Una vida intencional

La charla TEDx de Ryder Carroll

Hola a todos, ¿cómo va este viernes intennnso como café amargo? Por ahí ustedes están en piyama viendo dibujitos, pero yo estoy por salir a tropezar por la ciudad y llenar cajas para la cada vez más inminente mudanza.

Hoy tenía preparado un post sobre otra cosa, pero no llegué a sacar las fotos así que les traigo este texto cortito que se impuso coyunturalmente. Anoche pude sentarme un ratito para ver la charla TEDx de Ryder Carroll, AKA el inventor del sistema del Bullet Journal, que había sido mencionada en la nota sobre bujos que salió en Clarín el sábado pasado, y en la cual salimos con Té de Flor. Y ayer, que encontré que la nota ya estaba online, recordé que no me había tomado el tiempo de ver esta charla.

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Esta charla se subió al día siguiente de haber empezado este blog (hace menos de un mes) y me pareció brillante, y además motivadora. El punto de partida biográfico le da todo el sistema una nueva dimensión.

12’50” en Yale

Acá les voy a dejar una pequeña síntesis de lo que la charla me dejó e inspiró a mí. No es una transcripción ni una traducción, los animo a verla completa si saben inglés. Y si no saben, estoy decidida a subtitularla en poco tiempo.

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La charla toma como punto de partida la propia vida de Ryder Carroll, el diagnóstico en su infancia de ADD (trastorno por déficit de atención). Él entiende que su problema no era no poder enfocarse, si no que se estaba enfocando en muchas cosas a la vez. Y como esto le pasa, de diferentes maneras a la mayoría de los adultos, también el sistema para trabajar sobre esto le terminó resultando útil a muchas personas *Flor levanta la mano*.

Y entonces comienza a mostrarnos cómo fue diseñando la solución, llevando adelante una charla hecha de consejos tan simples como el sistema: pocos pasos fáciles de explicar pero de profundo impacto.

Básicamente, hacen falta tres cosas: reflexión, ideación, dedicación.

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Reflection

Según mi interpretación, tiene más que ver con la idea de flexionarse sobre sí mismo, para analizarse, no tanto con la acepción de reflexión como quien se pone a pensar vagamente (que viene del mismo lugar, pero muchas veces lo olvidamos y usamos la palabra para todo tipo de giladas).

Como a él, que de chiquito le costaba enfocarse porque su atención estaba dispersa en muchas cosas a la vez, lo que nos pasa a muchos de nosotros es que en vez de ser productivos estamos ocupados, que frecuentemente implica estar desbordado funcionalmente

(E insisto en la funcionalidad porque hay una sociedad, un estilo de vida, a la que le conviene que no podamos parar a pensar lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo, si no que sigamos ocupados sin saber por qué.)

La libertad de elegir es un privilegio, pero para cada elección tenemos que tomar una decisión, y todas las decisiones llevan a una. La gran pregunta vocacional ¿qué voy a hacer con mi vida? es demasiado grande, es como ir de compras cuando tenés mucho hambre. Esa ansiedad y ese estrés que vivimos aún cuando conseguimos lo que queremos.

La propuesta es simple: declutter your mind. Externalizar, hacer un inventario mental de las cosas que necesitamos hacer, que deberíamos estar haciendo, que queremos hacer. Un cuaderno y una lista larga de tareas.

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Ideation

Entonces, con ese inventario mental, hay que preguntarse ¿por qué? Para eso, Ryder propone un mecanismo muy simple. Para cada una de las tareas de la lista anterior, preguntarse si esto es vital, si es necesario hacerlo hoy, si es una obligación. Y luego preguntarse si importa para nosotros o para quienes amamos. Si la respuesta es no en los dos casos, entonces hay que tachar esa tarea.

Esa tarea, entonces, no sirve. Sacarnos de encima mil cosas que tenemos pendientes a veces no tiene que ver sólo con hacerlas, si no con elegirlas sabiamente y aprender a establecer prioridades, a saber que a veces nos imponen rutinas y trámites que no tienen que ver con nuestros objetivos.

Y entonces esas tareas nos pueden dar una pista para ser felices. Nos dan la pauta de cuáles son nuestros grandes objetivos, nuestras metas. Pero esos objetivos poco tienen que ver con romperla y ser famoso de un día para el otro(otro mito hollywoodense), si no de idear conscientemente. Para mantener despierta y nutrida nuestra curiosidad genuina, un motor poderoso en la vida de una persona y para toda la humanidad. La curiosidad natural no se puede impostar.

Para que los objetivos sean realizables, hay que dividir en pequeños proyectos que tenemos que plantearnos sin barreras ni prejuicios, desplegarlos en tareas bien definidas, y  que idealmente deben ser realizados en menos de un mes. Si es un proyecto que lleva más tiempo, subdividirlo. Para no perder tiempo si eso no era lo nuestro o si no funciona.

Porque el tiempo no es un recurso renovable.

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Dedication 

Pero la energía y la creatividad sí. A veces recordamos un impulso motivacional que nos llevó a bancar un proyecto durante largos días, durmiendo poco, imaginando siempre cosas geniales que parecían no agotarse, y extrañamos esa mejor versión de nosotros mismos. Pero esto se puede entrenar. La energía y la creatividad se pueden entrenar, se pueden mantener en movimiento, se puede forjar el hábito.

Hay que mantener actualizado este mapa, este inventario mental que hicimos anteriormente. Hay que tomarse el tiempo para repensar las tareas, por lo menos cinco minutos por día, es decir, el tiempo que nos lleva bulletjournear. Mantenerse enfocado.

Eso es la dedicación, generar un hábito, enseñarle al cuerpo y a la mente cómo hacer algo. Y darnos cuenta del poder que tenemos para modelar nuestra propia vida.

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Tomar crédito por tus decisiones

Así empieza la charla de Ryder. Agradecemos ver el amanecer pero no podemos tomar crédito por ese amanecer. Lo que sí podemos hacer es darnos mérito por las decisiones que tomamos que nos llevaron hasta ahí.

Soy anti todo lo autoayuda que pueda existir. Pero como una chica inquieta y desordenada que muchas veces iba sin dormir al colegio por quedarme leyendo novelas fantásticas o policiales de seiscientas páginas y que terminó la secundaria con un promedio altísimo pero sin haber aprendido a estudiar, necesito sistemas y necesito métodos.

Trabajo rodeada de estos adolescentes enamoradizos e inquietos que prestan mucha atención, tienen iniciativa y se entusiasman fácil, pero paradójicamente pasan gran parte de su tiempo aburridos, frustrados y cansados porque no les están pasando esos momentos de película que reproducen en su mente.

Estoy segura de que con mejor o menor suerte, la mayoría en nuestra generación sentimos cosas parecidas. Perdimos la paciencia, pero además perdimos la confianza en los procesos. Creímos que la magia era instantánea.

Amores que nos flasheen, éxitos que lleguen y nos sobrepasen, viajes sorpresa que ganamos en un sorteo sin tener que buscar durante horas el vuelo más barato. Puede pasar, pero que nos encuentre trabajando para conseguirlo. Gestionando para que las cosas pasen.

Insisto, vean la charla TEDx. Y diseñen su bullet journal de hoy.

¿Se sintieron identificados con algunas de las ideas de Ryder Carroll?

¿Qué hacen para acercarse a la vida que eligieron?

 

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