cuando colgás con tu bullet journal

Instagram TIEMPO DE LECTURA: DE 7 A 11 MINUTOS

Hola a todos! ¿Qué tal van estos días de fiaca lluviosa? Acá en Buenos Aires no cambió el huso horario pero subí el post del viernes ayer, y me pareció productivo subir el del domingo un lunes, un poco para que no queden pegados y otro poco porque estuvo lloviendo todo el día y no tuve ni un rayito de luz natural más o menos decente para ilustrar estas palabritas.

Testimonio de esto sería la última foto que subí en Instagram, donde ven cómo la luz de mi mesa proyecta bocha de sombras como si fuera de noche.

El tema de hoy viene a ser qué pasa cuando dejamos de lado nuestro bujo, cuando lo abandonamos por determinado período de tiempo. A mí al principio me pasaba bastante. Empezaba el mes, lo armaba, pasaban una o dos semanas y luego lo colgaba hasta el inicio del mes siguiente. Es verdad, básicamente lo que hay que hacer es retomar en la siguiente página, pero está bueno pensar qué hay atrás de este cuelgue atroz.

Por eso en este post vamos a hablar de:

  • posibles causas del abandono temporal del bujo;
  • qué podemos hacer cuando retomamos, para qué no vuelva a pasar;
  • a qué reflexiones y decisiones nos invita el temita.

P1000432

Causas

Desde que estoy en el tema del bujo me encuentro con que la mayoría de la gente que se engancha con el sistema tiene problemas. Yo también los tuve al principio. El resto, el que continúa probando e insistiendo, suele reducir la mayoría de estas problemáticas simplificando el bujo y tomándoselo con calma. Es mi caso. Casi todas las dificultades que tenía fueron desapareciendo. Y entonces puedo pensar, porque me pasaron o porque me cuentan y consultan sobre ellas, cuáles son las principales razones para colgar con el bujo.

En principio, se puede pensar en que algunas vienen del uso del método, es decir, de cómo lo interpretamos y lo aplicamos, y otras, de cómo está nuestra vida. Por ejemplo:

  • demasiado complicado, es decir, el clásico empecé con un bullet journal demasiado elaborado, muy decorado, con materiales que no tengo siempre a mano o con un tiempo de armado muy extenso. Por eso, con el entusiasmo de lo nuevo, hice una obra de arte al iniciar el año y preparé el mejor mes, pero preparé la primera semana y ya no tuve tiempo o ganas de volver a tomarme tanto trabajo. Y lo dejé tirado por ahí.
  • demasiado detallado. De la mano del anterior está este, pero tiene que ver no tanto con la forma sino con el contenido. Quise hacer un registro futuro anual muy largo, un spread mensual, uno semanal, un registro diario que incluye ingesta de calorías, pasos dados, vasos de agua, vitaminas y cada uno de mis ejercicios. Armé colecciones para mis libros, películas y posibles nombres para mis hijos. Y como cada día me toma una hora y media completar todo eso, a los tres o cuatro días quedó vacío y olvidado.
  • sin flexibilidad. Empecé el bujo en mi semana de vacaciones y diseñé una estructura que me servía para ese tipo de vida, pero luego cuando empezaron todas las actividades a la vez ya no pareció realista pensar tres frases hermosas al iniciar el día, anotar mi vestuario de toda la semana o sentarme a pensar en mi humor diario. Entonces como me quise forzar a seguir las estructuras previas pero no tuve tiempo, humor, ni respondía a mis necesidades de trabajo, estudio, salud y vida de la mayoría del año, el bujo fue quedando descuidado hasta que finalmente me lo dejé en casa debajo de un almohadón y no volví a buscarlo. Y hasta fue un alivio.
  • estructuras desfasadas de la vida. Parecido al anterior, pero tiene más que ver con no haber reflexionado desde el inicio en las necesidades de nuestra vida y nuestras actividades. No es que no tengamos tiempo de completar una vista mensual, es que quizá no la necesitemos. Puede que en nuestro trabajo los objetivos sean semestrales, o que las tareas del hogar no necesiten fechas fijas, y podrían estar en una lista en una misma página, sin muchos cuadros o planillas sofisticados. Entonces lo cansador fue mantener durante un tiempo un modelo de bujo inspirado en la vida de otra persona, totalmente distinta a la mía.
  • dificultad para lo analógico, es decir, absoluta negación para sentarme a tomar una lapicera y un cuaderno. En realidad, esto le pasa a la mayoría de la gente que ni siquiera lo intenta con el bujo. Entre los que padecen esto, en gran parte de los casos terminan enganchándose con el asunto, le toman el gusto y la dificultad desaparece de a poco. Pero para muchos, es un esfuerzo escribir a mano. Para mí, que soy docente y estudiante, es fácil tener una cartuchera, pasar por lugares donde venden lindos cuadernos, estar al tanto de lo que es lindo en este mundo. Pero hay todo un mundo de gente que tiene que hacer un esfuerzo para encontrar una birome en su casa, y que además de no usar cuadernos tampoco usa papel, no necesita impresora y la verdad, tampoco muchos libros en papel. Entonces para toda esa cantidad de gente, ya sea que sienta que lo necesita o no, ya sea que tenga mil aplicaciones en el celular o no, los muchísimos que ni siquiera en su trabajo necesita tomar notas a mano, es un gran desafío pegar el salto hacia un método de planificación analógico.
  • sensación de sin tiempo. Bueno, estoy es muy común y, obviamente, comprensible. El tema es que cuando uno siente que no tiene tiempo, efectivamente, no lo tiene. Si en verdad uno se levanta de la cama después de haber pospuesto el despertador mil veces, llega a casa demasiado fatigado como para siquiera para cocinarse y se tira en la cama sin pensar en el día de hoy ni en el de mañana, bueno, no hay tiempo ni motivación para Bujo.
  • finalmente, no lo necesito. Puede suceder también que después de haberse dado la oportunidad de probar el método bullet journal, nada cambie. Ni se establecen mejor los objetivos, ni se registra ninguna productividad o mayor disfrute del tiempo y, la verdad, no hay ningún hábito que establecer o mejorar, ni diversidad de actividades para desarrollar. Entonces, no necesito un bujo. No me hace mejor ni me sirve para nada, y después de paulatinamente no necesitarlo, lo dejo de armar y registrar y, o bien me paso a una agenda tradicional, o sigo anotando cosas en el celu, o nada.

