cristal y cómo funciona en diferentes países, así como el desarrollo de estas luchas a lo largo de la historia, son elementos que dan mucha solidez a nuestras discusiones y luchas, pero sobre todo nos ayudan a pensar en lo estructural del problema: no se trata solamente de la mala intención de algunos hombres a los que hay que convencer. Es un sistema poderoso fundado en la desigualdad.

Y así como nos muestra que hay alternativas hacia lo distinto, y que funcionan -muchas veces mejor que las estructuras machistas-, también expone una realidad que nunca me quiero olvidar cuando discuto feminismo. No es un problema de chetas. No es una discusión de privilegiadas. Todas las desigualdades de género pesan mucho más sobre las mujeres pobres.

Como este libro ya tiene post, y con muchas citas, los redirijo a él para no hacer este post muchísimo más largo de lo que ya es. Espero que lo compren y lo amen tanto como yo, que soy súperfansísima.

Virgine Despentes

Teoría King Kong

Despentes es una periodista, escritora y directora de películas francesa, y este libro es del 2006. También lo leí en el kindle, es corto y lo bajé de internet. Seguramente lo encuentren fácilmente como yo, aunque vale la pena comprarlo en papel y pronto lo haré.

De todos, y por eso lo puse en último lugar, es el más difícil de leer pero no por su dificultad, sino por su lenguaje y por las experiencias de vida atravesadas por la autora. Es un poco duro, usa malas palabras, busca la polémica, te interpela realmente.

P1010171

Es el libro más movilizador y flasheante de todos, porque muchísimas cosas hacen click. Es muy inteligente, muy directo y muy sin filtros. Habla de sexualidad, mucho, de deseo, de porno, de prostitución, de violaciones y de inseguridades físicas y psicológicas. Honesta y brutalmente. Por eso creo que hay que estar metidas en el feminismo, haber leído cosas, animarse a complicar la cosa y a involucrarse con las discusiones para disfrutar su lectura, que por supuesto, recomiendo intensamente. Es ingenioso, divertido y poderoso.

Otro punto fuerte que tiene este texto es que cada capítulo tiene epígrafes a otros textos de literatura feminista, incluso previos al 70, de grosas como Simone de Beauvoir y Virginia Woolf, y además una sólida bibliografía al final, lo cual puede seguir ampliando nuestro recorrido de lecturas para seguir llenando nuestra caja de herramientas feminista.

Les dejo algunos fragmentos para la agenda:

Porque el ideal de la mujer blanca, atractiva pero no puta, bien casasda pero no relegada, que trabaja pero sin ser muy exitosa, para no humillar a su hombre, flaca pero no neurótica con la comida, que sigue indefinidamente joven sin que la desfiguren los cirujanos estéticos, que se siente plena con ser mamá pero no es acaparada por los pañales y los deberes de la escuela, esta mujer blanca feliz que nos ponen siempre frente a los ojos, que deberíamos esmerarnos para parecernos a ella, más allá de que parece aburrirse mucho por poca cosa, de todas formas nunca me la crucé, en ningún lugar. Creo que no existe.

Sea como sea, no se puede concebir lo mucho que nos retan, nos llaman al orden y nos controlan. Para algunos nos hacemos demasiado las víctimas, para otros no cogemos como deberíamos, o somos demasiado perras o demasiado enamoradas y tiernas, pase lo que pase no entendimos nada, demasiado porno o bastante sensuales. 

Es un hecho: las mujeres de mi alrededor ganan menos dinero que los hombres, ocupan puestos subalternos, ven normal el ser subvaloradas cuando emprenden algo. Hay un orgullo de empleada doméstica al tener que avanzar con dificultad, como si fuera útil, agradable o sexy (…) Una tiene que aminorar su poder, nunca valorado: “competente” para una mujer todavía quiere decir “masculina”.

Entre otras cosas, les pueden transmitir a las hijas que tienen una existencia propia, más allá del mercado de la seducción, que son capaces de fuerza física, de espíritu de empresa y de independencia, y valorarlas por esta fuerza, sin temor a un castigo inherente. Les pueden señalar a los hijos que la tradición machista es una trampa, una severa restricción de las emociones, al servicio del ejército y del Estado. Porque la virilidad tan mutiladora del varón como la asignación de la feminidad.

¿Cuáles son, exactamente, las exigencias para ser un hombre, un hombre de verdad? Represión de las emociones. Callar su sensibilidad. Avergonzarse de su delicadeza, de su vulnerabilidad. (…) No mostrar su debilidad. Amordazar su sensualidad. Vestirse con colores apagados, siempre tener el mismo calzado ordinario, no jugar con su pelo, no llevar muchas joyas, ni ningún maquillaje. Tener que dar el primer paso, siempre. No tener ninguna cultura sexual para mejorar su orgasmo. No saber pedir ayuda. Tener que ser valiente, por más que no se tenga ganas. Valorar la fuerza, sea cual sea su carácter. Dar muestras de agresividad. Tener un acceso restringido de la paternidad. Ser exitoso socialmente (…) Ser sumiso a la brutalidad de otros hombres, sin quejarse. Saber defenderse, por más que uno sea dulce. Estar separado de su feminidad, simétricamente a las mujeres que renuncian a su virilidad.

