feria del Libro BSAS2017

haul, recomendaciones y crítica

Hola a todos, ¿qué tal fue esa semana? Hoy les traigo uno de esos posts sobre libros y lecturas que cada tanto aparecen los viernes. Esta vez, para contarles de mi visita el viernes pasado a la Feria del Libro, en su 43° edición.

Desde que sé leer que visito la Feria del Libro. Muy pocos años lo dejé de hacer, por falta de fondos, tiempo o interés. Pero aún así, debo haber ido a cerca de veinte ediciones de esta feria, que es anual. Y sí, tengo veintisiete años. Pero de chiquita con mis papás, después con mis hermanas, algunas veces sola y ahora con novio, soy casi una habitué del evento.

En este post les voy a contar rapidito recomendaciones para recorrer y comprar en ferias de los libros o cualquier exposición donde se vendan libros, no particularmente de esta edición que ya terminó, si no de cualquier evento similar, les voy a contar cuál fue la impresión que me dejó esta feria y mostrar qué libros (y otras cosas) me compré/compramos.

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tips and tricks

Lo primero que te digo es algo que quizá para vos es muy fácil y natural, o quizá te toma un poco de investigación: Hacé una lista de deseos. Por ahí sos, como yo, de esas personas que siempre tiene en mente los próximos diez o veinte libros que se quiere comprar y se los puede recitar a cualquiera que le pregunte. Y de hecho lo haga aunque no se lo pregunten.

Pero también puede ser que no te guste tanto leer, o no sepas por dónde empezar o seguir, pero quieras ir armando tu biblioteca y encontrar cosas que te interesen y motiven a leer más.

En cualquiera de los casos te sugiero que cuando te cruces con alguna obra de tu interés o lo mencionen en una materia, lo anotes enseguida. La memoria es juguetona con estos datos. Este sería el momento de buscar esas anotaciones y armar una lista, agregando o descartando.

Además, ahora te conviene hacer un poquito de investigación. Buscá el nombre completo del libro (quizá lo conocés por su nombre en inglés o en otro idioma), escribíte correctamente el autor, y buscá por qué editorial y a qué precio se consigue. Hacete una buena lista. Mirá la portada para poder reconocerlo más fácilmente y, si es posible, buscá en la página del evento en qué stand debería estar.

otras recomendaciones

La idea de ir a un evento con muchos libros es conocer y recorrer. Si sabemos qué libro comprar, conviene pedirlo por internet o ir a nuestra librería favorita y traerlo a casa, por qué esperar a una gran exposición. Pero la Feria del Libro es para recorrer. O por lo menos eso hago yo.

Obvio, usá calzado cómodo, comé antes para evitar filas y sobreprecios y andá con tiempo. Con todo esto, sabés que aprovechás al máximo el recorrido. Mi idea siempre es visitar cada stand, porque siempre hay sorpresas y oportunidades que normalmente no se consiguen fuera de la feria. Por eso, tomáte tu tiempo para hacer miradas detenidas de cada espacio, dejáte llamar la atención por libros diferentes e inesperados, tomálos en tus manos, mirá las contratapas, anotá sus nombres o sacále una foto con el celu. La feria del libro siempre amplía mi mundo y ojalá a vos te pase lo mismo.

Además, revisá el programa de la feria y buscá autores y actividades de tu interés. Intentá visitar la exposición por lo menos uno de los días donde pase algo que te cope. Estos eventos congregan a muchos autores que normalmente no vemos en otros espacios, incluso internacionales. Presentación de libros, firma de ejemplares, conferencias. Ya seas un fan de la lectura o un interesado por el mundo de la cultura en sus distintas formas, no dejes pasar la oportunidad. Si podés, agendáte otro día para ir de compras porque es probable que el evento se lleve gran parte de tu atención y tu tiempo, sobre todo si es muy popular y hay filas.

Hace algunos años yo conocí (personalmente y a distancia) al queridísimo Eduardo Galeano, quien leyó Los hijos de los días para un montón de gente. Como éramos tantos, la lectura se proyectó hacia un espacio al aire libre. Si bien no soy siempre fan de abrazar a tu escritor y sacarte una foto con él, agradezco haber vivido ese momento antes de que se despidiera (a medias) de nosotros quien marcó mi vida de lectura para siempre y que además tiene una voz y una dicción únicas que lo hacen un gran contador.

Finalmente, la última recomendación: aprovechá todos los descuentos posibles para que valga la pena ir y comprar ahí y no en otro lado. Soy preceptora y siempre le digo a los chicos que me pidan la constancia de alumno regular para entrar gratis. También podés llevar tu libreta universitaria o si sos docente, tu recibo de sueldo. De todos modos suele haber descuentos y devolución de las entradas si hacés compras.

Además, fijate en las promociones bancarias. Nosotros compramos tantos libros debido a que acumulando descuentos sumábamos el 50%. Lo cual en algo que no es de primera necesidad y que de por sí consiste en un porcentaje alto de nuestros ingresos (no diría que los libros son caros, pero sí que representan mucho de nuestro sueldo), me parece fundamental.

Además, no hace falta decir que se puede leer por medios electrónicos y gratuitos como una biblioteca pública, amigos que nos presten o tomando un cafecito en una de esas librerías donde podés quedarte horas leyendo, pero un libro SIEMPRE es una inversión. Para mí, son herramientas para mi oficio. Pero para cualquiera es un pasaje a otro lado. Y la verdad es que para leer mucho, a veces hay que comprar libros.

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este año: la gran ausencia del feminismo

No me voy a explayar mucho en mi opinión sobre la Feria del libro porque no soy experta en exposiciones ni en mercado editorial ni mucho menos. Pero soy lectora. Y conozco lo que estoy leyendo y quiero leer.

Les cuento. Apenas entré tuve una sensación de prejuicio. Pensé que había algo que no estaba del todo bien, o más bien percibí una ausencia y pensé que luego de recorrerla sacaría mis conclusiones al respecto.

Todos los años la Feria del Libro se encuentra cruzada por un tema, propio de la coyuntura, de interés general. Puede ser la muerte reciente de un escritor (los vendedores de antologías, felices), con sus homenajes y perspectivas, o alguna tendencia reciente. Hubo años cruzados intensamente por la grieta (vieron cuanto libro de periodista sobre política que hubo en Argentian los últimos años, ¿no?), otros por un gran lanzamiento editorial -recuerdo la Feria de Harry Potter-.

Este fue el año de los booktubers y bookstagrammers. Ya hubo eventos de ese tipo el año pasado. Este año, estalló. Hubo varios eventos llenos de adolescentes, relacionados con el boom de los críticos y reseñadores de libros de las redes sociales, y con los grandes best sellers que promovieron películas y series, como Por trece razones y los amigos de Nicholas Sparks. (No los puedo diferenciar y reconocer, sé que existen y que las portadas de sus libros son hermosas).

Este fenómeno me resulta adorable. Me encanta el libro como objeto, y por lo tanto será objeto de consumo. Que genere pasiones entre los jóvenes, cosa que viene haciendo de distintas maneras, pero que además inunde las redes sociales y tenga su lugar al lado de otras expresiones culturales, me encanta. Obvio que tiene consecuencias que los académicos no desearán, y otras que pueden no gustarnos, como la púber que vino corriendo muy enojada a apurar a su mamá a que pague el libro porque ya llegaba en la fila al lugar donde la autora estaba firmando. No digo que la muchacha no la hubiera leído nunca, seguro era fanática de sus obras anteriores. Pero esa euforia violenta por el autor rockstar muchas veces nos quita la capacidad crítica que la actividad lectora necesita para sacar lo mejor de nosotros mismos. Que seamos activos y no sumisos frente a lo que recibimos, que además la masividad no nos enceguezca.

Además, se venden muchos libros malos y todos lo sabemos. No me corresponde a mí determinar cuáles son. Digo malos cuando hablo de libros escritos pobremente por gente que no lee, muchas veces por autores que ponen su nombre a un equipo de monotributistas que se encierran a escribir bajo presión en una sala de conferencias en quién sabe dónde, que no nos hacen pensar, que reproducen lo que hay, que se leen tan fácil que no cambia nada, como frecuentar siempre gente insulsa. Pero no me corresponde a mí determinar quiénes son.

Sin irnos de tema, esto tampoco es culpa de los libros. Ni la niña maltratando a su mamá, ni la señora leyendo la novela de experiencias sexuales despersonalizantes que ella nunca se atrevería a protagonizar. Es parte del mercado, y del sistema, que hace lo que tiene que hacer para seguir vendiendo, y si es posible que esa venta ayude a reproducir lo que está, mejor.

