Un bullet journal para cada uno

El fin de la procrastinación

Procrastinar es posponer. Es pasar el tiempo, utilizar energía en dejar para después la realización o el inicio de tareas. Por la razón que sea. Por no dimensionar bien el tiempo, por ponernos a hacer actividades parasitarias, porque nos desbordan procesos de muchos pasos y no nos detenemos a pensar cuál es el primero.

Lo peor es que aunque nos hayamos comprometido, sea una actividad voluntaria, o decidamos hacer algo por placer, pasamos mucho tiempo posponiéndolo, y eso cansa. Nos agobia pensar en los pendientes -porque ocupan lugar en el cerebro, desgastándonos- y entonces el tiempo libre deja de serlo, tampoco descansamos.

Para eso uso el Bullet journal, BuJo, o -en una traducción que no me convence- “diario de viñetas”. Es un sistema de organización que me sirve para plantear día a día las actividades –de distinto tipo- que elegí hacer -eso incluye mi trabajo, y tratar de hacerlas. No más que eso.

Es un sistema analógico y yo soy fanática de tocar las palabras. Los libros objeto, los colores, el diseño, el ritual de abrirlos en el sillón con una taza de algo caliente en la mano. Puedo imaginar y gustar del momento con sólo escribirlo. Pues bien, con tanto romanticismo o mucho menos, el bullet journal es para quienes disfrutan o al menos aceptan escribir a mano.

Si no sabés nada sobre el tema, te voy a contar un poco de qué se trata, en mi vida. El corazón del Bullet journal, que ya es una movida y que inventó un tipo (links abajo), es un código personalizable de signos que te ayudan a identificar y catalogar las tareas, eventos e información que recibís en el día, y reprogramarte cada mañana.

Pero empecemos por el principio.

1. El índice

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El formato del Bullet journal es el de una agenda hecha a mano. Más o menos. Es un método de planificación personalizable en el que, en vez de comprarme una agenda y llenarla por unos dos meses hasta olvidarla, la armo yo según mis actividades, intereses, hábitos, y personalidad. Por eso, el índice se hace página a página.

Agarro mi cuaderno preferido (el de las fotos es mi tercer bullet journal), dejo dos páginas para el índice y luego empiezo a escribir. Después le pongo número y título a la página y vuelvo al índice para registrar la información. Así, nunca quedan espacios en blanco ni me encierra la columnita que la agenda me ofrece. Armo las secciones que necesito cuando las necesito. Voy anotando las cosas a medida que van pasando.

2. Future log y los nuevos calendarios

Planificar es pensar qué cosas queremos que sean diferentes en el futuro, y empezar a cambiarlas hoy. Eso, y sacarnos de encima las cosas urgentes para tener tiempo para dedicarnos a las importantes. No tiene tanto que ver ser nuestros propios dictadores y hacernos cumplir con una rutina como con administrar mejor y disfrutar más del tiempo.

Para eso, empezamos con un registro futuro, o future log. “Log” se puede traducir por registro o, como a mí me gusta, por bitácora. Uno elige cuál o cuáles les vienen mejor:

  • Un plan de vuelo de eventos fijos, que puede ser anual, semestral o trimestral. Acá irían cumpleaños, vacaciones y actividades planificadas a muy largo plazo, como viajes de trabajo, conferencias, etc.

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  • Un calendario mensual,  Acá traslado los eventos fijos del calendario más grande y agrego citas: reuniones, encuentros informales, compromisos y citas con el médico o la depiladora. Con este le confirmo a alguien si tengo el día libre o no. Acá me gusta agregar objetivos a largo plazo y actividades o planes para el mes siguiente.

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  • Una página de tareas semanal. Esta puede ser o no necesaria o útil. Yo uso sólo una carilla para visualizar actividades extra al trabajo, y visualizar qué días tengo mayor cantidad de horas libres. Siempre preparo esta página al iniciar la semana. Además agrego un planificador de comidas, cosas que tengo que comprar y lo más importante es una lista de tareas que me propongo realizar o comenzar esta semana.

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3. Bullet journal, o el diario del día

Esta es LA clave. Es el corazón del método. Para mí, es el espresso doble de la mañana. Siempre lo hago muy simple, porque lo hago día a día. A veces, ya lo dejo empezado a la noche. Otras, lo inicio cuando me levanto. Durante el año laboral, lo hago al llegar al trabajo, para organizar la jornada. Primero, veo lo que está fijo pensado para ese día en el registro semanal, o sea, los eventos, reuniones, citas, actividades fijas como el gimnasio. Después, las tareas que no hice ayer, si es que las puedo hacer hoy. Y al final, algunas notas o recordatorios.

