El primer anti-curso de brush-lettering protagonizado por una left-handed

Intentalo bajo tu propio riesgo

Durante los últimos meses me puse un poco fanática del lettering o brush-lettering, que sería algo así como escribir dibujando.  Lo que yo hago escribir utilizando marcadores con puntas que producen un trazo similar al del pincel. O con pinceles de verdad, pero eso lo vamos a dejar para más adelante.

Les voy a compartir mi experiencia contando qué hice yo como ejemplo de lo que NO tienen que hacer si quieren que sea más fácil y les salga mejor. El error enseña, ¿no?

Antes que nada, no sean zurdos. Eso complica todo. Si son zurdos como yo, ya sabrán que el mito de que tenemos mala letra está ampliamente refutado por muchísimas honrosas excepciones, señoritos de bella y prolija cursiva y eximios arquitectos con grafía normalizada. Pero la verdad, es que todos los zurdos tuvimos una vida de dificultades en el inicio de la lecto-escritura.

A menos que seas usuario de otro idioma u alfabeto, la escritura de izquierda a derecha implica que nosotros escribimos empujando la lapicera sobre el papel y no “tirando” de ella. Además, pasamos la mano justo por sobre donde escribimos, lo que generan los famosos manchones que aún hoy padezco. Además, no tengo “linda letra” ni soy prolija. Tuve que trabajar el hábito con relativo éxito. Pero si tengo que escribir rápido, por ejemplo, apuntes de clase, lo más probable es que sea un desastre que nadie más que yo pueda leer.

Terminada esta triste historia, acá mis anticonsejos y advertencias:

1.- Utilizá los materiales correctos

Qué hice yo: Compré un pack de Crayola escolares, los tradicionales, un montón de hojas de computadora escritas por un lado, y empecé a probar. Mejor, empezá por marcadores flexibles, suaves y con la punta adecuada.

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Vos, compráte aunque sea un marcador con punta flexible. No alcanza que tengan forma de pincel, que hay muchos, además tienen que ser flexibles como un pincel. Tampoco tiene que tener pelitos como un pincel, esos son más difíciles de controlar, dejálos para más adelante.

Pedí que te lo prueben. Cuando lo apretás suave pero firmemente, no cuando lo ponés de costado, tiene que salir sin esfuerzo la forma de una gotita. Si pasa esto, son los marcadores perfectos para empezar.  Si sos de los países en los que se consigue Tom Bow, ve a por ellos. Yo descubrí los Ecoline, que son un poco más gruesos y largan mucha tinta, lo que permite hacer un efectito degradé. No queda tan bien si uno corrige y vuelve a pasar el marcador, pero son perfectos para arrancar por su flexibilidad y lo fácil que corren. Si son de Buenos Aires, éstos se pueden conseguir en la librería Teorema en Avenida Santa Fe. Honestamente siempre voy ahí y no conozco otro lugar pero si ustedes sí, cuéntenme por acá.

Además, preferí un papel satinado. Como el de computadora, pero más grueso. Yo no puedo recomendar nada más fancy, excepto un bloc de hojas tipo El nene, idealmente marca Canson. Pero la gente súper profesional y/o del primer mundo practica con unos blocs marca Rhodia.

2.- Comenzá por los palotes

Qué hice yo: Busqué #lettering en Instagram e intenté copiar cada una de las frases que veía sin entender la mecánica ni cómo “armar” las letras y trazos. Te conviene aprender desde las pinceladas, antes de armar las letras.

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La única regla y simple explicación para hacer lettering y caligrafía implica una técnica: Cuando uno hace trazos ascendentes estos son finos, y cuando son trazos descendentes, son gruesos. Solamente hay que practicar cómo controlar esa mecánica. Como ven arriba, yo no lo hago perfectamente, pero de a poco va saliendo mejor y más rápido.

Si hiciste escuela técnica, esta parte es parecida al inicio del calitecno. Palotes rectos, zig-zags, curvas, hasta llegar a probar trazos parecidos a las letras, que ayudan a armarlas y hacer uniones, u, u invertida, óvalos -lo más difícil. El tema es controlar el cambio de presión y que se vea fluido y progresivo. Además, hay que intentar que todas las líneas finas salgan del mismo grosor y las gruesas, ídem, regulares.

3.- Un alfabeto y tu nombre

Qué hice yo: Empecé a armar palabras, frases, a copiar textos como si fueran dibujos terminados. Mejor, primero, el ABC.

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Empezá por las partes. Armá tu alfabeto. Hacélo como siempre, con tu letra de siempre, pero con trazos finos y gruesos. Después podés ir introduciendo variantes creativas. Esto es importante porque si no te vas a poner a experimentar en medio de una palabra.

La verdad, yo no digo que primero pases un mes haciendo palotes si no que cada vez que te sientes a practicar lettering, hagas un par de páginas de palotes, luego un alfabeto, y luego palabras. Practicá los elementos que se repiten en un alfabeto, alguien que sepa de diseño y tipografía lo explicaría mejor, pero tendrían que ser similares entre sí: los puntos, el palito de la té, los bucles de la h y la l, los ganchitos de la g, la j y la y.

No perfecto, porque la magia está en que la escritura a mano es imperfecta, única, siempre igual, pero vas a encontrar una belleza placentera al ojo en lo regular. Y es la mejor idea empezar por ahí, para después ir rompiendo reglas.

Y tu nombre también, primero porque lo vas a usar mucho y segundo porque son letras muy conocidas por vos de toda la vida.

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Al principio me pasaba que cada vez que me sentaba a escridibujar, era como arrancar de cero. Pero cada vez, lo último que hacía era un poquito mejor que la vez anterior. Hasta que la mano absorbe la memoria de lo aprendido.