P1000430

Volviendo

Entonces, ¿de qué manera se puede volver al bullet journal? Y la verdad, ¿por qué lo haría?

Vamos por partes. Supongo que si llegaste hasta acá en el post, te interesa el bullet journal, llevás uno o tenés intenciones de meterte con el método pronto. Entonces, a esta altura, aunque te repita para todo lo que me sirvió el bullet journal, estaríamos redundando un poco.

Si sos de esas personas que alguna vez empezó un bujo o planner artesanal y luego lo fue abandonando, sólo te sugiero que identifiques por qué, si es alguna de las causas de más arriba u otra. Y sobre todo, que pruebes un tiempo más. Unos dos o tres meses hábiles serían el tiempo necesario para tomarle el gustito al hábito de bulletjournear, y ver sus beneficios concretamente en nuestras vidas. Pero no alcanza con simplemente volver a hacer las mismas cosas que antes, si queremos ser exitosos en este nuevo intento, conviene recomenzar pensando en algunos cambios:

  • lo más simple posible. Que no significa nada más pensar en el bujo menos elaborado o menos decorado de todos -aunque es mi próximo experimento-, sino aquel en el que relajás absolutamente y probás con el estilo que te sale primero, el que es más natural para vos, olvidando todas las hermosas fotos que viste por ahí. Pero esto aplica también para las estructuras, no solamente es importante que en esta nueva etapa pruebes con esquemas de registros con menos elementos, sino también con menos cantidad de colecciones, de listas, de miles de hábitos que trataste de forzarte a hacer y la primera vez no salió. Con el tiempo, vas a poder ir agregando detalles y complejizando, pero no te olvides de ir de menos a más.
  • pocos materiales buenos. Una buena manera de volver a motivarte es dejar de lado por un tiempo las muchas washitapes que compraste y todos esos marcadores con punta de pincel y resaltadores pasteles, y caladoras, y papeles estampados. Por ahora, darles respiro y dejarlos para tarjetitas del día del amigo. Y probar con un cuaderno nuevo que te guste mucho -no tiene que ser el más caro ni el inconseguible-, y una lapicera negra de buena calidad, que puede ser una pluma, una microfibra o simplemente un bolígrafo.
  • nuevas estructuras, y más flexibles. Esto es re importante, no hace falta que te tomes mucho tiempo pero sí una sesión de reflexión y de armado de borradores. Probá algunas estructuras nuevas, por una semana o por un mes. Listas más sencillas, sin objetivos temporales, páginas semanales, saltearte las mensuales. Alternativas, Que sean, como decíamos antes, simples de realizar, entender y mantener en el tiempo. Que no necesiten mucho tiempo ni materiales. Y que puedas evaluar después de dos semanas, o un mes.
  • una rutina sólida de planificación. Sólida pero no rígida. Sólida pero posible. Una rutina diaria, necesariamente diaria, que sea un momento placentero, que puede estar rodeado de rituales, para diseñar tu día -el de mañana, el de hoy-. Puede ser al terminar el día, puede ser con el desayuno. La idea del bullet journal es que sea journal, es decir, que además de diario te acompañe durante el día. No importa si finalmente decidís que es mejor para vos armar una vista semanal, es importante que interactúes con ella diariamente para poder sostener el hábito. Tampoco importa que sea siempre en el mismo momento, yo uso el bujo siempre a diferentes horas, a veces sólo una vez en todo el día, a veces varias. Los sábados quizá ni lo toco. Depende de vos, pero seguro que una rutina sólida y agradable te va a hacer posible el uso del método, y que puedas sacarle el jugo a todos sus beneficios.