No fue ese el problema de la feria, para mí. No los booktubers, para nada. Es probable que hayan llegado para quedarse. Me llamó la atención la ausencia del que para mí, es el tema del año, de los últimos dos años: el feminismo.

Sólo recorriendo la feria, no hay nada. Ni editoriales feministas, ni sectores de literatura o estudios feministas dentro de las editoriales, ni lugar para las escritoras, periodistas y autoras feministas, ni siquiera se encuentran las obras sobre feminismo que están recorriendo el mundo. De hecho, tampoco están a la vista las de autoría nacional. En toda mi recorrida lo único que encontré, y que además me traje, fue “El segundo sexo”, de Simone de Beauvoir, que murió en 1986.

Es verdad que la mayoría de obras sobre empoderamiento femenino que están de moda no fueron traducidas acá -todavía, aunque algunas tengan más de diez años-. Mi ilusión de encontrar en la feria a La teoría King Kong, Fight girl club, Lean in o por lo menos Girl boss, que tiene su serie en Netflix no tuvo ninguna respuesta. No importa que Emma Watson pose en su Instagram con ellas, y que tenga millones de seguidores. No están esas, ni otras.

En el año en el que la primera marcha contra el flamante presidente estadounidense fue de mujeres, de las marchas masivas de Ni una menos y donde la violencia de género llega a niveles de gravedad alarmantes de los “miles de actos culturales” que ellos mismos promocionan, sólo ocho fueron sobre femicidios y problemáticas de género: Una exposición llamada “Femicidios y luchas de género”, una charla sobre el Paro internacional de mujeres, una mesa redonda llamada “Femicidios cotidianos”, una actividad (no especificada) llamada “Hacia políticas judiciales de género”, una charla sobre Grooming, un “Debate sobre derechos sobre perspectiva de género”, la presentación del libro de Liliana Hendel llamado “Violencias de Género”. Listo. Una charla sobre mujeres en el deporte, otra sobre mujeres y periodismo y una actividad donde escritoras argentinas dialogaron sobre la novela romántica cerraron el combo.

Todas estas actividades, insuficientes, subordinadas, invisibilizadas, tratan de temas que exceden la especificidad de la feria. La verdad es que son necesarias pero podrían darse en cualquier evento. Ninguna de ellas, excepto la presentación del libro de Hendel, habla sobre libros, ni sobre literatura. Ni sobre el lugar de la mujer en la literatura, y mucho menos sobre literatura feminista. Hubo más actividades sobre neurociencias y programación neurolingüística que sobre los problemas de la mujer.

Honestamente no puedo creer que un tema tan popular no haya tenido, no importante presencia, sino protagonismo en una exposición donde están justamente los que piensan las cosas, empezando por denunciar lo que en el mundo está mal. Tampoco encontré por ningún lado uno de los libros nacionales del año, Economía feminista de Mercedes D’alessandro. Hice una reseña del mismo acá.

En un mercado donde las mujeres escriben mucho y todo el tiempo, donde quizá la mayoría de presentación de obras fue de mujeres, donde además es probable que representen el mayor porcentaje de lectores, no hay espacio para debatir sobre nuestro lugar en la industria y en el mundo, sobre la desigualdad, sobre el sistema que está generando esto y la violencia que nos está matando.

lo que más me gustó

Para empezar a cerrar, lo que más me gustó de la Feria del Libro de este año fue comprar a mitad de precio. Me gustó también lo de siempre, la variedad y cantidad de obras disponibles. Me gustó la organización que me permitió entrar, recorrer y comprar rápido. Me encantaron las compras que hice, algunas las tenía entre ceja y ceja y sabía que sólo allí las iba a encontrar. El paseo, siempre me encanta. Yo creo que es un evento increíble y es probable, sin conocerlas, que como exposición, evento cultural y por su masividad, esté a la altura de otras grandes en el mundo.

Me gustó la austeridad de los stands. Eran amplios y cómodos pero la organización y facilidad para encontrar las cosas era destacable.

lo que menos me gustó

Me pareció que había poca gente y que había poca venta, aún cuando se siguen vendiendo muchos libros, creo que la crisis por supuesto afecta primero a la cultura. El que no puede gastar, empieza por no gastar en libros.

Otra cosa que no me gustó es que, aunque sé que deben estar muy cansados y puedo entenderlo, a partir de las 21 hs todos los trabajadores de los stands estaban quejándose. Todos, activamente, mirando el reloj, quejándose por la hora, fastidiados, molestos. No era contra nosotros, pero o las condiciones son muy malas o definitivamente hay que motivarlos mejor.

Pero lo que menos me gustó fue la cantidad de bolsas de plástico. Yo sé que esto es medio propio de las exposiciones de todo tipo, que las bolsas son como una especie de elemento de difusión y presencia pero ¿y la ecología? Dije que no había ni una docena de actividades sobre feminismo y en cambio hay muchísimas sobre ciencia, educación y cuidado ambiental.

Sin embargo, cuando nuestros niños están acostumbrados a todo tipo de prácticas que son ya de urbanidad y sustentabilidad, y cuando no se entregan bolsas de plástico en ningún supermercado o verdulería, en la Feria del libro donde gastás mil pesos con facilidad, no hay tachos para separar los residuos ni bolsas de tela ni cajas con logo. Ni siquiera como merchandising. Todos metemos las bolsas unas adentro de otras o en la mochila, ¿no parece más negocio entregar una eco bolsa que luego sigamos llevando con nuestros apuntes, trabajos para corregir y el almuerzo al trabajo?

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haul

Bueno, después de esta intensidad desesperante que tanto me caracteriza, vamos al botín. Como les decía, con el 50% de descuento, parecía un buen momento para comprar cosas que necesito para la carrera, que me interesan y algunas que tenía ganas. Obvio, me quedé con algunos pendientes pero taché todo de mi wishlist.

Eso sí, como decía, esperaba encontrarme con descubrimientos y sorpresas en lo que tiene que ver con libros sobre mujeres, y quizá también con autoras nuevas que me interesen. Y no fue tan así, excepto por un par de novelas que descubrió novio y creo que ambos disfrutaremos.

Voy a dejar las fotos y la lista abajo porque creo que con los libros no hay muchas primeras impresiones que valgan, pero a medida que los vaya leyendo seguro los actualizo en mi Instagram o paginita en Facebook. Puede que si alguno me impacta demasiado tenga también post acá, en el blog.

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  1. Simone de Beauvoir, El segundo sexo.
  2. Joelle Bahloul, Lecturas precarias.
  3. Roland Barthes, S/Z
  4. Neil Gaiman, American gods.
  5. Carlos Ruiz Zafón, La sombra del viento.
  6. María Moreno, Black out.
  7. Liliana Bodoc, El elegido en su soledad.
  8. Nicolás Artusi, Café.
  9. Natalia Guinzburg, La ciudad y la casa.
  10. Haruki Murakami, Tokio blues.

Las compras se dieron en dos tandas. La primera, novio fue toda la tarde del jueves con una lista y me trajo la mayoría de cosas que ya sabía que quería. La segunda, fuimos juntos el viernes donde compramos algunos libros más, que seguramente yo también voy a leer, pero que no puse acá. Acá incluí alguno que eligió él, el de Guinzburg (no es Malena), que me parece muy interesante.

También me compré dos cuadernitos de Monoblock para mis próximos bujos. Voy a dejar detalles en un próximo haul de librería que va a salir, pero son adorables. Caros, pero comprados a mitad de precio van genial. Y ahora sí, me siento stockeada.

Como ven, tiene hojas de puntos (!) y también se pueden dar una idea del tamaño con las reglas que posicioné estratégicamente. Spoiler: 12x17cm.

Uno es el de la tapa de unicornios que aparece más arriba, y que acá está abierto, y el otro es el de tapa azul con dibujitos tipo del club de Saint Exupery.

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Bueno, ¿qué les pareció este tipo de post, además de seguramente muy extenso? Si leíste hasta acá un poco te amo, y te invito un té chai.

¿fueron a la feria del libro?

¿cuál es el último libro que se compraron?

3 comentarios sobre “feria del Libro BSAS2017

  1. que bueno este post! Fui a la feria del libro un par de veces, pero lo que me paso fue por un lado lo que contas vos: Fui asi nomas y no percibi que fuese mucho mas barato (si no tenes algun descuento especial). Y por otro lado, habia MUUUUCHA gente, que es algo que no puedo llevar bien! Me da como ansiedad mucha gente hacinada. Por eso deje de ir, pero ahora me diste ganas de volver y darle otra chance

    beso!!!

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