mi verano en libros

Hola a todos, qué tal este sábado fresquito. Este post que debía salir ayer es impuntual porque es sobre literatura. Con estas temperaturas me doy el gusto de dar por terminado este bello y difícil verano e inaugurar oficialmente el otoño, para el cual faltan diez días pero espiritualmente ya comenzó.

Les traigo unos párrafos que por presumidos se llaman a sí mismos reseñas pero en realidad no son más que unas emocionadas impresiones. No hablaré sólo de libros si no de experiencias con libros. Ya verán.

 

Neverwhere de Neil Gaiman

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Neil Gaiman es un autor inglés, escritor de historietas y de novelas de fantasía. Si quieren saber por qué es lo más, vean este discurso  en una universidad norteamericana de artes. Es un genio, y además hace literatura de la buena.

Una de las razones por las que compré Neverwhere y luego la amé es porque leí su prólogo sentada en el Cúspide de Recoleta, con un té chai latte de Starbucks en la mano. Este ritual súper por careta no deja de ser uno de mis favoritos. La cafetería nunca está llena y puedo agarrar cinco libros y mirarlos durante horas, alguna vez leí uno completo. Y siempre me voy con alguno, es tan un asunto de mutuo beneficio que enloquezco.

Cuestión que una de esas tardes en las que pasé varias horas leyendo infusión en mano descubrí que Neverwhere tiene un prólogo escrito especialmente para los lectores en español donde cuenta el proceso de creación de la novela y cómo especialmente se reeditó porque era una obra muy querida por los lectores en español, particularmente de Latinoamérica. Y es muy comprensible, porque nosotros conocemos mejor que otros la presencia de los desposeídos como parte vital de nuestras ciudades, pero además cuando nosotros mismos como naciones somos los invisibles e ignorados del gran barrio mundial.

Sobre Neverwhere (algo así como dondenunca, o un lugar que nunca) escribí estas líneas en Instagram (@tedeflor) apenas la terminé de leer.

Hoy en otro episodio de “Flor no sos una influencer y a nadie le importa lo que pensás sobre un libro”: Una de mis resoluciones de 2017 es leer más, y leer más no-ficción, por eso me pareció lo más adecuado iniciar con una novela que considero sin lugar a dudas de realismo mágico inglés, por fastidiosa que parezca esa idea. No es de esas que se leen fácil, rápido, pero no porque sea complicada sino porque es incómoda, si te dejás interpelar. Un periplo de antihéroe a una Londres subterránea que empieza con un tropezón y donde se cruza con los marginados urbanos, los desposeídos, los invisibles, poseedores de códigos poéticos, reglas mágicas, talentos increíbles. Los espacios conocidos se convierten en otra cosa, cada realidad tiene un doblez y cada rincón una puerta (como en esa otra novela donde la puerta a lo mágico es en Londres). Peligros que le cuestionan todas las estructuras de confort que lo habían sostenido hasta ahora, violencia pegajosa, descripciones poco placenteras, mugre, olor, fealdad. Todo lo que nos molesta de la ciudad,  en un mundo ignorado de desafíos y lealtad, una novela que se pone turbia y va explorando oscuridades cada vez más profundas, entre condes, resucitados, bestias mitológicas y hasta un ángel malvado. Un tipo común que hace cosas extraordinarias cuando una buena acción lo rodea de los nadies. Sin ni una sola pizca de cursilerías de solidaridades y mezquindades caritativas, con un humor sutil pero cruel, y apenas sugiriendo la semilla de un proyecto por algo distinto, la pregunta: ¿hay algo más, algo distinto que ir al trabajo todos los días, estar cómodo, progresar, repetición?

Saludos, y nos vemos en otro episodio de nadie te preguntó Flor.

No podría recomendarla lo suficiente a preadolescentes y jóvenes a los que les cuesta leer pero les gustan la ciencia ficción y los comics (un buen regalo sería el combo Sandman y Neverwhere “empezá por la historieta y si te gusta seguís por la novela, las escribió el mismo tipo”) y también creo que es para todos los que amen la literatura fantástica con un subtexto de denuncia muy fuerte pero para nada solemne.

Por supuesto que tengo en la canastita de compras de Book Depository un ejemplar de Norse Mythology, del mismo autor, listo para desear ser comprado.

Economía feminista de Mercedes D’alessandro

Sobre Economía feminista, de Mercedes D’alessandro, economista feminista argentina, escribí todo un post así que no me voy a extender mucho. Baste decir que si estás sacudida por toda la movida feminista a la  que afortunadamente somos privilegiadas de asisitir y protagonizar, y querés saber más, tener más argumentos para sostener tus discusiones y recién empezás a leer sobre el tema como yo, esta obra es una puerta de entrada perfecta.

Porque no tiene que ver tanto con sentimientos y extremismos si no con estadísticas reales y objetivas, contextos históricos y además porque es tan reciente que suma hechos y nombres muy cercanos a nosotros en el tiempo, sobre todo en Argentina.