¿Qué ventaja sacamos de nuestra situación que hace que valga la pena que colaboremos tan activamente? ¿Por qué las madres incitan a los niños a hacer ruido mientras les enseñan a las niñas a callarse? ¿Por qué seguimos valorando a un hijo que llama la atención mientras se le hace pasar vergüenza a una hija que se destaca? ¿Por qué enseñarles a las niñas la docilidad, la coquetería y los disimulos, cuando les hacen saber a los nenes machos que están para exigir, que el mundo está hecho para ellos, que están para decidir y elegir?

Tener complejos, eso sí que es femenino. Borrada. Escuchar bien. No brillar demasiado intelectualmente. Ser culta, lo justo para entender lo que un presumido tiene para decir. Charlar es femenino. Todo lo que no deja huella. Lo doméstico, que se vuelve a hacer todos los días, que no lleva nombre. No los grandes discursos, no los grandes libros, no las grandes cosas. Lindas. Femeninas. Pero tomar: viril. Tener amigos: viril. Hacerse el payaso: viril. Ganar mucha guita: viril. (…) Tener el espíritu de competencia: viril. Ser agresivo: viril. (…) No tomarse le tiempo de arreglarse a la mañana: viril. Usar ropa porque es cómoda: viril. Todo lo divertido es viril, todo lo que permite sobrevivir es viril, todo lo que permite ganar terreno es viril.

¿Para cuándo la emancipación masculina? Les toca a ellos, a ustedes tomar su independencia. “Bueno, pero cuando somos dulces, las mujeres prefieren a los brutos”, llorisquean los ex favoritos. No es cierto. A algunas mujeres les gusta la fuerza, no la temen en los demás. La fuerza no es brutalidad.

Por supuesto que ser mujer es penoso. Miedos, apremios, imperativos de silencio, llamadas a un orden que ya lleva mucho de caduco, festival de limitaciones imbéciles y estériles. Siempre extranjeras, que se tienen que bancar el laburo de mierda y proporcionar la materia prima con la cabeza agachada… Pero, comparado con lo que es ser hombre, parece una risa… Porque, al final, no somos las más aterrorizadas, ni las más desarmadas, ni las más trabadas. El sexo del aguante, de la valentía, de la resistencia, siempre fue el nuestro. No es que nos hayan dado a elegir, de todas formas. La verdadera valentía: confrontarse con lo que es nuevo. Posible. Mejor.

Bueno, hasta acá. Sobre todo espero que este texto les sea útil y que, si llegaron hasta acá o leyeron una parte, se queden pensando. Quizá el tema de las frases textuales no sean lo más útil de todo, pero creo que termina siendo un manifiesto, de menor a mayor, de feminismo, es decir, de búsqueda de la igualdad. También creo que puede ser una buena manera de ir armando un itinerario de lectura, desde lo más sencillo hasta lo más complejo.

P1010163

Creo que cada uno llega en su búsqueda de transformación hasta donde puede, que no se puede obligar a nadie a ser más progre… pero que si alguien se autodeclara humanista, solidario, igualitario… entonces tiene que empezar a plantearse feminista. Y esto es algo que no puede quedar en frases hechas o compasiones flojas, tiene que ver con un compromiso de repensarse y de empezar a revisar nuestras actitudes cotidianas, nuestros consumos, pero también nuestras miradas sobre los demás, y sobre nuestras propias grandes decisiones: carrera, matrimonio, amistades.

No te puedo explicar la relación distinta que tengo frente a las mujeres nuevas en mi vida a partir de haberme asumido y comprendido feminista. Y frente a los varones, los nuevos y los de siempre. Y la relación con mi propio cuerpo. Me hubiera gustado haberlo entendido antes.

Ojalá que puedas leer algunos de estos libros y si es así, que me cuentes qué pensás y qué te pareció. Y si en algo no estás de acuerdo, ¡mejor! Intercambiemos y aprendamos juntes.

¿Te considerás feminista? ¿Qué opinás sobre el tema?

(esta pregunta va para vos ya seas un lector o lectora)

¿Conocés o leíste algunos de estos libros?

Un comentario sobre “lecturas feministas

Agrega el tuyo

  1. Hola Flor! No se si en algún momento comente lo que me gusta tu blog el cual lleva dentro todas mis pasiones: libros, make up, journal, ahora feminismo y snail mail.
    Respondiendo a la pregunta, hace varios meses me di cuenta de cuán lógico y necesario es el feminismo, fue de a poco, es un camino y de momento me sigo informando.
    Pero desde ya, pienso que es necesario y hasta lindo en cuanto a lo que fomenta entre nosotras.
    Te mando un abrazo grande y mis agradecimientos por crear este blog, el cual me gusta tanto ❤

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: