la grieta del bullet journal

Hola a todes, espero que estén disfrutando este domingo desde la comodidad de sus hogares con gatito y chai latte en la falda, o desde una playa paradisíaca, o en París.

Hoy les traigo un post que hace mucho quería escribir pero no me animaba por lo altamente polémico de su contenido. No, de verdad, recuerdo haber mencionado la punta del iceberg de este tema en uno de los grupos de los que participo cuando escribí el post sobre lo que, para mí, es el corazón del bullet journal, y en ese momento se generó un bardo increíble con gente ofendida y amenazas de cisma y generación de nuevo grupo.

Si quieren pueden ir a leer ese post, que para mí es re lindo y me encantó escribir, como para darse cuenta por dónde podía venir el asunto. Pero antes, si hasta acá no sabés de qué cuernos estoy hablando, te cuento que el bullet journal es un método analógico de organización que creó Ryder Carroll y que si te interesa, lo mejor que podés hacer es ir a la página, que se llama bulletjournal.com.

Acá en el blog yo ya escribí bastante al respecto, también te puede interesar este post como punto de partida, o alguno de los que están en la pestaña Bullet Journal.

qué divide la grieta

La grieta podría declararse que está entre minimalistas, o puristas del método, y decoradores, o defensores del libre albedrío. Les cuento las posturas típicas de cada facción, y al finalizar les dejo mi parecer, que a esta altura no les interesará porque serán fervorosos partidarios de alguna opinión extrema.

Los minimalistas, o puristas del método, recomiendan siempre y como respuesta a todo, volver a las fuentes, al método creado por Ryder Caroll tal cual lo inició él, o como mucho a las variantes publicadas en su página, donde participan otros bulletjournalers. Para ellos, sólo es bullet journal aquello que se mantenga dentro de los parámetros del método, particularmente cumpliendo sí o sí con el índice y las claves diarias.

Las variantes de registros futuros, las colecciones decoradas, los bujos llenos de papeles, lettering y washitapes son, para ellos, una aberración y en general lo que encuentran peor que todo, es la creación por adelantado de la semana completa, puesto que en la guía fundacional del método se aclara que hay que escribir día por día.

Creo que la falla que tiene esta facción no está en sus fundamentos -sus argumentos son buenos- si no en la práctica. Suelen ser señalones de lo que hacen los demás y distinguir todo el tiempo lo clásico como lo que está bien, y lo innovador o vistoso como lo que está mal.

Por otro lado, en cuanto a los decoradores o defensores del libre albedrío, básicamente su mejor arma son sus hermosas fotos. Siempre preguntando por el mejor marcador que no traspase sus libretas carísimas, hoarders absolutos de toda nueva herramienta de librería que aparezca por ahí, buscadores de ofertas, gente con armarios o habitaciones enteras para su colección de washitapes, llenan las redes de creaciones increíbles, rebosantes de talentos sin límites.

El problema no es que la mayoría de ellos de hecho, no hagan bullet journal, porque flexibilizan tanto el método que no siguen usando ninguna de sus propuestas-ni la notación rápida, ni el índice, ni las claves diarias, en ninguna versión-, de hecho muchas veces ni siquiera lo utilizan para planificar u organizar su vida, y tampoco la verdad me importa que consideren a eso bulletjournear, después de todo es una cuestión de términos. Tampoco me molesta que realmente tarden más en hacer su bujo que en hacer las cosas que escriben en él, es su hobby y su placer, y eso siempre es genial.

Lo que sí me preocupa sobremanera (?) es que, en general, al mínimo intento de intentar limitar las discusiones sobre insumos para bullet journal e insistir en poner el foco en asuntos organizativos, suelen enojarse muchísimo, y realmente lo hacen, increpando con violencia a los puristas del método, que además pueden ser muy duros con sus palabras, y proponiendo guerras civiles y manifiestos, defendiéndose y negando todo como adictos a drogas duras.

Un argumento que esgrimen habitualmente es “hacer mi bujo más bonito realmente me ayuda a ser más productivo porque su belleza me motiva”. Y el otro es “en la misma página de bullet journal Carroll dice que el método es flexible, así que hago lo que me da la gana y eso es más bullet journal que ninguna otra cosa”.

Voy a empezar por discutir estas frases. Creo que si vos querés hacer lo que te da la gana con tu propio bullet journal, y pasar horas decorándolo, no hay forma de sostener la afirmación. Si no lo podés sacar de casa porque sólo usando todas tus plumas te convence de cumplir con tus tareas diarias, no hace falta que le des explicaciones a nadie, pero creo que la productividad no es excusa.