4.- Usá renglones

Qué hice yo: Usé siempre hojas en blanco. Usá renglones.

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Usá renglones. Usá hojas con renglones. Dibujá renglones en tus hojas. Por favor. Si te decidís a ir por el brushlettering de estilo moderno, habrás notado que las uniones entre letras van por debajo del renglón, para dar un efecto desprolijo, saltarín, “bouncy”. Para que las letras altas te queden parejas, para que las que siguen por abajo del renglón tengan tamaños parecidos, para que puedas jugar con las uniones.

Además, andá probando con diferentes tamaños. Idealmente, los espacios que ocupan las letras y el espacio entre ellas también deberían ser regulares. Son cosas que vamos descubriendo a medida que nos damos cuenta que no estamos escribiendo, sino dibujando letras.

5.- Usá lápiz y que sea LENTO

Qué hice yo: Vi todos esos videos de Instagram en que una persona con mil horas de práctica y además un gran talento escribía letras hermosas a mano alzada y además, a una velocidad inusitada (suelen estar acelerados esos videos). Gasté muchas pero muchas hojas haciendo esto.

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Usá lápiz, usá borradores. Escribí con lápiz muchas veces en una hoja borrador, antes de pasar al marcador, elegí cómo te gusta más la palabra, concentráte en las uniones entre letras. A esta altura podés ponerte a jugar con la distribución de las palabras en la hoja, si no usás lápiz es probable que te pase como a mí, y empieces a escribir una palabra pero no puedas calcular cuánto ocupa, entonces te quede descentrada o directamente no te entre. Usá lápiz, y eso no va a pasar.

Yo pienso que lo mejor es no remarcar, ni retocar nunca queda tan bien como con el trazo fluido de la primera vez. Pero para evitar esto, lo mejor es que hagas las letras MUY despacio. Es obvio que después lo vas a poder hacer más rápido. Pero para controlar la fuerza de apretar y soltar la presión del trazo, lo mejor es, como con casi todo en la vida, despacio. Pero bien.

6.- Jugá con diferentes estilos para encontrar tu letra

Qué hice yo: Como no entendía qué hacía ver a esas letras tan bonitas, copiaba frases de otros, cada una con el estilo de otro o mezclando todos. Mirá todos pero cuando te sientes a crear, sos vos y la hoja.

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Este es el momento de buscar insporación, ir a Instagram, a Youtube, ver mil videos, explorar opciones, ver el potencial de escribir bonito. Pero cuando te sientes frente a las hojas en blanco, no copies. Dejá todo de lado, no mires a otros, empezá a crear. Armá tus propios diseños y jugá con diferentes estilos.

De a poco vas a encontrar tu letra, que no es la misma que la que usás para la lista del súper, o tus tipos de letras. Algunos estilos que te salen naturalmente, que se parecen pero diferencian entre sí, que podés sostener para escribir varias palabras. También está bueno desarrollar algunos estilos en imprentas mayúsculas y minúsculas.

7.- Experimentá con distintos colores y formatos

Qué hice yo: Empecé con los más difíciles, los marcadores con punta cónica y con punta de pincel con pelitos. Empiecen por los marcadores de punta bien flexible y luego les saldrán letras lindas con todos.

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Después de esto, cada marcador ayuda a un tipo o estilo de letra, aunque todas tendrán su sello propio. Acá les muestro y les hablo de algunos. Están los de punta cónica, como los Crayola escolares, los clásicos y los Supertips, que son los finitos, que son muy baratos y vienen en muchos colores. También hay unos de Faber Castell que tienen dos puntas y que también sirven para esto.

Entre los de punta flexible, mis preferidos son los ya mencionados Ecoline pero este de Winsor&Newton de tinta acuarelable y dos puntas también es divino, pronto compraré más. Estos son caros. Para ir comprando de a poco o tener algunos. Si son de un país donde se consiguen los Tom Bow, viajan o alguien se los puede traer, son la mejor opción para empezar y después, para crear. Hay muchos colores, se pueden mezclar y acuarelar y la punta es muy flexible.

Acá una mención especial a los Pitt Artist Brush de Faber Castell. No empiecen por ellos porque la punta es poco flexible y si son como yo, la van a destruir enseguida. Son marcadores de excelente calidad, de tinta china, se consiguen en Argentina muchísimos colores soñados y a buen precio, individuales y en sets, y sirven para hacer letras chiquitas. Para trazos chiquitos también vienen bien los Kuretake, que vienen en los colores tradicionales pero muy brillantes y baratos.

Finalmente, están los marcadores con punta de pincel con pelitos. En Argentina yo conozco los Posca, que son marcadores de pintura por lo que pueden usarse para escribir en cualquier superficie. Y en Todo moda hace poco aparecieron unos con punta de pincel pero tinta común, sólo en cuatro colores muy lindos.

Bien por ellos, que casi accidentalmente trajeron un golazo. Otro día hablaremos de los marcadores que tienen punta de pincel y tanque de aguar recargable. Mientras tanto, con estos alcanza y sobra para arrancar.

¿Qué les parece el brushlettering? ¿Lo practican?

Si es así, muéstrenme: Firmen los comentarios con el link de su blog o cuenta de Instagram donde dice “sitio web”.

Si no lo hacen aún, ¿se animarían a empezar a escribir dibujando?

Ah, les quiero compartir que después de estos tres posts de introducción seguidos, se estarán encontrando con nuevas entradas todos los domingos y algunos viernes. Si quieren, me pueden seguir para que les llegue un mail cuando sean publicadas.

5 comentarios sobre “El primer anti-curso de brush-lettering protagonizado por una left-handed

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