Durante el día, y esto es lo que le da vuelo al bullet journal, voy interactuando con él. Agrego eventos o citas que me agregan, notas e información que recibo y quiero incorporar, ideas. Y por supuesto y más satisfactorio, voy marcando las tareas que voy realizando.

El corazón del método son los signos. Yo uso los tradicionales, pero cada uno puede personalizar sus claves y agregar más. Se llaman “keys” que se puede traducir por claves o llaves. En este caso, la traducción sería claves pero a mí me gusta mucho más decirle llaves porque soy una goma del idioma.

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Es clave para mí no mentirme. Aprendí, con este método, a no anotar nada que no esté dispuesta a hacer hoy. Y que no se trata de escribir mucho ni lindo, si no de hacerse un rodete alto y gestionar para que las cosas pasen. A veces hay imprevistos, pero mientras me conozco, aprendo a proponerme actividades y tareas que puedo hacer, y hacerlas.

4. La migración

Al final del día termino de marcar lo que sí hice, y miro lo que no. Me pregunto seriamente por qué. Si es porque no tuve tiempo pero definitivamente tengo o quiero hacer esa tarea o ese trabajo, por mínimo que sea, va una flechita. Lo dejo para más adelante. Pero hubo veces que copié en tantos días algo para hacer, que un día taché esa tarea y me olvidé para siempre. O la hice de una vez con  tal de no verla más. Si no vale la pena volver a escribirla, entonces no vale la pena seguir pensando en ella (parece una canción de pop romántico).

5. Hábitos

Hay una comunidad de bulletjournaleros que se comparten lo que hacen y cómo lo registran, básicamente, subimos fotos de nuestros bujos y espiamos los de otros. Bueno, en esas comunidades este aspecto es muy popular, porque nos cambió mucho con un simple gesto. El ritual de registrar lo que hacemos todos los días. Gastos, alimentación, agua que tomamos, ejercicio, horas de sueño. Yo registro estas. Otros registran otros aspectos. Mi pregunta es ésta: ¿qué quiero mejorar en mi vida, qué quiero hacer mejor? Hago un plan. cada vez que doy un paso en esa dirección lo anoto. Un poco nabo, pero efectivo.

En este ejemplo hay un hábito que quiero ver cómo funciona a lo largo de todo el año, no me ando con chiquitas. Ah, y la menstruación, que me resulta muy útil verla así.

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6. Listas y colecciones

Para mí, el bullet journal es perfecto para escribir información que no quiero que esté ocupando lugar en mi cabeza. Si puedo formularla puedo escribirla, y si puedo escribirla la visualizo mejor. Se hace material, ocupa lugar. Por eso, siento que dejo de gastar energía en recordar y repasar listas mentales. Si tengo un proyecto a largo plazo, armo un proyecto en la próxima página libre. Mañana, en mi registro diario, anotaré el primer paso. También hago listas de cosas que me quiero comprar o preguntas para hacerle a la cosmetóloga o al médico. Borradores de ideas, y lugares que quiero visitar en mi próximo viaje.

7. Y listo.

Lo importante del Bullet journal es que es un método flexible y personalizable. Si durante varios días no lo usé y no lo necesité, voy a la próxima página en blanco y arranco otra vez. Al principio me pasaba mucho, ahora cada vez menos. Todos los meses me pregunto qué me sirve y qué no del método. Y a lo largo de los intentos, lo fui simplificando cada vez más.

Para mí, el bullet journal despliega todo su potencial cuando es un cuaderno maestro para todo lo que hago, el que une todas mis tareas y proyectos, cuando lo llevo a todos lados. Y cuando lo hago día a día, teniendo en cuenta los largos plazos, pero sin establecer expectativas irreales. Yo no escribo “preparar las comidas para la semana” todos los lunes, sólo los lunes que tengo ganas de hacerlo. Si no lo hice el lunes, lo hago el martes y no me frustro porque la Flor del pasado planificó cosas que la Flor del presente no tiene ganas de hacer.

De a poco, cada vez más la planificación se va pareciendo a la vida. Y aunque pasen cosas malas y cosas malísimas, a cada año le pido más.

¿Cómo te organizás vos para cumplir con tus tareas y objetivos?

¿Tenés algún método de planificación?

Links:

Este post es la edición de mi primer texto en Medium. El post original fue relativamente popular y está acá. 

Página oficial del Bullet journal

Una chica muy capa que desarrolla el método en inglés (y bocha de giladas decorativas como handlettering y mandalas)

El método en español

Una página que me gusta en español y lo explica muy bien

6 comentarios sobre “Un bullet journal para cada uno

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