Ni hablar que muchas de los objetivos que tenemos implican ser balanceados y objetivos con nuestros gastos, para establecer prioridades y gastar en lo que creemos que vale más la pena -proyectos a largo plazo, experiencias significativas, viajes-. Y el hecho de la admisión del vicio y el porcentaje de gasto que se realiza en él muchas veces nos aleja de las metas que nosotros mismos nos proponemos en ese bujo.

Esto tampoco importa mucho, ya que cada quien hace con su cuenta lo que le place, pero muchas veces se transmite y reproduce un mensaje de consumismo e insatisfacción perpetua “necesito eso”, “me creaste una necesidad”, “sí, ya sé, tengo un problema de adicción a las washitapes”, con el cual NUNCA voy a estar de acuerdo y contra el que siento que siempre es importante plantarse. Porque si somos víctimas de todo eso, ganan los malos.

Finalmente, sí creo que el aspecto de flexibilidad del bullet journal es central, pero creo que más central es que sea analógico y de planificación para ayudarnos a cumplir objetivos. Cuando toman tanto protagonismo las colecciones decoradas, los trackers de todo y, sobre todo, los gastos en adornos, bueno, creo que eso es artesanía, arte, creatividad, muchas cosas hermosas, pero no lo central del bullet journal.

Yo estoy en un grupo de yanquis muy grande donde hay varios que trackean todo, el otro día alguien preguntó quién tenía una colección para marcar sus relaciones sexuales. Y eran muchos. De hecho el otro día una señorita admitió que se había acostado con su esposo para que le quede parejo el tracker. Ok, cualquier excusa es buena pero KE.

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mi conclusión

Yo soy la purista del método que se pelea con todos ellos y hace lettering y flores en su bullet journal. Soy una recontra lectora e interpretadora y defensora del método, sobre todo en cuanto al registro diario, las claves, la notación rápida. Y además no encuentro nada más bello que una página muy minimalista.

Pero eso a nadie le importa. No le importa a los que hacemos lettering cada día en nuestro bujo, sabiendo que no hace falta más que una sola lapicera. No les importa a los que convierten su bujo en un diario íntimo, en un espacio para meditar, en una obra de virtuosismo y arte.

A un montón de molestos señalando y retando a la gente y repitiendo reglas, nadie los va a escuchar porque por sobre la utilización del método está la necesidad de una manga de locos de sentarse un rato, apartados de las pantallas, y crear algo que antes no estaba ahí.

Eso es lo que siento cuando cada mes elijo los colores y las washitapes que quedan bien juntas y paso una mañana entera diseñando las colecciones mensuales. Y lo sigo sintiendo cuando evalúo el funcionamiento de mis estructuras y mi capacidad de alcanzar y registrar mis objetivos. Por eso diseñar el mes me lleva bastante tiempo, una sola vez al mes, como un rito, pero luego el registro diario es tan simple que no me quita más de cinco minutos de mi rutina diaria, y no me desvía de hacer cumplir aquello que me propongo.

Pero esta es la forma que yo encontré para tener periódicamente un momento placentero de creación y paz mental y, a la vez, en mi de vida de verdad llena de compromisos, poder mantener mi trabajo, mis estudios y mi hogar en relativo orden. Esta es mi forma, no la única. Y de hecho todos los días veo bujos que me gustaría que sean el mío. Lo único que tengo claro en todo este lío es que no vuelvo nunca más a la agenda.

get-shit-done o “hacé que las cosas pasen”

Creo que la joya de la corona del mundo bulletjourneril es esa frase que leí en alguna parte del blog de Carroll que dice que el bullet journal es para get shit done, no para que la shit se vea bonita. Y esto para mí es fundamental porque en tiempos de procrastinación, lo que todos necesitamos es sacarnos cosas de encima, terminarlas, ponernos a resolver, cumplir con nuestra palabra, cambiar el mundo, GET-SHIT-DONE.

Pero la shit para cada uno es el nombre para un conjunto de cosas muy distintas. Y la sorpresa para todos, los de ambas facciones, es que todos tenemos vidas diferentes. Y expectativas acerca de en lo que esas vidas se van a convertir, locamente diversas. Y que cuando opinamos no necesitamos juzgar lo que el otro está haciendo con su shit, pero sobre todo que el debate es válido porque fundamenta lo que nosotros hacemos, sin necesariamente declarar que nos molesta que el otro esté haciendo algo diferente.

En el momento en que alguien pone “bueno pero dejen que cada uno haga lo que quiera, qué les molesta”, en general se anula todo tipo de intercambio que nos puede enriquecer a todos. Y ahora ya no estoy hablando de bullet journal, estoy hablando de muchas otras cosas, ¿no?

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dos cositas más para tener en cuenta

Quiero aportar otras dos observaciones para tener en cuenta en este debatecito. La primera, es la amplitud y diversidad de gente haciendo bullet journal. Si buscamos el hashtag #bulletjournal en Instagram, hay tanta cantidad y riqueza que es imparable. Incluso el mismo Ryder Caroll habla de esto en su charla Ted. Hablé sobre esa charla en este post, por si lo quieren leer.

Esta comunidad enorme y solidaria de gente usando todos los días este invento es la que genera que no se pueda contener, encasillar, limitar las posibilidades del bullet journal. Gente que, además, se anima a compartir algo tan personal como sus tareas y objetivos, como sus propias creaciones y, algo no menor, algo tan personal como la propia letra en un mundo de ceros y unos.

Por eso los sommeliers de bullet journals me rompen tanto. La neutralidad y la homogeneidad son imposibles en un mundo vibrante y de tanto cambio. Aguanten la riqueza del compartir cosas distintas, y el diálogo genial que se generan entre tantas páginas.

Y el otro tema que quiero agregar es uno que repito siempre, y que un poco contradice a lo anterior. Posta, no olvidemos nunca para qué hacemos lo que hacemos. No bulletjourneamos para sacarle una foto si no para lograr hacer lo que queremos, no nos maquillamos para una selfie si no para sonreír más seguros, o para vernos un toque más despiertos, no trabajamos para que nos feliciten. No estamos en un reality show. No dejemos que nos hagan creer eso.

Que nunca sintamos, pero sobre todo que no lo sientan los que recién empiezan, que para hacer bullet journal ES NECESARIO Y HACE FALTA elegir dos colores por mes que combinen, tener linda letra, querer escribir los propios sentimientos (!), tener amor por la papelería o por lo menos saber dibujar, decorar todo con washitapes y fotos. Esta noción errada, y que es la misma que yo sentí cuando empecé a ver fotos de bullet journals antes de conocer el método, es la que siento que puede llegar a alejar a muchos varones -lamentablemente, en general, obviamente no todos, más desconectados de todo lo manual y artesanal que tanto disfrutábamos todos cuando éramos más chicos-.

No, no hace falta. Podés elegir hacer eso. O lo otro, hay alternativas. Es la libertad y el miedo de la página en blanco. Y también la libertad de elegir cómo registrar lo que queremos hacer y lo que vamos haciendo. No de hacer más, de hacer porque sí, no de hacer cosas para poder anotarlo en el bullet journal.

Bueno, esto es todo por hoy. Espero que a todos en alguna parte de este post les quepa la bota, se sientan tocados, se indignen un poco pero sobre todo se rían conmigo para disfrutar que somos increíblemente variados, que además cambiamos, que compartimos nuestros bujos porque aprendemos de los demás y que, finalmente, todos tenemos una página que aportar a este invento genial.

¿de qué lado de la grieta sentís que estás más cerca?

¿cómo descubriste el bullet journal?

Si no quieren perderse ningún post, sugiero con intensidad e insistencia que me sigan en Instagram y en Facebook, y nos vemos las caritas y las letras más seguido.

PD: Las imágenes que acompañan este post son de mi bullet journal, al que siempre ven, y el de mi novio, que le da un uso bastante diferente, y usa materiales muy distintos. Además, las estructuras que usa reflejan  su personalidad y necesidades. Sólo para ilustrar los diferentes bujos que pueden aparecer en el mundo. Ah, y además café.

2 comentarios sobre “la grieta del bullet journal

  1. hola! No estoy muyinformada pero fuiste super clara sobre la grieta
    Creo que nunca voy a estar el lado de los puristas de ningun metodo. Porque la idea siempre es adaptar estas cosas a la vida misma. Pero obvio, siempre hay que mantener las ideas principales de los metodos porque sino, obvio, dejan de servir.
    Me gusto lo de “no estamos en un reality” porque creo que mil veces se nos olvida!
    disfrute mucho tu post 😀

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