Además, Economía feminista es de lectura sencilla y ágil, por su redacción y por cómo está estructurado el texto, pero te deja pensando y querés anotar o grabarte toda la información que presenta para no olvidártela nunca.

Mudanza de libros

Parte importante de la mudanza fue por supuesto la mudanza de libros. La biblioteca del departamento de origen era ya un maridaje entre libros míos y los de mi novio. A ellos se sumó una selección intensa de libros que ya estaban en la casa de destino, en la que vivo ahora, en la que vivía mi suegra, una mujer impresionante que se había recibido de guionista y estudiaba Letras. Además de una gran autora de obras y guiones, nos encontramos con una gran lectora. Y nuestra biblioteca se duplicó, o sumó un 60% por lo menos.

Pasé un día entero configurando esta nueva colección de libros, que aún no encuentra lugar para todos los libros que tenemos, y de dónde sacamos múltiples anillados y lecturas importantes fotocopiadas. En las stories de Instagram un día estuve mostrando mis secciones más queridas. Pero si quieren ver toda mi biblioteca con un poco más de detalle o que les hable de mis libros preferidos, debería hacer uno o varios post exclusivos al respecto.

Así que la mudanza de libros fue un proceso de hallazgos, reencuentros y la siempre hermosa satisfacción de recibir o comprar libros nuevos, incluso aunque algunos ya los leí, pero no los tengo, pero vividos y cruzados por un montón de historia. Por ejemplo, encontré este tesoro.

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Sí, unos titulazos de la serie de literatura juvenil post Rayuela de donde viene la tipografía de Stranger Things, ese evento cultural de nuestra época que todos amamos.

Tengo que decir que no considero de enorme valor acumular libros, que odio que tengamos algunos sin leer y de hecho, sin abrir -sobre todo de filosofía-, o que a algunos después de leerlos no me interesa conservarlos, que amaría tener todo digitalizado y sin ocupar espacio, y que estoy dispuesta a regalar o vender un tercio o la mitad de ellos. Pero también sé que gran parte de mi vocación voraz de lectora viene de haber crecido en una casa con una pared del comedor tapizada de libros, aún cuando no todos ellos eran obras valiosas. Por eso, por lo mucho que habla de uno una biblioteca y por lo mucho que significa como herencia, la conservaré y probablemente crecerá.

Harry Potter Book Night

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Quizá sepan que soy una gran lectora y defensora, entre las estudiantes de literaturas, de Harry Potter. Me marca profundamente desde los doce años el mundo de Hogwarts y sus sucursales, admiro profundamente a su creadora y amo todo el mundo por fuera de los libros que surgió y que une generaciones de lectores de una manera increíble. Además, la idea del mundo paralelo, su evolución, el crecimiento de los personajes, las hipertextualidades con otras literaturas y con la mitología griega y, obviamente, la presencia de la magia, me identifican como lectora, como escritora, como consumidora de series y películas y también como docente de letras. Bah, como humana.

Cuando durante la primavera pasada recorría los pasillos del colegio o me sentaba en un aula y sacaba The cursed child, siempre una horda de adolescentes de ambos sexos me asaltaba y me preguntaba al respecto. Un día me puse a leerlo en el colectivo y cuatro nenas desconocidas de unos once años me rodearon y se pusieron a hablar conmigo.

No quiero dejar de decir que siento que la evolución de quien encarnó a un personaje fundamental como Hermione -la razón por la que muchas de nosotras hicimos bandera de esta saga, ¿o no?- como referente feminista, para mí es clave y sumamente productiva. Siento que ser Hermione la marcó como feminista y también creo que es genial para muchas chicas allá afuera que una mujer bella, inteligente y real en todas las acepciones de las tres palabras como Emma Watson, sea Hermione y además sea una de las que le pone palabras a este camino en la búsqueda de la igualdad.

Sobre Harry Potter puedo hablar mucho más, pero con respecto a la Harry Potter Book Night, que se dio el 9 de febrero en los bellísimos jardines del consulado británico no tengo mucho para decir al respecto, aunque  lo más importante y hermoso fue el lugar. Es hermoso y perfecto para este evento. Las actividades fueron ingeniosas pero más destinadas para niños pequeños, que mágicamente había muchos, aunque la mayoría de las asistentes eran ñoñas como mi hermana y yo. Había mucha buena voluntad, pasión por la magia y entrega entre los organizadores, los mismos que organizan la Magic Meeting, los chicos de FanCon.

Tengo que decir que como evento y encuentro de lectores fue hermoso y necesario, y con una entrada gratis, aún más. Como actividad de una tarde de verano que ayudó con el clima, fue genial. Las actividades, como la lectura del capítulo donde Harry Potter aprendió a hacer el patronus, los partidos de Quidditch, la selección de casas y algunos juegos estuvieron bien, aunque un poco insuficientes. En algunos momentos, nos aburrimos, no es que pasaban varias cosas a la vez.

Pero quizá lo que me dejó con más ganas de más, y la razón por la que este año no faltaré a la Magic Meeting, fueron los stands. Sólo había libros, una buena selección de dos o tres editoriales. Compramos los cuentos de Beedle el bardo y nos quedamos con ganas de gastar todo nuestro sueldo en algunos más -quiero una colección de la saga en inglés con las letras en grande que me pareció increíble-. Y para comer, sólo había panchos. Caros y fríos, los panchos, y luego de una larga espera. Les enseñaremos a nuestros amigos del consulado cómo hacer una buena feria del plato para la próxima vez.

Ah, por cierto, soy Slytherin.

Memorias impuras de Liliana Bodoc

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Por su extensión, tipo de trama y por haberme acompañado en los últimos y más duros días de mudanza, leer esta novela me llevó bastante tiempo más que lo acostumbrado.

Si no conocen a Liliana Bodoc, busquen sobre ella y ámenla como yo. No puedo ser muy objetiva al decir que creo que es la mejor escritora actual del género fantasía en idioma español -tampoco que conozca muchas o tenga autoridad para decirlo-, ni sirve de mucho decir que si algo hubiera querido escribir, sería sin dudas La saga de los confines.

Si quieren conocerla un poco más, pueden ver esta charla TEDx y también hay una serie documental sobre ella de canal Encuentro que se llama Los confines de la palabra y está online. Si están en la compu, hagan click tranquilos en todos los enlaces de este post que se abren en una ventana aparte.

Memorias impuras en realidad es una bilogía (?) cuya primera parte se llama los padres y la segunda los hijos, y que con buen tino fueron editadas ambas en un mismo ejemplar. Está ambientada en el Virreynato de la ciudad de Álbora, una muy parecida a Buenos Aires donde los negros, los nativos y los españoles se relacionan, se aman y se enfrentan por medio de la magia y la revolución.

Está tan bellamente escrita que duele, pero los personajes, que frecuentemente se vinculan por medio de dúos o pares de opuestos -si la leen me van a entender- son muchos, y la trama es rebuscada, recargada, barroca. Por supuesto que este pero es muy personal. La trama habla de la historia, turbia y entreverada, de las revoluciones latinoamericanas, y así es esta novela. Pero a mí me resulta difícil recordar los personajes y los hechos, a diferencia de los diáfanos e inolvidables héroes de la Saga de los Confines.

Así que si les gusta Liliana Bodoc, no van a sentirse desilusionados con esta novela, y sí, la van a amar como todo lo que ella hace, porque tiene su sello. Si no la conocen aún, quizá no les recomendaría arrancar por aquí, porque son unas puertas de entrada más difíciles de franquear que otras. ¿Por donde sí empezar? Por Los días del venado, por Tiempo de dragones, o por su charla TEDx.

Me voy olvidándome de decirles que Liliana Bodoc es una increíble tiradora de frases que me hacen y por las cuales soy. Algunas maravillosas de este libro son estas dos, con las que hice unos señaladores.

Digo que las profecías, igual que las fiestas, necesitan de un elemento desmesurado para cumplirse. No es en lo habitual en donde suceden.

 

De los tres sueños, sueño del que siente, sueño del que obra, sueño del que sabe, nace el mundo. 

Memorias del fuego de Eduardo Galeano

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Sobre Eduardo Galeano no necesito decir mucho porque seguramente es un autor recontra popular y por ustedes conocido. No sé si ustedes ven una línea en mis lecturas veraniles y cómo un libro me lleva a otro pero espero que sí, porque yo sí.

Galeano es uno de los autores que en mi adolescencia marcaron la dirección de mis ideologías, de lo que espero de la literatura y de lo que me gusta leer. De unas lecturas trasnochadas de Galeano, Cortázar, García Marquez y Tolkien, más un montón de mujeres que escriben como Bodoc, JK Rowling y algunos policiales, pero esa es la masa madre básica.

En fin, cuestión que Galeano además de ser uruguayo, que ya le suma puntos, es un autor que conocí, de lejos, en una feria del libro y que amo por la coherencia que entrelaza su vida y su obra. Tanto, que no me molesta que mucho seudo hippie progre con prepaga que sólo conoce un mar de fueguitos ponga frases apócrifas en sus Facebooks.

El rayo es el resplandor de la lluvia. El amigo, otro corazón. El alma, el sol del pecho. 

Memorias del fuego es una trilogía -yo estoy leyendo la primera parte, llamada Los nacimientos que combina el género histórico, la literatura y el periodismo para reescribir la historia de Latinoamérica desde los vencidos. Como mucho de lo escrito por Galeano, está conformado por textos breves narrativos, relatitos, con una descripción simple y muchas veces, lúdica. Las creaciones desde el punto de vista de los pueblos originarios, las invasiones y las batallas, para empezar. A este libro lo estoy leyendo ahora mismo, promediándolo así que cuando lo pueda terminar les contaré.

Bonus track: Uno de los momentos espontáneos de Eduardo Galeano a los que más cariño les tengo en este video. 

Si les interesa leer sobre libros o tienen otros libros para recomendarme, los comentarios están ahí para que los usen y amo que sean largos.

¿Qué leyeron ustedes este verano?

¿Qué otras historias con libros tuvieron últimamente?

 

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