  • menos autoexigencia. Bueno, lo pongo al final pero es la clave de todo. Es muy probable que tus expectativas con respecto a tu bujo y, de alguna manera, con lo que podés hacer, no sean realistas. El bullet journal, siempre lo digo, no sirve para hacer más cantidad de cosas, sino para hacer lo que queremos hacer. Para disfrutar más, para ser libres de un montón de cosas impuestas desde afuera y tomar la vida en nuestras manos para tomar mejores decisiones. Es un espacio de libertad, pero está tan cruzado por debos y tengoques como otras ctividades compartidas en las redes. Es como pensar que para hacer actividad física tenés que tener ropa deportiva que salga linda en Instagram, cuando lo único que hay que tener es ganas y alguna cosita más según la actividad. Lo demás es realmente accesorio y si esperás a las condiciones ideales, no sólo nunca vas a emprender tu bujo sino que no vas a comenzar ninguna otra cosa. E insisto: A medida que fui mejorando con mi bujo, lo fui haciendo cada vez mejor. Mejor, es decir, que al final del día tacho casi siempre todo lo que me había propuesto hacer. No porque sea más productiva, es que soy más sincera conmigo misma. Y ahora hago gala de una frase que salió al final de la notita de Clarín en la que salimos las bulletjourneras de Argentina, y que felizmente es de mi autoría:

Es clave no mentirme. Con este método aprendí a no anotar nada que no esté dispuesta a hacer hoy. Y que no se trata de escribir mucho ni lindo, sino de gestionar para que las cosas pasen.

P1000427

¿Y si lo dejo para siempre?

Después de no tanto tiempo de intentar con tu bujo y que no funcione, es probable que te hagas esta pregunta. Y es posible que la respuesta sea que sí, que el bullet journal no sea para vos. Sin embargo, aunque no hay una forma correcta de bulletjournear, es probable que no estés utilizando la que es la correcta para vos. En realidad, el bujo sin personalizar, sin adaptar a tu vida y a tus objetivos, nunca va a ser para vos, a menos que desees obligarte a una actividad forzada y parasitaria.

El bullet journal es útil para cualquiera que lo necesite y que desee hacer cambios en su vida. En principio, para ser bullet journal es necesario que sea analógico, sino es otra cosa. Pero aún en alguna extraña adaptación digital podrías utilizar algunos de sus elementos para organizarte.

En realidad, le podés poner el nombre que quieras, pero si sos humano y necesitás organizarte, el bujo es para vos. Podés entender y querer aplicar la mayoría de los elementos, podés alejarte poco o mucho del método, podés tener un calendario en tu heladera, pero seguro que necesitás un método de planificación y seguro que ya probaste con la agenda y no te sirvió de mucho.

Entonces, volvé a la segunda parte y volvé a probar. Un cuaderno, una lapicera, una visita por el sitio oficial del método y unos borradores en hojas viejas impresas por un lado para probar un esquema simple y usable. Date un período de prueba de 45 días. Es decir, este mes y la mitad del que viene. Al finalizar el primer mes, evaluáte y flexibilizá. Y cuando estés por empezar el tercer mes, preguntáte si vale el esfuerzo. Y me contás.

P1000424

¿Te pasó alguna vez “colgar” con tu bullet journal? ¿Qué hiciste en ese momento?

¿Estás en un período de abandono de tu bujo o no te animás a empezar?

CON-TA-ME

Y acordáte que para ver mi cara más seguido, un poco de lettering, muchas fotos de  chai lattes, labiales y esmaltes nuevos, y a veces a mi gato, mi barrio o los paseos que hago, podés seguir a Té de Flor en Instagram y en Facebook.

P1000423

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: